Y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar, que de tal suerte yo todavia no terminé de callar.
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martes, 29 de enero de 2013
Claves secretas:
Albano Jofré,
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jueves, 22 de noviembre de 2012
Loa a las Palabras.
La palabra es un instrumento. Como un pincel. Como una paleta de pinturas con óleo o acrílico seco reposando en la superficie. Un lienzo, en cambio, no es un instrumento sino un destino, un propósito, un objetivo. De la misma forma lo es un discurso. Una verdad esperando a ser dicha, una idea esperando a ser pintada en el aire y llegar al espíritu. Una verdad que necesita de palabras, de la misma forma que una obra de arte plasmada en un lienzo necesita de pinceles y una paleta de colores.
Aunque está muy afianzada la idea de que una imagen vale más que mil palabras, dos palabras bien escogidas valen más que mil imágenes; de qué otra manera se explica que haya libros que nos lleven a las lágrimas, que existan discursos que arenguen mansas masas a pelear una guerra, que sean palabras las que conformen dichos que perduran años, décadas, siglos. ¿De qué manera se explica que una palabra, una sola, haya hecho que Marta-Isabel recupere toda la esperanza en el porvenir? ¿No fueron sino las cartas falsas del nieto lo que mantuvieron viva a Eugenia?[1] Y aun volviendo a la no ficción, porque muchos gustan de despreciar este hermoso género, ¿de que otra forma sino a través de las palabras nos hubiera dicho Rodolfo Walsh que perdamos el miedo?
La palabra tiene el sentido que le damos, y la función que le atribuimos. Muchas palabras pueden arengar a un pueblo hacia una lucha ciega, multitudes envalentonadas contra “los otros”, discursos que exacerban la xenofobia, el odio, el desprecio, el desasosiego de una sociedad entera para que se levante. Otras palabras pueden calmar, pueden serenar muchedumbres enfervorizadas y coléricas, pueden sosegar una horda hambrienta de venganza. Y no dejan de ser solo eso: palabras. Instrumentos.
Pero son palabras transformadas, palabras cuya definición no comienza con un “dícese de” sino que contienen corazón en sí mismas, en cada una de ellas, en cada pronombre, en cada adjetivo, en cada sustantivo y ¡por Dios! ¡En cada verbo!. Porque ese fetichismo que le atribuimos a las palabras vivas no está tan alejado de la realidad, porque cada palabra es la persona que la pronuncia, que la transforma, que la revive, que la hace renacer. Y cada palabra también y a su vez transforma, revive y hace renacer a la persona que la pronuncia ante los ojos de los demás.
Y puede que esa seducción que nos producen las palabras –a veces más que las personas- sea lo que nos lleva cada día a no enmudecer. Y puede ser que Alejandro Casona haya encontrado estas u otras razones cuando renombró al Amor como La tercera palabra.
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Libros que cayeron en mis manos,
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Principios del arte de escribir,
revoluciones
jueves, 10 de mayo de 2012
Si es la única fe que me queda.
Algo de lo que realmente estoy muy orgullosa es de poner el corazón en cada cosa que hago.
Por ahí me sorprendo leyendo cosas viejas, muy viejas y sintiendo lo mismo que la primera vez que las leí, o inclusive sientiendo lo mismo que cuando las escribí. Y es que así pasa cuando una persona le pone el corazon a lo que hace. Me gusta leer y releer y saber sin dudas que fui absolutamente sincera en casa palabra.
Revisar este blog para ponerle tags fue una tarea dificil pero preciosa a la vez: tardé días leyendo cada pedacito que dejé plasmado en palabras y que me arriesgué a compartirlo con todos ustedes.
Disfruté de momentos hermosos cuando el sentimiento me volvía a abrazar como la primera vez. Amar y volver a amar, supongo. Y nunca dejar de hacerlo y amar con más intensidad.
De eso se trata poner el corazón en lo que hago: de amar una y otra vez las cosas que siempre amé. Intensamente. De la misma forma. O quizás de formas distintas. Más intensas. Más maduras.
Más amadas.
Por ahí me sorprendo leyendo cosas viejas, muy viejas y sintiendo lo mismo que la primera vez que las leí, o inclusive sientiendo lo mismo que cuando las escribí. Y es que así pasa cuando una persona le pone el corazon a lo que hace. Me gusta leer y releer y saber sin dudas que fui absolutamente sincera en casa palabra.
Revisar este blog para ponerle tags fue una tarea dificil pero preciosa a la vez: tardé días leyendo cada pedacito que dejé plasmado en palabras y que me arriesgué a compartirlo con todos ustedes.
Disfruté de momentos hermosos cuando el sentimiento me volvía a abrazar como la primera vez. Amar y volver a amar, supongo. Y nunca dejar de hacerlo y amar con más intensidad.
De eso se trata poner el corazón en lo que hago: de amar una y otra vez las cosas que siempre amé. Intensamente. De la misma forma. O quizás de formas distintas. Más intensas. Más maduras.
Más amadas.
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Todo concluye al fin
sábado, 28 de abril de 2012
Acta de Divorcio.
A mi abogado:
Tratá con ellos vos. Yo no los soporto más. No soporto el control verga que vienen haciendo de mi vida, como si fuera una marioneta: Que estás gorda, que no estás estudiando, que es ESTO lo que te gusta y no lo otro, que estos son los amigos que tenes que tener, que los otros son unos delicuentes, que los tatuajes estan mal, que la carrera que estas estudiando ahora es una mierda, que estas gorda de nuevo, que tu peso oscila entre la gordura y la obesidad, que no vas a ganar plata con lo que estas haciendo, que sos impractica, peor que eso, que sos inutil.
Que si te hacés un piercing no entrás mas a esta casa, que vivis al pedo hablando con hippies, qué gorda que estás!, no puede ser esto Mercedes, perdés tiempo, podrías estar estudiando una hermosa carrera como economía que dejaste y algun dia cuando madures vas a terminar, que hermosa carrera estudia fer, ingeniería, vos deberías haber estudiado algo que te de plata, el año que viene...
Y AHI ESTA EL LIMITE:
El año que viene te la mando de nuevo. Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno. Sobre mi cadaver que lo van a tener que encontrar debajo de un puente pasado por seis camiones en Baigorria. No voy a vivir con ella ni dos minutos más de mi vida. No voy a soportar nunca nunca nunca más la manipulación y la mierda que era mi vida cuando ella estaba: Las mentiras, el racismo, los caprichos. No señores: antes me divorcio.
No sé que va a ser de mi vida el año que viene, pero algo es seguro: La dueña de este blog, aunque pierda absolutamente todas sus posesiones se lleva su computadora y el tarrito de aluminio para calentar la leche -símbolo más profundo de mi independencia- a donde carajo sea que vaya la gente cuando ya no cuenta más con la anuencia de su familia. Cuando se divorcia de todos los hilos que la tienen atada cual marioneta.
Cuando por fin es libre.
Amo lo que estoy haciendo, ambas carreras. Pero si tengo que ir a vivir a una pieza de dos por dos en el rincon más alejado de cualquier ciudad -a esta altura no descarto nada- del mundo lo juro por DIOS si es que existe y sino lo juero con mis dos ovarios, mis dos tetas y mis anteojos que son lo más sagrado que tengo que lo voy a hacer.
Y lo denuncio frente a cualquier persona que quiera leer: MERCEDES NO SE VA A BANCAR NUNCA MÁS UNA PUTA INJUSTICIA.
Tratá con ellos vos. Yo no los soporto más. No soporto el control verga que vienen haciendo de mi vida, como si fuera una marioneta: Que estás gorda, que no estás estudiando, que es ESTO lo que te gusta y no lo otro, que estos son los amigos que tenes que tener, que los otros son unos delicuentes, que los tatuajes estan mal, que la carrera que estas estudiando ahora es una mierda, que estas gorda de nuevo, que tu peso oscila entre la gordura y la obesidad, que no vas a ganar plata con lo que estas haciendo, que sos impractica, peor que eso, que sos inutil.
Que si te hacés un piercing no entrás mas a esta casa, que vivis al pedo hablando con hippies, qué gorda que estás!, no puede ser esto Mercedes, perdés tiempo, podrías estar estudiando una hermosa carrera como economía que dejaste y algun dia cuando madures vas a terminar, que hermosa carrera estudia fer, ingeniería, vos deberías haber estudiado algo que te de plata, el año que viene...
Y AHI ESTA EL LIMITE:
El año que viene te la mando de nuevo. Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno. Sobre mi cadaver que lo van a tener que encontrar debajo de un puente pasado por seis camiones en Baigorria. No voy a vivir con ella ni dos minutos más de mi vida. No voy a soportar nunca nunca nunca más la manipulación y la mierda que era mi vida cuando ella estaba: Las mentiras, el racismo, los caprichos. No señores: antes me divorcio.
No sé que va a ser de mi vida el año que viene, pero algo es seguro: La dueña de este blog, aunque pierda absolutamente todas sus posesiones se lleva su computadora y el tarrito de aluminio para calentar la leche -símbolo más profundo de mi independencia- a donde carajo sea que vaya la gente cuando ya no cuenta más con la anuencia de su familia. Cuando se divorcia de todos los hilos que la tienen atada cual marioneta.
Cuando por fin es libre.
Amo lo que estoy haciendo, ambas carreras. Pero si tengo que ir a vivir a una pieza de dos por dos en el rincon más alejado de cualquier ciudad -a esta altura no descarto nada- del mundo lo juro por DIOS si es que existe y sino lo juero con mis dos ovarios, mis dos tetas y mis anteojos que son lo más sagrado que tengo que lo voy a hacer.
Y lo denuncio frente a cualquier persona que quiera leer: MERCEDES NO SE VA A BANCAR NUNCA MÁS UNA PUTA INJUSTICIA.
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Aquí no hay quien viva,
la mujer del otro lado del espejo,
La vida de este lado del charco,
lo cotidiano,
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jueves, 26 de abril de 2012
Bizarro Made in Argentina.
La Hofstadter dice:
Cualquiera que me conozca lo sabe, tengo una locura con lo bizarro. Mi debilidad son los travestis pero no discrimino a ningun tipo de bizarreada. Déjenme explicarles:
Para los que no me conozcan no, no tengo ningun tipo de mambo sexual con los travestis. Pero me encantan, me gusta la gente que es auténtica y los travestis supieron llevar a un plano muy palpable su autenticidad, son auténticas mujeres, mujeres a las que les gusta reirse de sí mismas, mujeres extravagantes en general, a las que no les avergüenza su condición de no-se-que-sos porque ellas lo saben perfectamente. Eso es lo que me gusta y me llama la atención de los travestis. Y la gente bizarra también es así.
Sí, es más que probable que tengan algun mambo en la cabeza, pero ¿quién no lo tiene? Pasa que el resto de nosotros, los "normales", tratamos de mantenerlo en secreto, suavizarlo, canalizarlo (a menos que alguno que esté leyendo sea tan horriblemente normal que desde ya me horrorizaría, que no tenga hobbies, que no tenga gustos personales, que sea pura y exclusivamente construcción de la sociedad que lo mantuvo alejado de orientaciones "peligrosas" durante toda su vida y ahora responda a un burocrático sistema mental, fisiológico y metodológico). La gente bizarra es como es por naturaleza. Y no se avergüenza y se la banca como tiene que ser.
A mi me gusta la gente bizarra. Me gusta de corazón. Me gusta Zulma Lobato, me gusta Electra, me gusta la que canta La Ronchita y cuenta la anécdota de "Dame la papafrita!", me gusta inclusive La tigresa del Oriente, y hasta Verónica Christen. No me gusta la gente que hace negocio de lo bizarro y en esta categoría incluyo a Delfín Hasta el Fin y excluyo a Anabella Ascar que a esta altura es una bizarra en sí misma.
Atendiendo a esto, me copan los virales y reafirmo a internet como el centro difusor de la bizarría.
Mientras los canales de televisión fomentan un lifestyle de los noventa, todo muy grasa pero caro, donde surgís por el culo como manzanita o las tetas como sandías que tengas y tal vez, solo tal vez, por la cantidad de poder acumulado que tengan los tipos con los que te acostaste para llegar a la pantalla y asímismo quedar eliminada de la memoria popular en cosa de una semana; internet ofrece otra posibilidad: decime lo que sabés hacer, lo más raro que tengas, lo más inalcanzable, lo más ridículo, lo más inteligente, lo mejor que tengas. Te propone sacar lo mejor de vos. Te exige, somos 7mil millones, mostrame algo que vos y solo vos sepas hacer.
Cada cual tiene su talento, o sus ganas de ser famoso aunque sea 15 minutos, aunque sea a través de un único viral que sacuda un país entero y después millones te olviden, pero otros miles no. Algunas veces ni siquiera hay ganas de que se vuelva viral el video, a veces esa casualidad se aprovecha. Genera odios, amores, genera un montón de cosas excepto una: Jamás será impuesto como en la televisión. Jamás se levantará por falta de audiencia o se sobrercargará de contenido porque la gente respondió demasiado bien. Simplemente seguira fluyendo, concluirá un ciclo y pasará otro a ocupar su lugar.
A mi me gusta la gente bizarra. La gente que no discrimina, la gente que no actúa, la gente que tiene algo en la cabeza, aunque sea una locura y no se avergüenza por eso.
Distinto es el caso, claro, de las modas sin sentido que pasan de vez en cuando. Cumbio, la bisexualidad, la élite de cyberfamosos, los idiotas que creen que se puede surgir en twitter, y consecuentemente los noticieros que, como no tienen otra verga que mostrar, sacan a relucir estas cosas deplorables.
Facebook, hace unos meses, puso una categoría que a mi me parece medio complicada: La suscripción. Le resté importancia y como siempre -dije en ese momento- las minas que se saquen fotos en bikini van a tener a la horda de pajeros siguiéndolas, algo que es para ellas tan necesario como el aire.
Pero la cosa se puso seria. No eran las mismas de siempre. Eran minas con hambre de fama, gente que se vuelve completamente vulnerable frente a la aceptación popular. Que entra en un estado de éxtasis cuando encuentra que sus notificaciones exceden mucho más de las que alguna vez tuvo en su vida, desarrollando un trastorno histriónico violento y galopante.
Imaginate, vos, mina normal con lindo físico, con 698 suscriptores te preguntarás ¿Quieren leer lo interesante que soy? No. Ya sabés que no.
Ahora que el album que se llamaba "Camboriu con el Fede y la China" y que tenía 33 fotos en donde también era importante la posada, el desayuno que se mandaron, el milo en la playa y Fede y vos haciendo castillos se convirtió en "Solita en casa :$ quién me hace compañía" con 1023 fotos tuyas en distintas posiciones provocativas con poca ropa, ves que tus suscripciones van subiendo exponencialmente, y cuando subis una foto tuya te comés 268 me gusta y 75 comentarios que básicamente y en palabras a veces diferentes dicen "aaaaaeee mameeeta te chupo toda"
Ese, exactamente ESE sería el turning point que a mí, Mercedes Marighetti, la Hofstadter, me haría volver a la realidad. Al qué carajo estoy haciendo. Estoy subiendo fotos mías en bolas para que gente random se ratonee (en el mejor de los casos) y acompañándolas con estados del estilo "Quien me acompaña a la camuchii :$", "tomando la lechita :$ con oreos", o el más frenético y enfermizo "MG si te gustan los picodulces como a mí ñam ñam :$"
Ese, ¿es también tu turning point? Mil millones de ejemplos hay donde la respuesta es no.
Y acá es donde ya no me toca hablar a mí. Por más de que no me guste ver tetas en el costado derecho de la página de Fb, creo que esto ya no es normal.
O capaz que sí, que sea una variante de los miles de matices que tiene el ser humano para llamar la atención, para no ser uno más. Pero cosifica. Y me pone a mí, portadora de curvas -permítanme ser egoísta- dentro de un estereotipo donde la mujer no es más que una cara muy maquillada, unas tetas muy resaltadas, una bikini muy ajustada, unos comentarios muy idiotas, donde la liberación femenina no consiste más que en decir "me gusta chupar pijas y soy re liberal porque te lo digo sin tener vergüenza."
Bravo. Decime ahora algo que no sepa. Algo que todas las mujeres no sepamos.
¿Te interesa el futuro? ¿Qué querés para tu vida? Cuando seas grande, ¿qué le vas a contar a tus hijos? ¿que tenías 35.987 seguidores en Facebook porque eras una bomba sexual? ¿que eras re progre y le ponías me gusta a la foto de los nenitos africanos?
Yo quiero que me dejen de tratar de histérica por tu culpa.
Que me dejen de mirar como algo comestible por la calle por tu culpa -y culpa también, sería injusto negarlo, de los incivilizados que no saben respetar a una mujer, dueña de dos ovarios como los de su propia madre.
Quiero que dejen de surgir organizaciones feministas, porque quiero que ser mujer no sea más orgullo que ser humana. Quiero que hombres y mujeres trabajemos juntos por la igualdad y que destruyamos cualquier tipo de generismo preexistente: que los hombres no saben cocinar, que no disfrutan del arte, que las mujeres no entienden de futbol o de autos, que solo les interesa el maquillaje.
Quiero que dejen de acusarme de tener PMS cuando tengo un mal día.
Quiero que mis propios prejuicios queden lapidados.
Y terminé hablando nomás.
Porque no me gusta ver tus tetas en el lado derecho de mi pantalla de inicio de FB, porque me gusta la campaña "enseñar a los hombres a no violar antes de enseñar a las mujeres a protegerse de ser violadas", pero tiene que ser un esfuerzo en conjunto de la sociedad, y si te digo la verdad tu "AKJSDKJSAD tomando la chechona en la camuchi quien me hace compañía :$" no ayuda en nada.
Y fomenta un poquito la pedofilia, si me apurás.
Todos juntos tenemos que luchar hasta la conquista de derechos. Todos somos seres humanos.
*Me fui a la mierda, no quería extenderme tanto. El geniecillo malvado de Descartes me obligó (?
Cualquiera que me conozca lo sabe, tengo una locura con lo bizarro. Mi debilidad son los travestis pero no discrimino a ningun tipo de bizarreada. Déjenme explicarles:
Para los que no me conozcan no, no tengo ningun tipo de mambo sexual con los travestis. Pero me encantan, me gusta la gente que es auténtica y los travestis supieron llevar a un plano muy palpable su autenticidad, son auténticas mujeres, mujeres a las que les gusta reirse de sí mismas, mujeres extravagantes en general, a las que no les avergüenza su condición de no-se-que-sos porque ellas lo saben perfectamente. Eso es lo que me gusta y me llama la atención de los travestis. Y la gente bizarra también es así.
Sí, es más que probable que tengan algun mambo en la cabeza, pero ¿quién no lo tiene? Pasa que el resto de nosotros, los "normales", tratamos de mantenerlo en secreto, suavizarlo, canalizarlo (a menos que alguno que esté leyendo sea tan horriblemente normal que desde ya me horrorizaría, que no tenga hobbies, que no tenga gustos personales, que sea pura y exclusivamente construcción de la sociedad que lo mantuvo alejado de orientaciones "peligrosas" durante toda su vida y ahora responda a un burocrático sistema mental, fisiológico y metodológico). La gente bizarra es como es por naturaleza. Y no se avergüenza y se la banca como tiene que ser.
A mi me gusta la gente bizarra. Me gusta de corazón. Me gusta Zulma Lobato, me gusta Electra, me gusta la que canta La Ronchita y cuenta la anécdota de "Dame la papafrita!", me gusta inclusive La tigresa del Oriente, y hasta Verónica Christen. No me gusta la gente que hace negocio de lo bizarro y en esta categoría incluyo a Delfín Hasta el Fin y excluyo a Anabella Ascar que a esta altura es una bizarra en sí misma.
Atendiendo a esto, me copan los virales y reafirmo a internet como el centro difusor de la bizarría.
Mientras los canales de televisión fomentan un lifestyle de los noventa, todo muy grasa pero caro, donde surgís por el culo como manzanita o las tetas como sandías que tengas y tal vez, solo tal vez, por la cantidad de poder acumulado que tengan los tipos con los que te acostaste para llegar a la pantalla y asímismo quedar eliminada de la memoria popular en cosa de una semana; internet ofrece otra posibilidad: decime lo que sabés hacer, lo más raro que tengas, lo más inalcanzable, lo más ridículo, lo más inteligente, lo mejor que tengas. Te propone sacar lo mejor de vos. Te exige, somos 7mil millones, mostrame algo que vos y solo vos sepas hacer.
Cada cual tiene su talento, o sus ganas de ser famoso aunque sea 15 minutos, aunque sea a través de un único viral que sacuda un país entero y después millones te olviden, pero otros miles no. Algunas veces ni siquiera hay ganas de que se vuelva viral el video, a veces esa casualidad se aprovecha. Genera odios, amores, genera un montón de cosas excepto una: Jamás será impuesto como en la televisión. Jamás se levantará por falta de audiencia o se sobrercargará de contenido porque la gente respondió demasiado bien. Simplemente seguira fluyendo, concluirá un ciclo y pasará otro a ocupar su lugar.
A mi me gusta la gente bizarra. La gente que no discrimina, la gente que no actúa, la gente que tiene algo en la cabeza, aunque sea una locura y no se avergüenza por eso.
Distinto es el caso, claro, de las modas sin sentido que pasan de vez en cuando. Cumbio, la bisexualidad, la élite de cyberfamosos, los idiotas que creen que se puede surgir en twitter, y consecuentemente los noticieros que, como no tienen otra verga que mostrar, sacan a relucir estas cosas deplorables.
Facebook, hace unos meses, puso una categoría que a mi me parece medio complicada: La suscripción. Le resté importancia y como siempre -dije en ese momento- las minas que se saquen fotos en bikini van a tener a la horda de pajeros siguiéndolas, algo que es para ellas tan necesario como el aire.
Pero la cosa se puso seria. No eran las mismas de siempre. Eran minas con hambre de fama, gente que se vuelve completamente vulnerable frente a la aceptación popular. Que entra en un estado de éxtasis cuando encuentra que sus notificaciones exceden mucho más de las que alguna vez tuvo en su vida, desarrollando un trastorno histriónico violento y galopante.
Imaginate, vos, mina normal con lindo físico, con 698 suscriptores te preguntarás ¿Quieren leer lo interesante que soy? No. Ya sabés que no.
Ahora que el album que se llamaba "Camboriu con el Fede y la China" y que tenía 33 fotos en donde también era importante la posada, el desayuno que se mandaron, el milo en la playa y Fede y vos haciendo castillos se convirtió en "Solita en casa :$ quién me hace compañía" con 1023 fotos tuyas en distintas posiciones provocativas con poca ropa, ves que tus suscripciones van subiendo exponencialmente, y cuando subis una foto tuya te comés 268 me gusta y 75 comentarios que básicamente y en palabras a veces diferentes dicen "aaaaaeee mameeeta te chupo toda"
Ese, exactamente ESE sería el turning point que a mí, Mercedes Marighetti, la Hofstadter, me haría volver a la realidad. Al qué carajo estoy haciendo. Estoy subiendo fotos mías en bolas para que gente random se ratonee (en el mejor de los casos) y acompañándolas con estados del estilo "Quien me acompaña a la camuchii :$", "tomando la lechita :$ con oreos", o el más frenético y enfermizo "MG si te gustan los picodulces como a mí ñam ñam :$"
Ese, ¿es también tu turning point? Mil millones de ejemplos hay donde la respuesta es no.
Y acá es donde ya no me toca hablar a mí. Por más de que no me guste ver tetas en el costado derecho de la página de Fb, creo que esto ya no es normal.
O capaz que sí, que sea una variante de los miles de matices que tiene el ser humano para llamar la atención, para no ser uno más. Pero cosifica. Y me pone a mí, portadora de curvas -permítanme ser egoísta- dentro de un estereotipo donde la mujer no es más que una cara muy maquillada, unas tetas muy resaltadas, una bikini muy ajustada, unos comentarios muy idiotas, donde la liberación femenina no consiste más que en decir "me gusta chupar pijas y soy re liberal porque te lo digo sin tener vergüenza."
Bravo. Decime ahora algo que no sepa. Algo que todas las mujeres no sepamos.
¿Te interesa el futuro? ¿Qué querés para tu vida? Cuando seas grande, ¿qué le vas a contar a tus hijos? ¿que tenías 35.987 seguidores en Facebook porque eras una bomba sexual? ¿que eras re progre y le ponías me gusta a la foto de los nenitos africanos?
Yo quiero que me dejen de tratar de histérica por tu culpa.
Que me dejen de mirar como algo comestible por la calle por tu culpa -y culpa también, sería injusto negarlo, de los incivilizados que no saben respetar a una mujer, dueña de dos ovarios como los de su propia madre.
Quiero que dejen de surgir organizaciones feministas, porque quiero que ser mujer no sea más orgullo que ser humana. Quiero que hombres y mujeres trabajemos juntos por la igualdad y que destruyamos cualquier tipo de generismo preexistente: que los hombres no saben cocinar, que no disfrutan del arte, que las mujeres no entienden de futbol o de autos, que solo les interesa el maquillaje.
Quiero que dejen de acusarme de tener PMS cuando tengo un mal día.
Quiero que mis propios prejuicios queden lapidados.
Y terminé hablando nomás.
Porque no me gusta ver tus tetas en el lado derecho de mi pantalla de inicio de FB, porque me gusta la campaña "enseñar a los hombres a no violar antes de enseñar a las mujeres a protegerse de ser violadas", pero tiene que ser un esfuerzo en conjunto de la sociedad, y si te digo la verdad tu "AKJSDKJSAD tomando la chechona en la camuchi quien me hace compañía :$" no ayuda en nada.
Y fomenta un poquito la pedofilia, si me apurás.
Todos juntos tenemos que luchar hasta la conquista de derechos. Todos somos seres humanos.
*Me fui a la mierda, no quería extenderme tanto. El geniecillo malvado de Descartes me obligó (?
Claves secretas:
Aquí no hay quien viva,
lo cotidiano,
LSD para todos,
mujeres superadas
miércoles, 28 de marzo de 2012
Se encienden todas las luces y bailemos hasta que alguien cierre el lugar...
¡La felicidad que me produce ser Mercedes ahora es inconmensurable! Casi no reconozco a la mina que vino llorando las doce cuadras porque por cuarta vez había desaprobado una materia que sabía de memoria, que había inclusive ayudado a otros a entenderla. Por cuarta vez ese cuatro y llorando. Había recogido sus cosas y fue la última vez que psio esa facultad de economía con intenciones de quedarse en una clase.
Hay cosas que nos marcan, un libro, una película, una música, una pieza instrumental, una persona, una pintura, un acontecimiento. Sin repetir y sin soplar: Ensayo sobre la Lucidez de Saramago, Cap ou Pas Cap escrita y dirigida por Yann Samuell, Musas de Catupecu Machu, Música para los reales fuegos de artificio de Händel, mi viejo, la Guernica de Picasso y haber dejado definitivamente de sufrir la Licenciatura en Economía para empezar Comunicación Social y Publicidad. Y definitivamente puedo decir que ese acontecimiento que me marcó, que fue un turning point en mi vida me cambió para siempre. Como persona, como ser humano, en mi manera de ver el mundo, de ver mi propia vida. Contribuyó a acercarme a mi objetivo: Ser lo más feliz posible.
Claves secretas:
El primer hombre que me amó,
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