Me aseguré un lugar vitalicio en tu corazon.
Intenté decorarlo y perfumarlo. Merecerlo. Hacerlo mío.
Traté de curar sus heridas. ocupar cada espacio vacío, Rellenar cada grieta.
Emancipar cada dolorcito y canjear todas tus lágrimas por sonrisas.
Lo intenté. Vos después me dirás que tal me salio.
Te amo con todo mi ser.-
domingo 1 de noviembre de 2009
jueves 29 de octubre de 2009
Caruso.
VIDEO en Italiano.
Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento, sobre una vieja terraza delante del golfo de Sorrento, un hombre abraza a una muchacha después de haber llorado. Después se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto:
Te quiero mucho amor...
Vió las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América... pero era sólo el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música, se levantó del piano pero cuando vió la luna salir trás una nube le pareció dulce incluso la muerte. Miró a los ojos a la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar, luego de improviso salió una lágrima y él creyó ahogarse.
Fuerza de la lírica donde cada drama es un falso, donde con un buen maquillaje y con la mímica puedes llegar a ser otro. Pero dos ojos que te miran tan cercanos y tan autentícos, te hacen olvidar palabras, confunden pensamientos. Así todo parece tan pequeño, también las noches allí en América; miras atrás y ves tu vida como la estela de una hélice. Sí, es la vida que se acaba; sin embargo él no lo pensó tanto, por el contrario, se sentía ya feliz y volvió a comenzar su canto.
Te quiero mucho amor,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...
Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento, sobre una vieja terraza delante del golfo de Sorrento, un hombre abraza a una muchacha después de haber llorado. Después se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto:
Te quiero mucho amor...
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...
Vió las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América... pero era sólo el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música, se levantó del piano pero cuando vió la luna salir trás una nube le pareció dulce incluso la muerte. Miró a los ojos a la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar, luego de improviso salió una lágrima y él creyó ahogarse.
Te quiero mucho amor,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...
Fuerza de la lírica donde cada drama es un falso, donde con un buen maquillaje y con la mímica puedes llegar a ser otro. Pero dos ojos que te miran tan cercanos y tan autentícos, te hacen olvidar palabras, confunden pensamientos. Así todo parece tan pequeño, también las noches allí en América; miras atrás y ves tu vida como la estela de una hélice. Sí, es la vida que se acaba; sin embargo él no lo pensó tanto, por el contrario, se sentía ya feliz y volvió a comenzar su canto.
Te quiero mucho amor,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...
sábado 10 de octubre de 2009
A esperar la hora en que el milagro se repita.-
ISABEL-¿Cree que una sonrisa puede valer algo?
MAURICIO-Quién sabe. ¿Ha paseado alguna vez por detrás de la cárcel?
ISABEL-¿Para qué? Es un baldío triste, lleno de hierro viejo y de basura.
MAURICIO-Pero sobre ese baldío hay una reja, y aferrado a esa reja un hombre siempre solo, sin más que ese paisaje sucio delante de los ojos. Pase usted por allí mañana al mediodía, mire hacia la reja, y sonría. Nada más. Al día siguiente, vuelva a pasar a la misma hora. Y al otro, y al otro...
ISABEL-No comprendo.
MAURICIO-La peor angustia de la cárcel es el vacío, que hace inacabable el tiempo. Cuando ese hombre vea que el milagro se repite, hasta las noches le serán más cortas, pensando: "mañana, al mediodía..."
MAURICIO-Quién sabe. ¿Ha paseado alguna vez por detrás de la cárcel?
ISABEL-¿Para qué? Es un baldío triste, lleno de hierro viejo y de basura.
MAURICIO-Pero sobre ese baldío hay una reja, y aferrado a esa reja un hombre siempre solo, sin más que ese paisaje sucio delante de los ojos. Pase usted por allí mañana al mediodía, mire hacia la reja, y sonría. Nada más. Al día siguiente, vuelva a pasar a la misma hora. Y al otro, y al otro...
ISABEL-No comprendo.
MAURICIO-La peor angustia de la cárcel es el vacío, que hace inacabable el tiempo. Cuando ese hombre vea que el milagro se repite, hasta las noches le serán más cortas, pensando: "mañana, al mediodía..."
Los arboles mueren de Pie, Alejandro Casona.
Una sonrisa puede cambiar el mundo.
Cuando tenía siete años y vivía en un barrio con capilla y vecinos que se conocían entre sí, mi mama no me dejaba salir de casa a la siesta. Por supuesto, la niña hiperactiva no dormía ni a proposito, así que en ese tiempo me divertía jugando con cualquier cosa que no hiciera ruido. Era el tiempo en que papa no trabajaba en la ciudad, asi que solo venía los fines de semana, los sacrosantos viernes en que lo esperabamos con la mesa tendida a que llegue del viaje.
Esa siesta en particular estaba muy aburrida. Necesitaba hablar con alguien o libros nuevos. No tengo idea de que hacía mi hermana, de once años en ese momento, pero es seguro que no me daba ni bola. Así que me arrodille en uno de los sillones mirando por la ventana hacia la vereda. Pleno verano, tipico sol calcinante de fines de enero, terriblemente caluroso viento norte. Me acuerdo bien, habrán sido las tres de la tarde. La vereda estaba vacía, por supuesto. En formosa la siesta es mas sagrada que los miercoles de ceniza.
Pero habia una sola sombra larga, una sola sombra larga que caminaba con pasos de gigante sobre un sendero. Seguro, tranquilo. Fue la primera vez que vi al padre Francisco.
Sin ablandar su paso el me miró y yo atiné a sonreirle. Pense que nunca mas en mi vida lo iba a cruzar.
Hablaba un español raro, como aprendido de grande y penando. Pero hablaba lindo. Sus palabras irradiaban esa paz que tanta gente necesitaba. Ese abril me apunté en catecismo, porque él estaba dando la clase. Me dijo que mi sonrisa podía curar muchos corazones, que no se apague.
Al padre Francisco le debo el haber aprendido a valorar mi sonrisa, que ciertas personas dejan un hueco imposible de llenar y que rezar es mucho más que un padre nuestro un domingo en la iglesia.
Hoy de tarde, me acordé de golpe de él y de lo mucho que significa una sonrisa.
Hoy de tarde hice feliz a una mujer con mi sonrisa. Hoy de tarde una mujer me devolvio la felicidad con una sonrisa.
Hoy de tarde me di cuenta que no necesito un centavo para ser la persona mas feliz del mundo.
sábado 3 de octubre de 2009
Si es la unica fé que me queda.-
Puse tu corazón sobre un pedestal de oro.
Me senté frente a él a mirarlo
con la cálida luz que caía
en forma de rayos.
Quedó mi corazon en tinieblas,
opacaba la luna en un verso,
y callaste, discreto y siniestro,
tu discurso sobre el universo.
Mientras tanto, yo te miraba.
Sonreía con prisas al viento,
¡Qué milagro tu boca acercando
mis labios al cielo en un beso!
Mientras tanto, yo me reía,
suspiraba mi sueño primero,
Que mania la tuya de verme
comenzar otra vez desde cero.
Te propuse mirar las estrellas,
a la noche, cobijados del viento,
me dijiste que tal si nos vamos
y emprendemos un viaje sin tiempo.
Mientras tanto, yo me acordaba
de lo mucho que amo tus recuerdos,
si es la única fe que me queda,
por lo menos es algo en que creo.
Mientras tanto, yo dibujaba
treinta cruces de trazos certeros
omitiendo los días tachados
y llenando los otros de afecto.
Te extraño mi vida :(
viernes 2 de octubre de 2009
No hay caminos para la paz, la paz es el camino.

Si, soy consciente de que lo dijo la madre Teresa, pero que mejor respresentacion de la paz que gandhi, el simbolo mundial de la no violencia.
viernes 18 de septiembre de 2009
Antes de cruzar por tu futuro, mirá ambos lados: Me estás dejando atras.-

-Y entonces que pretendés que hagamos? ¿Una fiesta de despedida?- Le preguntó ella, con un tono helado.
El ambiente se habia hecho tenso en ese café de la calle Sarmiento. Sonaba algun tema de Hilda Lizarazu, mientras ella lidiaba contra sus lagrimales para no ser débil. Los cuadros de Gardel, Marilyn Monroe, el Negro Fontanarrosa y Borges parecian fuera de contexto en aquel bar casi histórico. El único que mantenía la mistica era el del fondo, ese olvidado Marcel Marceau reflejandose en el espejo.
-No se, Juliana... No se que decirte, de verdad.
Ella apartó sus ojos y los posó en el ventanal que daba a la calle. Un centenar de personas, miles, quizás millones de personas totalmente ajenas a ese mundo que ahora la abstraía. Ajenas a ese único mundo que ahora le pertenecía, y no sabía por cuanto tiempo más.
-Juli...
-¿hmm?
-Te quedaste callada.
-Esta esperando tu respuesta.-Dijo, volviendo a mirarlo.
El entornó sus enormes ojos verdes e intentó sonreír.
-Sos hermosa cuando te aguantás las lágrimas.
-No empieces con la ironía, Germán. Te voy a extrañar.
-También te voy a extrañar, Juli. Y a la ciudad, a este café...
-Y entonces ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te quedás... acá? La ciudad te adoptó, tenés amigos, me tenés a mi...
-¿Por cuanto tiempo te "tengo", Jul? No es justo que quiera atarte a mi. En cuanto a tu risa, tu oido y tus consejos, los tengo hasta que Gabriel quiera reclamarlos para si mismo. En este lugar me siento en el aire. Como edificando mi futuro sobre el agua.
-¿Por qué te sentís así?
-No se Jul,-se acomodó la melena rubia que caia sobre sus ojos- no sé.
La tomó de la mejilla y ella apartó su mano con un movimiento suave pero concreto.
-Siento,-dijo el, volviendo sus manos a la posicion inicial- que me falta algo. Algo en concreto. No se si allá lo podré conseguir, pero siento que estando aca, me es imprescindible. Por eso quiero irme.
Hizo una pausa con el café.
Ella lo miró hacerlo. Siguió el trayecto de la taza hasta sus labios y otra vez hacia la mesa. Y se quedó pensando.
-Creo que si me voy, -continuó él- voy a ser capaz de olvidarme. Y encima... hace dos años que te conozco, siempre fuiste tan independiente... Y ahora que decidí volver a España, a vos se te ocurre necesitarme. -Lo dijo en tono de broma, pero ella levantó la vista.
-No es así German.-Hizo ademán de continuar, pero se quedó callada.
-¿Y como es, entonces?
-Sos mi mejor amigo, siempre te necesité. Nunca entendí muy bien por qué te tomé tanta confianza desde el primer día, por qué siempre fuiste mi confindente con mis dramas con Gabriel, y hasta parecía que te interesaba. Y así, de un dia para otro me decis, "Me vuelvo a Cádiz" como si te hiciera ilusión volver ahí. Como si quisieras dejarme.
-¿Dejarte, Juli? Nunca dije que quiera dejarte, además no tenemos por qué perder el contacto... Graham Bell inventó el telefono, ¿no? Además la Nasa inventó internet y Facebook la CIA, ¿qué más queremos?
-No es lo mismo Ger.
-Ya sé que no, Juli, pero es lo mejor que tenemos.
-German, ¿es que vos no lo entendés?
-Entender qué, Juli, ¿qué tengo que entender?
-¡Como me tenés, German!
-¿Como te tengo Juliana?-Su tono era de resignación pura.
-¡Estoy enamorada de vos, German! ¿Tan dificil es entenderlo?- Juliana había alzado el volumen de la voz y se acababa de quebrar. Se cubrió la cara con las dos manos y trató de ahogar el llanto.
-¿Y por qué tardaste tanto?- Dijo, mientras se levantaba a abrazarla.
"Latiendo para nadie, es cuando mas duele latir" Corazón Dixit.
miércoles 16 de septiembre de 2009
No puedo tener tantas ganas.-
Llegó a un punto. También yo tengo limites.
Y esta vez...
No Dios, no puedo tener tantas ganas.
Más porque de la manera que las siento, de la forma en que trato de ordenarlas, logica y sistematicamente, no encaja con su naturaleza efimera y escandalosa.
Febril, somnolienta y viva, algo perecedero pero que perdura como un recuerdo mucho más tiempo del recomendado por los médicos.
Así me tenés, sabelo.
La abstinencia no es una de mis preferidas.
Y en cuanto a lo demás, por supuesto, tambien te amo.
lunes 7 de septiembre de 2009
La noche más terrible para los corazones rotos.-

Terminé de asegurarme de que estuviera todo listo. Hacia mucho no planificaba nada con velas y rosas, creo que más por el hecho de que odio de manera irracional los clichès. Pero esa noche lo merecía. En mucho tiempo, el haría cierta declaración que mis oidos necesitaban, al menos para pretender que todo esto, todo, no había sido en vano.
Permanecía en mi la incertidumbre, la sensación de estar exagerando en los detalles, como siempre, el flagelo de las noches pasadas sin dormir, el peso del maquillaje y del paso del tiempo. Y aun así, la sonrisa permanecía inmutable en mi rostro como único nexo con el mundo exterior.
No se cuando empecé a odiar mi manera de relatar las cosas. Supongo que uno o dos días despues de la caída. O quizás un poco antes, ¿como podía saberlo? En mucho tiempo mi cerebro no tenía espacio más que para el tiempo presente, el pasado eran meros borrones y anexos a una realidad que posteriormente olvidaría de manera completa sin quejarme. Como siempre. Creo que me tomé muy en serio el verso que decía que saber olvidar tambien es tener memoria, pero mi mecanismo de defensa llegaba a extremos que de a ratos me molestaban. ¿Un escritor sin memoria? Es posible, pero no un cronista sin memoria. Y las veces que actuaba de cronista había ciertos detalles que se evaporaban, como si nada fuera real y tuviera que hacer un esfuerzo sobrehumano para retener ciertos puntos importantes.
Pero quería que esa noche fuese unica -como miles anteriores- y no olvidé llevar una libreta y una lapicera para apuntar detalles: que usaba, que aroma tenía, que brillo irradiaba su mirada. Todo estuvo listo, quise sentarme y esperar a que el suceso simplemente ocurra, todavía con una sonrisa.
El tiempo comenzó a escabullirse de los relojes, imperceptible y sistemático. Pasó la primera hora acompañada de mi primera copa de vino tinto -para calmar tensiones- y la segunda se aventuró en la jungla de esperanzas. La tercera comenzaba a sacudir su sueño cuando lo ví doblar la esquina. Mi libreta tenia una mancha rosada, yo, un polígono rojiblanco en la cara que algunos podrian llamar "mueca que recuerda a una sonrisa".
-¿Acá era?- Pronunció como saludo.
No atiné a contestar, su aliento terminó de desilusionarme. Me dí mi tiempo para tomar las notas pertinentes.
Miré mi obra y evalué la forma en que desentonaba con ese mamarracho que estaba parado frente a mí.
Tomé las rosas blancas que había sobre la mesa, y me paré. Le di la espalda.
-¿No vas a saludarme?-Me preguntó, subitamente cuerdo.
No respondí. Comencé a caminar a paso firme, con las rosas en la mano derecha. Y ni bien pude, tomé un taxi.
De las notas de aquel día, paso a transcribirlas.
"La cita era a las nueve y son las diez. No creo que sea un buen comienzo de la noche, pero puedo hacer el esfuerzo de quedarme un rato más.
Ahora son casi las once menos cuarto. Pero decidí quedarme hasta que llegue. Puede que tenga una buena excusa, quizás hasta sea verdad.
Son las once y diez y lo veo cruzar la calle. Está, digamos, con su funcion coclear totalmente anulada. Bueno, tal vez escucha.
Huele a humedad y a ron, y, si no me equivoco, el perfume que lleva es de mujer. Si, de mujer. Paco Rabanne, para ser mas exactos. Tiene la camisa Christian Dior fuera del pantalón, y la corbata un tanto desalineada. Los zapatos tienen manchas. El brillo que irradia su mirada... es inexistente."
¿Necesitaba una prueba más? Le di las flores al taxista y le recomendé que se las diera a su esposa.
Yo, por un buen tiempo, no vería más velas que las de los cortes de luz.
domingo 6 de septiembre de 2009
Podría jurar que esta historia la esuché antes.-
"También en el infierno llueve sobre mojado, lo sé porque he pasado más de una noche allí."
En una pequeña sociedad paralela, al borde de cualquier camino imaginable, se erigía, al margen de todo y de todos, a suya. Conformada solamente por ellos dos. Nadie podía conocer los secretos de esta logia perfectamente organizada e ideada para ellos desde que fueron gestados.
A la ribera de lo meramente mundano había algo más, que estaba a años luz de distancia de la vida misma, que tenía su propia razon de ser preestablecida en quien sabe que antiguo manual de procedimientos.
Todas sus palabras estaban grabadas a fuego y no había espacio para improvisar. Lo que pasaba era un atavico designio del destino.
Pero un día, los libretistas de la logia comenzaron a quedarse sin guiones. Palabras gastadas, clichès innecesarios, asiduos "ver pagina 32" y demás recursos de retórica que no hacían más que extender un panorama cada vez mas claro para mantener la mistica.
Y quiso cortar... Quiso alejarse de ese circulo vicioso, empezar de nuevo, borrar sus pisadas y compensar el tiempo perdido en otros brazos, dormirse acurrucada entre otros susurros, otras sensaciones y otras circunstancias.
Empezo por borrar, pero todos los corazones saben de los huecos. Quiso seguir, pero la curva se acercaba cada vez más a la asintota que él representaba. Se resignó. "Tal vez esto estaba en mi destino." Y aseguró, una vez más, el cinturón que la ataba a la vida que había elegido y no dejaba que la gravedad y la inercia la llevaran por ese camino.
viernes 28 de agosto de 2009
We'd hit the bottom, I thought it was my fault and in a way I guess it was.-

Cuando por fin te decidis -así como de repente- a descargarte de todo lo que venias guardando en el equipaje de tu vida de una vez, -algo así como una limpieza de garage, en la que despertás todo lo que acumulabas de su eterno descanso y lo sacas a la vereda para que lo recoja el basurero- puede que encuentres ciertas cosas que no sabías que guardabas.
Esta noche decidí decirselo, no aguantaba mas. Lo que me hizo en julio superó, desde mi punto de vista, todo el credito que aun venia dandole para que las cosas continuaran donde estaban. Le dije todo lo que tenia que decirle, ni una palabra de mas, ni una palabra inconsciente por la bronca.
En este momento, vale la aclaracion: No estoy hablando de ningun chico. Y menos de Albano.
Las cosas se dieron, simplemente. Se configuraron de manera que yo pudiera decirle todo lo que le dije, aunque ella seguia forzando la situación para que las cosas queden como antes. Hace años que las cosas no estan como antes, y ella lo sabía. No sé si era muy consciente de eso, pero de que lo sabía, lo sabía. Y ahí estaba yo, como poseída por un ente ajeno a mi que tipeaba más rápido que yo y no me dejaba detener. Hasta que pude frenar el impulso. No quería seguir hablando, no quería seguir llorando, aunque seguí hasta completar los 43 minutos siguientes a cerrar la ventana del msn.
Me sentía mal. Me sentía pesimo, pero un poco mas liviana. Tranquila, aliviada.
Tenía los ojos hinchados y los labios color sangre, la cara hirviendo, la boca con un sabor amargo.
Pero fue el primer turning point de los muchos que tengo pensados.
Ahora veo que se conecta y me atajo los dedos para decirle, sin mentiras, que la amo. Pero que no pensaba seguir tragandome todo lo que me asfixiaba.
I've been on some other planet
So come pick me up, I've landed...
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