miércoles, 23 de diciembre de 2009

Desafiando la Gravedad.-


Algo ha cambiado dentro de mí,
algo no es lo mismo.
Me estoy cansando de jugar con las reglas
del juego de alguien mas.
Es muy tarde para segundas impresiones,
demasiado tarde para volver a dormir.
Llegó el momento de confiar en mi instinto,
cerrar los ojos y Saltar.


Es momento de tratar
de desafiar la gravedad,
pienso que intentaré
desafiar la gravedad.
Dame un beso de despedida,
estoy desafiando la gravedad
Y vos no me vas a dejar caer.

Me estoy cansando de aceptar limites
"porque alguien lo dice"
Hay cosas que no puedo cambiar,
pero pero hasta que lo intente no lo voy a saber!
Demasiado tiempo temí
perder el amor que creí que había perdido.
Bueno, y si eso es amor
resulta que tiene un costo demasiado alto.

Es momento de tratar
de desafiar la gravedad,
pienso que intentaré
desafiar la gravedad.
Dame un beso de despedida,
estoy desafiando la gravedad
Y vos no me vas a dejar caer.-


"Some things I cannot change, but till I try I'll never know."

sábado, 5 de diciembre de 2009

Me Quiero Enamorar de Nuevo.-

Me enamoré de vuelta, ¿Podés creer?Decía el mensaje que quedé leyendo como por media hora aun después de haberlo contestado.

¡Que hermoso panorama te espera, querida! Volver a descubrir como son los besos que le gustan, de que color son sus ojos y de que color se vuelven cada vez que te miran, quedarte mirándolo como una boluda por sendos minutos y después tratar de que no se de cuenta, reconocer su respiración, sus pausas, tranquilizarte con el sonido de su voz, porque es solo esa voz la que puede calmar las mas turbias aguas. Volver a sentir que el mundo se hizo para ustedes dos, que el tiempo esperó a que regresen a su destino y volvieron así, de la mano.

Si, puedo creerte. En este momento quiero volver a enamorarme. Igual que vos. Y voy a enamorarme –ya lo decidí- del primerito que haga meritos para que me enamore. Un caballero, uno que me haga reír y que me muestre todas las opciones de guerra que podamos tener, pero que me invite a caminar con él hacia la de la paz. Uno que tenga intenciones de compartir tardes, mates, suspiros y besos conmigo, que tenga ganas de cantar conmigo, de acompañarme, de ser feliz un rato mientras no hacemos nada más que sonreírnos. Uno que me quiera en serio y que me deje quererlo con todas mis fuerzas, que sea honesto, directo y simple, sin complicaciones vanas. Uno que quiera acariciarme el alma.

Decidí que estoy cansada de estar enamorada con este sentimiento viejo, y que quiero enamorarme de vuelta para reemplazarlo por uno nuevo, rejuvenecido, hermoso.

No quiero cumplir tres años de novia, no, eso ya es casamiento. Quiero cumplir segundos de estar con vos a cada rato. Quiero poder decir que me enamoré de un chico que esta bárbaro y cuando me pregunten cuándo poder decir “hace un ratito, cuando me llegó un mensaje suyo.” ¿No es lo que propongo, cuanto menos, entendible?

No, ya sé que no.Así es el ser humano. Pero cuando me preguntás como estamos y yo te digo estamos bien, quiero que sepas que lo que en realidad quiero gritar es que no pretendo estar bien, sino excelente, quiero estar como la primera vez que necesité tus abrazos, quiero estar con el miedo a enamorarme, quiero… Quiero volver a vos para conocerte, no conocerte para volver a vos. Me cansé de saber que no tomás otra cosa más que te con leche, y que el café –y más el de Starbucks- te da arcadas, me cansé de inferir que cada vez que no contestas el teléfono es porque estas durmiendo, me cansé de saber que no dormís, sino hibernás un rato todos los días. Mi yo nueva se cansó de tu yo viejo y reclama a gritos alguien a quien pueda amar… ¿Te animás?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Me aseguré un lugar vitalicio en tu corazon.

Me aseguré un lugar vitalicio en tu corazon.
Intenté decorarlo y perfumarlo. Merecerlo. Hacerlo mío.
Traté de curar sus heridas. ocupar cada espacio vacío, Rellenar cada grieta.
Emancipar cada dolorcito y canjear todas tus lágrimas por sonrisas.
Lo intenté. Vos después me dirás que tal me salio.

Te amo con todo mi ser.-

jueves, 29 de octubre de 2009

Caruso.

VIDEO en Italiano.


Aquí donde el mar reluce y sopla fuerte el viento, sobre una vieja terraza delante del golfo de Sorrento, un hombre abraza a una muchacha después de haber llorado. Después se aclara la voz y vuelve a dar comienzo al canto:

Te quiero mucho amor...
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...

Vió las luces dentro del mar, pensó en las noches allí en América... pero era sólo el reflejo de algunos barcos y la blanca estela de una hélice.
Sintió el dolor en la música, se levantó del piano pero cuando vió la luna salir trás una nube le pareció dulce incluso la muerte. Miró a los ojos a la muchacha, esos ojos tan verdes como el mar, luego de improviso salió una lágrima y él creyó ahogarse.

Te quiero mucho amor,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...

Fuerza de la lírica donde cada drama es un falso, donde con un buen maquillaje y con la mímica puedes llegar a ser otro. Pero dos ojos que te miran tan cercanos y tan autentícos, te hacen olvidar palabras, confunden pensamientos. Así todo parece tan pequeño, también las noches allí en América; miras atrás y ves tu vida como la estela de una hélice. Sí, es la vida que se acaba; sin embargo él no lo pensó tanto, por el contrario, se sentía ya feliz y volvió a comenzar su canto.

Te quiero mucho amor,
pero mucho, mucho, sabes...
es un cadena ahora
que funde la sangre en las venas, sabes...

sábado, 10 de octubre de 2009

A esperar la hora en que el milagro se repita.-

ISABEL-¿Cree que una sonrisa puede valer algo?
MAURICIO-Quién sabe. ¿Ha paseado alguna vez por detrás de la cárcel?
ISABEL-¿Para qué? Es un baldío triste, lleno de hierro viejo y de basura.
MAURICIO-Pero sobre ese baldío hay una reja, y aferrado a esa reja un hombre siempre solo, sin más que ese paisaje sucio delante de los ojos. Pase usted por allí mañana al mediodía, mire hacia la reja, y sonría. Nada más. Al día siguiente, vuelva a pasar a la misma hora. Y al otro, y al otro...
ISABEL-No comprendo.
MAURICIO-La peor angustia de la cárcel es el vacío, que hace inacabable el tiempo. Cuando ese hombre vea que el milagro se repite, hasta las noches le serán más cortas, pensando: "mañana, al medio­día..."
Los arboles mueren de Pie, Alejandro Casona.
Una sonrisa puede cambiar el mundo.
Cuando tenía siete años y vivía en un barrio con capilla y vecinos que se conocían entre sí, mi mama no me dejaba salir de casa a la siesta. Por supuesto, la niña hiperactiva no dormía ni a proposito, así que en ese tiempo me divertía jugando con cualquier cosa que no hiciera ruido. Era el tiempo en que papa no trabajaba en la ciudad, asi que solo venía los fines de semana, los sacrosantos viernes en que lo esperabamos con la mesa tendida a que llegue del viaje.
Esa siesta en particular estaba muy aburrida. Necesitaba hablar con alguien o libros nuevos. No tengo idea de que hacía mi hermana, de once años en ese momento, pero es seguro que no me daba ni bola. Así que me arrodille en uno de los sillones mirando por la ventana hacia la vereda. Pleno verano, tipico sol calcinante de fines de enero, terriblemente caluroso viento norte. Me acuerdo bien, habrán sido las tres de la tarde. La vereda estaba vacía, por supuesto. En formosa la siesta es mas sagrada que los miercoles de ceniza.
Pero habia una sola sombra larga, una sola sombra larga que caminaba con pasos de gigante sobre un sendero. Seguro, tranquilo. Fue la primera vez que vi al padre Francisco.
Sin ablandar su paso el me miró y yo atiné a sonreirle. Pense que nunca mas en mi vida lo iba a cruzar.
Hablaba un español raro, como aprendido de grande y penando. Pero hablaba lindo. Sus palabras irradiaban esa paz que tanta gente necesitaba. Ese abril me apunté en catecismo, porque él estaba dando la clase. Me dijo que mi sonrisa podía curar muchos corazones, que no se apague.
Al padre Francisco le debo el haber aprendido a valorar mi sonrisa, que ciertas personas dejan un hueco imposible de llenar y que rezar es mucho más que un padre nuestro un domingo en la iglesia.
Hoy de tarde, me acordé de golpe de él y de lo mucho que significa una sonrisa.
Hoy de tarde hice feliz a una mujer con mi sonrisa. Hoy de tarde una mujer me devolvio la felicidad con una sonrisa.
Hoy de tarde me di cuenta que no necesito un centavo para ser la persona mas feliz del mundo.

domingo, 4 de octubre de 2009

Si es la unica fé que me queda.-



Puse tu corazón sobre un pedestal de oro.
Me senté frente a él a mirarlo
con la cálida luz que caía
en forma de rayos.

Quedó mi corazon en tinieblas,
opacaba la luna en un verso,
y callaste, discreto y siniestro,
tu discurso sobre el universo.

Mientras tanto, yo te miraba.
Sonreía con prisas al viento,
¡Qué milagro tu boca acercando
mis labios al cielo en un beso!

Mientras tanto, yo me reía,
suspiraba mi sueño primero,
Que mania la tuya de verme
comenzar otra vez desde cero.

Te propuse mirar las estrellas,
a la noche, cobijados del viento,
me dijiste que tal si nos vamos
y emprendemos un viaje sin tiempo.

Mientras tanto, yo me acordaba
de lo mucho que amo tus recuerdos,
si es la única fe que me queda,
por lo menos es algo en que creo.

Mientras tanto, yo dibujaba
treinta cruces de trazos certeros
omitiendo los días tachados
y llenando los otros de afecto.


Te extraño mi vida :(

viernes, 2 de octubre de 2009

No hay caminos para la paz, la paz es el camino.


Si, soy consciente de que lo dijo la madre Teresa, pero que mejor respresentacion de la paz que gandhi, el simbolo mundial de la no violencia.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Antes de cruzar por tu futuro, mirá ambos lados: Me estás dejando atras.-



-Y entonces que pretendés que hagamos? ¿Una fiesta de despedida?- Le preguntó ella, con un tono helado.
El ambiente se habia hecho tenso en ese café de la calle Sarmiento. Sonaba algun tema de Hilda Lizarazu, mientras ella lidiaba contra sus lagrimales para no ser débil. Los cuadros de Gardel, Marilyn Monroe, el Negro Fontanarrosa y Borges parecian fuera de contexto en aquel bar casi histórico. El único que mantenía la mistica era el del fondo, ese olvidado Marcel Marceau reflejandose en el espejo.
-No se, Juliana... No se que decirte, de verdad.
Ella apartó sus ojos y los posó en el ventanal que daba a la calle. Un centenar de personas, miles, quizás millones de personas totalmente ajenas a ese mundo que ahora la abstraía. Ajenas a ese único mundo que ahora le pertenecía, y no sabía por cuanto tiempo más.
-Juli...
-¿hmm?
-Te quedaste callada.
-Esta esperando tu respuesta.-Dijo, volviendo a mirarlo.
El entornó sus enormes ojos verdes e intentó sonreír.
-Sos hermosa cuando te aguantás las lágrimas.
-No empieces con la ironía, Germán. Te voy a extrañar.
-También te voy a extrañar, Juli. Y a la ciudad, a este café...
-Y entonces ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te quedás... acá? La ciudad te adoptó, tenés amigos, me tenés a mi...
-¿Por cuanto tiempo te "tengo", Jul? No es justo que quiera atarte a mi. En cuanto a tu risa, tu oido y tus consejos, los tengo hasta que Gabriel quiera reclamarlos para si mismo. En este lugar me siento en el aire. Como edificando mi futuro sobre el agua.
-¿Por qué te sentís así?
-No se Jul,-se acomodó la melena rubia que caia sobre sus ojos- no sé.
La tomó de la mejilla y ella apartó su mano con un movimiento suave pero concreto.
-Siento,-dijo el, volviendo sus manos a la posicion inicial- que me falta algo. Algo en concreto. No se si allá lo podré conseguir, pero siento que estando aca, me es imprescindible. Por eso quiero irme.
Hizo una pausa con el café.
Ella lo miró hacerlo. Siguió el trayecto de la taza hasta sus labios y otra vez hacia la mesa. Y se quedó pensando.
-Creo que si me voy, -continuó él- voy a ser capaz de olvidarme. Y encima... hace dos años que te conozco, siempre fuiste tan independiente... Y ahora que decidí volver a España, a vos se te ocurre necesitarme. -Lo dijo en tono de broma, pero ella levantó la vista.
-No es así German.-Hizo ademán de continuar, pero se quedó callada.
-¿Y como es, entonces?
-Sos mi mejor amigo, siempre te necesité. Nunca entendí muy bien por qué te tomé tanta confianza desde el primer día, por qué siempre fuiste mi confindente con mis dramas con Gabriel, y hasta parecía que te interesaba. Y así, de un dia para otro me decis, "Me vuelvo a Cádiz" como si te hiciera ilusión volver ahí. Como si quisieras dejarme.
-¿Dejarte, Juli? Nunca dije que quiera dejarte, además no tenemos por qué perder el contacto... Graham Bell inventó el telefono, ¿no? Además la Nasa inventó internet y Facebook la CIA, ¿qué más queremos?
-No es lo mismo Ger.
-Ya sé que no, Juli, pero es lo mejor que tenemos.
-German, ¿es que vos no lo entendés?
-Entender qué, Juli, ¿qué tengo que entender?
-¡Como me tenés, German!
-¿Como te tengo Juliana?-Su tono era de resignación pura.
-¡Estoy enamorada de vos, German! ¿Tan dificil es entenderlo?- Juliana había alzado el volumen de la voz y se acababa de quebrar. Se cubrió la cara con las dos manos y trató de ahogar el llanto.
-¿Y por qué tardaste tanto?- Dijo, mientras se levantaba a abrazarla.


"Latiendo para nadie, es cuando mas duele latir" Corazón Dixit.

jueves, 17 de septiembre de 2009

No puedo tener tantas ganas.-

Es una persecusión y un destino, un deseo y un apremio y unas ganas de no sentirlo, terrible.
Llegó a un punto. También yo tengo limites.
Y esta vez...
No Dios, no puedo tener tantas ganas.
Más porque de la manera que las siento, de la forma en que trato de ordenarlas, logica y sistematicamente, no encaja con su naturaleza efimera y escandalosa.
Febril, somnolienta y viva, algo perecedero pero que perdura como un recuerdo mucho más tiempo del recomendado por los médicos.
Así me tenés, sabelo.
La abstinencia no es una de mis preferidas.
Y en cuanto a lo demás, por supuesto, tambien te amo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

La noche más terrible para los corazones rotos.-


Terminé de asegurarme de que estuviera todo listo. Hacia mucho no planificaba nada con velas y rosas, creo que más por el hecho de que odio de manera irracional los clichès. Pero esa noche lo merecía. En mucho tiempo, el haría cierta declaración que mis oidos necesitaban, al menos para pretender que todo esto, todo, no había sido en vano.
Permanecía en mi la incertidumbre, la sensación de estar exagerando en los detalles, como siempre, el flagelo de las noches pasadas sin dormir, el peso del maquillaje y del paso del tiempo. Y aun así, la sonrisa permanecía inmutable en mi rostro como único nexo con el mundo exterior.
No se cuando empecé a odiar mi manera de relatar las cosas. Supongo que uno o dos días despues de la caída. O quizás un poco antes, ¿como podía saberlo? En mucho tiempo mi cerebro no tenía espacio más que para el tiempo presente, el pasado eran meros borrones y anexos a una realidad que posteriormente olvidaría de manera completa sin quejarme. Como siempre. Creo que me tomé muy en serio el verso que decía que saber olvidar tambien es tener memoria, pero mi mecanismo de defensa llegaba a extremos que de a ratos me molestaban. ¿Un escritor sin memoria? Es posible, pero no un cronista sin memoria. Y las veces que actuaba de cronista había ciertos detalles que se evaporaban, como si nada fuera real y tuviera que hacer un esfuerzo sobrehumano para retener ciertos puntos importantes.
Pero quería que esa noche fuese unica -como miles anteriores- y no olvidé llevar una libreta y una lapicera para apuntar detalles: que usaba, que aroma tenía, que brillo irradiaba su mirada. Todo estuvo listo, quise sentarme y esperar a que el suceso simplemente ocurra, todavía con una sonrisa.
El tiempo comenzó a escabullirse de los relojes, imperceptible y sistemático. Pasó la primera hora acompañada de mi primera copa de vino tinto -para calmar tensiones- y la segunda se aventuró en la jungla de esperanzas. La tercera comenzaba a sacudir su sueño cuando lo ví doblar la esquina. Mi libreta tenia una mancha rosada, yo, un polígono rojiblanco en la cara que algunos podrian llamar "mueca que recuerda a una sonrisa".
-¿Acá era?- Pronunció como saludo.
No atiné a contestar, su aliento terminó de desilusionarme. Me dí mi tiempo para tomar las notas pertinentes.
Miré mi obra y evalué la forma en que desentonaba con ese mamarracho que estaba parado frente a mí.
Tomé las rosas blancas que había sobre la mesa, y me paré. Le di la espalda.
-¿No vas a saludarme?-Me preguntó, subitamente cuerdo.
No respondí. Comencé a caminar a paso firme, con las rosas en la mano derecha. Y ni bien pude, tomé un taxi.


De las notas de aquel día, paso a transcribirlas.

"La cita era a las nueve y son las diez. No creo que sea un buen comienzo de la noche, pero puedo hacer el esfuerzo de quedarme un rato más.
Ahora son casi las once menos cuarto. Pero decidí quedarme hasta que llegue. Puede que tenga una buena excusa, quizás hasta sea verdad.
Son las once y diez y lo veo cruzar la calle. Está, digamos, con su funcion coclear totalmente anulada. Bueno, tal vez escucha.
Huele a humedad y a ron, y, si no me equivoco, el perfume que lleva es de mujer. Si, de mujer. Paco Rabanne, para ser mas exactos. Tiene la camisa Christian Dior fuera del pantalón, y la corbata un tanto desalineada. Los zapatos tienen manchas. El brillo que irradia su mirada... es inexistente."

¿Necesitaba una prueba más? Le di las flores al taxista y le recomendé que se las diera a su esposa.
Yo, por un buen tiempo, no vería más velas que las de los cortes de luz.

Podría jurar que esta historia la esuché antes.-


"También en el infierno llueve sobre mojado, lo sé porque he pasado más de una noche allí."

En una pequeña sociedad paralela, al borde de cualquier camino imaginable, se erigía, al margen de todo y de todos, a suya. Conformada solamente por ellos dos. Nadie podía conocer los secretos de esta logia perfectamente organizada e ideada para ellos desde que fueron gestados.
A la ribera de lo meramente mundano había algo más, que estaba a años luz de distancia de la vida misma, que tenía su propia razon de ser preestablecida en quien sabe que antiguo manual de procedimientos.
Todas sus palabras estaban grabadas a fuego y no había espacio para improvisar. Lo que pasaba era un atavico designio del destino.

Pero un día, los libretistas de la logia comenzaron a quedarse sin guiones. Palabras gastadas, clichès innecesarios, asiduos "ver pagina 32" y demás recursos de retórica que no hacían más que extender un panorama cada vez mas claro para mantener la mistica.
Y quiso cortar... Quiso alejarse de ese circulo vicioso, empezar de nuevo, borrar sus pisadas y compensar el tiempo perdido en otros brazos, dormirse acurrucada entre otros susurros, otras sensaciones y otras circunstancias.
Empezo por borrar, pero todos los corazones saben de los huecos. Quiso seguir, pero la curva se acercaba cada vez más a la asintota que él representaba. Se resignó. "Tal vez esto estaba en mi destino." Y aseguró, una vez más, el cinturón que la ataba a la vida que había elegido y no dejaba que la gravedad y la inercia la llevaran por ese camino.

viernes, 28 de agosto de 2009

We'd hit the bottom, I thought it was my fault and in a way I guess it was.-


Cuando por fin te decidis -así como de repente- a descargarte de todo lo que venias guardando en el equipaje de tu vida de una vez, -algo así como una limpieza de garage, en la que despertás todo lo que acumulabas de su eterno descanso y lo sacas a la vereda para que lo recoja el basurero- puede que encuentres ciertas cosas que no sabías que guardabas.

Esta noche decidí decirselo, no aguantaba mas. Lo que me hizo en julio superó, desde mi punto de vista, todo el credito que aun venia dandole para que las cosas continuaran donde estaban. Le dije todo lo que tenia que decirle, ni una palabra de mas, ni una palabra inconsciente por la bronca.
En este momento, vale la aclaracion: No estoy hablando de ningun chico. Y menos de Albano.

Las cosas se dieron, simplemente. Se configuraron de manera que yo pudiera decirle todo lo que le dije, aunque ella seguia forzando la situación para que las cosas queden como antes. Hace años que las cosas no estan como antes, y ella lo sabía. No sé si era muy consciente de eso, pero de que lo sabía, lo sabía. Y ahí estaba yo, como poseída por un ente ajeno a mi que tipeaba más rápido que yo y no me dejaba detener. Hasta que pude frenar el impulso. No quería seguir hablando, no quería seguir llorando, aunque seguí hasta completar los 43 minutos siguientes a cerrar la ventana del msn.
Me sentía mal. Me sentía pesimo, pero un poco mas liviana. Tranquila, aliviada.
Tenía los ojos hinchados y los labios color sangre, la cara hirviendo, la boca con un sabor amargo.
Pero fue el primer turning point de los muchos que tengo pensados.
Ahora veo que se conecta y me atajo los dedos para decirle, sin mentiras, que la amo. Pero que no pensaba seguir tragandome todo lo que me asfixiaba.


I've been on some other planet
So come pick me up, I've landed...

miércoles, 19 de agosto de 2009

Las horas perdidas (que pena).-

Que pena las horas perdidas que dimos de vantaja, las copas vacias, mentiras sin barajas, que tus cosas, que las mias, y al fin llevarnos nada.

Que pena los vasos en vano, dejandonos de lado, los bares abiertos que no nos acordamos, las lluvias sin chapas, los mapas alambrados.

Pero que pena las azucenas en la ventana, que pena todo, que pena nada, que pena el oro que no brillaba, lo que queriamos ser de grandes, lo que volvimos enloquecidos, tan negociable.

Que pena las noches aquellas mirando las estrellas, siguiendo las huellas de una riqueza absurda, que pena no haber nunca perdido la cabeza.
Que pena los dias gastados a cuenta del futuro, tomandonos puro el vino rebajado,

Que pena haber fallado estando tan seguros.

Pero que pena las azucenas en la ventana, que pena todo, que pena nada, que pena el oro que no brillaba, lo que queriamos ser de grande, lo que volvimos enloquecidos, tan negociable.

Que pena los cinco minutos que nunca nos tomamos, hoteles de paso por los que no pasamos, que pena tanta cama y llegar siempre cansados.
Que pena los sueños corrientes, que nunca nos contamos, los viajes separados, las flores en septiembre, que pena haber estado tan pendiente de lo urgente.

Pero que pena las azucenas en la ventana, que pena todo, que pena nada, que pena el oro que no brillaba, lo que queriamos ser de grande, lo que volvimos como cretinos, tan negociable.

sábado, 15 de agosto de 2009

Cuando un "No me llores" no alcanza.-

Querido mio:

He decidido hacer un viaje largo, a un lugar lejano. Acabo de decidirlo. Me voy por un tiempo a donde el olvido, a veces, toma vacaciones. Me voy con una mochila y un par de cuadernos, por si se me ocurre algo en el camino. No se si es otra dimension pero anda cerca. Tengo que hacer un viaje en taxi, tres en colectivo, tomarme un avion y dos barcos, y un respiro. Y aun con semejante panorama te cuento, para que no te preocupes, que me voy feliz. Porque cuando las cosas ya no son lo que eran, ciertas veces, tenemos que tomarnos un tiempo para tratar de asimilar lo que se viene y despedir con honores lo que se fue.
Este viaje no es un final, pero si un nuevo comienzo. Un comienzo que puede desplazar al comienzo anterior, pero que está en etapa de prueba. Un comienzo que es comienzo solo por el sabor de intentalo nuevamente... Comenzar... ¡Hace tanto tiempo no me tomaba en serio esa palabra! Y hace un ratito, cuando decidí lo del viaje, me sopló una oreja la brisa de un nuevo inicio. Sin demasiadas pompas, como me gusta que sean las cosas duraderas. De repente, como me gusta que sean los cambios definitivos.
No estoy segura de saber a donde voy, de hecho no estoy segura sobre lo que quiero o espero, pero sé que todo pasa y todo queda, como me lo escribió un gran amigo en uno de sus mas hermosos poemas. Antonio también debe estar feliz por mí, y Miguel también, porque ambos saben que hice lo suficiente para honrar sus plumas, en mi mano, en mi alma, y en mi vida.
No estoy segura de lo que quiero, pero sí de lo que no quiero: No quiero que llores por mí, no vale la pena. No quiero que pierdas un segundo recordandome, porque soy del viento, y así pretendo ir y venir, y cuando tome una decisión, alla, donde los recuerdos tambien toman vacaciones, y dejan olvidadas ciertas valijas, seguramente me irás a encontrar nuevamente, caminando rápido, casi saltando y sin mirar a nadie, esquivando de a ratos el destino que me toco en suerte. Porque de vez en cuando a mi tambien me gusta desafiarme.
Querido Mio, sé que no te asombra. Ahora sí hasta que nos veamos nuevamente.
Y ENTONCES APARECIÓ AQUEL PENSAMIENTO RECURRENTE.
Y, ciertamente presionada por ella misma, hizo una aclaración a su carta de libertad:
"Pero puede que necesite compañía en este viaje. No te prometo nada, pero si estas dispuesto a seguirme hasta el fin del universo, le digo al taxi que espere."

jueves, 13 de agosto de 2009

Un final abierto.-

Los créditos. Esto -como quieran llamarlo- está inspirado en el tercer capítulo de un segmento de historias que están acá, escritas por alguien a quien admiro mucho.-

Esto no podría terminar asi, sin más, como el resto de las historias comunes.
¿Que cenicienta vivió feliz en un palacio, rodeada de subditos y eventos sociales?
Puede sonar, cuanto menos, frivolo. Pero ella quería eso, buscaba eso. No iba a casarse con el panadero de la esquina, no. Ella buscaba volver a los grandes salones de los que había sido extirpada a los ocho años, cuando su padre murió. Ella soñaba con un principe que la rescatara de las garras de su tirana madrastra y sus malcriadas -y advenedizas, no lo olvidemos- hermanastras. Porque "Lady" Tremaine, Anastacia y Griselda eran tres pobretonas que, gracias al gato de su madre -y me refiero a la Tremaine, no a Lucifer- consiguen heredar la casa del padre de cenicienta, cosa que la susodicha no llega a perdonar jamas.
Hasta ahi bien. Un principe saca de la pobreza a una hermosa señorita que se convierte en su esposa y organiza reuniones de te para sus amigas.

Entonces, ¿Qué pasa cuando crimen y castigo son un mismo problema, cuando a la virtud y el vicio los configura una misma solución? ¿Qué pasa cuando tocan las doce y el milagro desaparece?

¿Qué pasa cuando uno se enamora de una mujer de nadie?
Nada, simplemente. Es como enamorarse de un pájaro, de la luz del día, del reflejo de la luna en el mar. Como peregrinar cada día a ofrendar flores en un altar.

Érase una vez un pájaro adornado, con un par de alas perfectas y plumas relucientes, coloridas y maravillosas. Un animal hecho para volar libre e independiente, para alegrar a quien lo observase.
Un día, una mujer lo vio y se enamoró de él. Se quedó mirando su vuelo con la boca abierta de admiración, con el corazón latiéndole más deprisa, con los ojos brillantes de emoción. Lo invitó a volar con ella, y los dos viajaron por el cielo en completa armonía.
Ella admiraba, veneraba, adoraba al pájaro.Pero entonces pensó: ” ¡Tal vez quiera conocer algunas montañas distantes!” Y la mujer tuvo miedo. Miedo de no volver a sentir nunca más aquello con otro pájaro. Y sintió envidia, envidia de la capacidad de volar del pájaro.
Y se sintió sola.
Y pensó: “Voy a poner una trampa. La próxima vez q el pájaro venga, no volverá a marcharse.”
El pájaro, que también estaba enamorado, volvió al dia siguiente, cayó en la trampa y fue encerrado en la jaula. [...]
Paulo Coelho, del Diario de María, Once Minutos.
Lo mismo que con los pájaros, la gente que no puede ser encerrada comienza a perder su brillo. Aquello que lo hacía maravillosa, eso mágico, eso milagroso. Y ahí es cuando los finales comunes dejan de ser provechosos. Porque María fue rescatada por Ralph, pero ella también era un poco frivola, como cenicienta. Tenia ciento cincuenta diarios que hablaban de su principe azul.
La historia comienza diciendo "Érase una vez una prostituta."
Nada que comience con "Érase una vez" deja espacio a un final abierto.
Deja espacio, a lo sumo, a un beso y a un "Siempre nos quedará Paris."
Pero cuando las historias no comienzan con un Érase una vez sino con Éste era un hombre que buscaba y ésta una mujer que ofrecía lo que él buscaba, raras veces terminamos concluyendo que hablaban del amor.
Y aun terminen encontrando el amor, siempre es por aquella circunstancia fortuita que los convierte en seres increibles, mágicos y... comunes. Comunes en el fondo, como todos, con circunstancias milagrosas.
-Una mujer común vestida con lencería fina no deja de ser una mujer comun.
-Una reina no es más que una mujer comun vestida y adornada con apellidos y joyas. Pero una mujer comun, al fin y al cabo.
Entonces si se la despoja de todo, como al pájaro de su vuelo, se pierde la seguridad, la esperanza, la fortaleza. Y a su imagen y semejanza otra mujer nueva pero mas avejentada comienza a morir, asediada por la rutina y la falsa libertad, asediada por la luz del día.
*
Ahora dime que te han de ofrecer
las tardes perdidas, tu sangre en mi piel
la casa cansada, la manta en el sofa
la tele encendida, las ganas de llorar.
***
Y ahora dime que te van a dar
la paz en tu vientre, el fondo del mar
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofa
la brasa encendida, las ganas de matar.
*
Ismael Serrano; Eres; del album La Traición de Wendy.
-
"Y la flor mas hermosa del jardín comienza a ver marchitarse sus pétalos, y a dejar al descubierto su pobre núcleo, común al resto de las flores."
.
[...] Todos los dias ella miraba al pájaro. Allí estaba el objeto de su pasión, y se lo enseñaba a sus amigas, que comentaban: “Eres una persona que lo tiene todo”
Sin embargo empezó a producirse una extraña transformación: como tenía al pájaro, y ya no tenía que conquistarlo, fue perdiendo el interés.
El pájaro sin poder volar ni expresar el sentido de su vida, se fue consumiendo, perdiendo el brillo, se puso feo, y ella ya no le prestaba atención, excepto para alimentarlo y limpiar la jaula.
Un buen día, el pájaro murió. Ella se puso muy triste, y no dejaba de pensar en él. Pero no recordaba la jaula, recordaba sólo el día que lo había visto por primera vez, volando contento entre las nubes.
Si profundizase en sí misma, descubriría que aquello que la emocionaba tanto de pájaro era su libertad, la energía de las alas en movimiento, no su cuerpo físico.
Sin el pájaro, su vida también perdió sentido, y la muerte vino a llamar a su puerta. “¿Por qué has venido?”, le preguntó a la muerte.
“Para que puedas volar de nuevo con él por el cielo -respondió la muerte-. Si lo hubieses dejado partir y volver siempre, lo admirarías y lo amarías todavía más; sin embargo, ahora necesitas de mí para poder encontrarlo de nuevo.”

miércoles, 12 de agosto de 2009

Extremadamente tuya.-

My love

Is deeper than the ocean

Our love

Is in need of sweet devotion

Come on

Because you got the potion

To bring out the love in me

And I would bring out the love in you

Let the lover in you

Touch the lover in me

And the rebel in me

Will touch the rebel in you.

martes, 11 de agosto de 2009

Eres.-


No das respuestas ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero que descanse en ti.
No hay luna de agosto, ni lluvia de abril,
que no haya dormido antes en ti.


Eres pequeña como una estrella fugaz,
como el universo antes de estallar.
Vuelas como la risa, como el diente de león.
Si yo te miento, tú lo haces mejor.


Ahora dime qué te han de ofrecer
la tardes perdidas, tu sangre en mi piel,
la casa cansada, la manta en el sofá,
la tele encendida, las ganas de llorar.


Y ahora dime qué te van a dar
la paz en tu vientre, el fondo del mar,
gaviotas cansadas, mi sombra en el sofá,
la brasa encendida, las ganas de matar.


Eres la copa rota, el mar en que me adentro,
viento que susurra, el tálamo deshecho,
ácido en mis ojos, el café de mis mañanas,
la mano en el sexo, el rumor de batalla.


No das respuestas ni luz a mi jardín,
y no hay guerrero que descanse en ti.
No hay luna de agosto, ni lluvia de abril,
que no haya dormido antes en ti.

Ismael Serrano.-

martes, 4 de agosto de 2009

Una típica película.-


El sol apenas habia comenzado a asomar en el imperio desteñido de los sueños cuando ella se levantó, una vez más a mirar por la ventana. Asumió sus años, como cada mañana que despertaba entre el sueño y la rutina a mirar por la ventana: Un día de estos, un noble caballero vendría, montado en un blanco corcel, empuñando una espada en una mano y una rosa roja en la otra, reflejando el cielo en sus ojos, inmenso como el amor que le profesaría a ella, la dueña de su vida y de sus sueños, la princesa de su cuento sin final.
Y volvió a ver las montañas, como cada mañana. Cepilló su cabello, se detuvo unos segundos en cada mechon rebelde. Repasó de a uno todos los requisitos que quería en su hombre amado, una vez más. La agenda en la que agregaba los que se le iban ocurriendo empezaba a quedarle corta. -Tal vez sea tiempo de comprar una nueva- Pensó. Y una voz la contradijo.
-O quizás sea tiempo de empezar a borrar algunos requisitos.
La niña-mujer frente al espejo la miró desafiante. Y ella le sostuvo la mirada.
-No. - Dijo. -Voy a comprar una nueva.

Arqueó sus pestañas, se pintó los labios. Puso rubor en sus mejillas y se levanto de la banqueta. Abrió las puestas del armario y elijió "algo nuevo, clasico, natural, moderno, original, único." Era, con la ropa, lo mismo que con su amado.
Se conformó con un vestido violeta, con vuelo; un prendedor de piedras y unos zapatos de taco alto que combinaban.
Se volvió a mirar al espejo.
-Estás hermosa.- Le dijo su reflejo.
-Gracias, ya lo sé.- Le respondió ella.
-No, no lo sabías. Y ahora que te lo dije, no lo creés. Aunque te empeñes en decir que sí.
-¿Cómo?
-Todas las mañanas venís y te sentás frente a mi pensando en quien sabe qué cosas, torturándote eternamente dentro de esta torre, diciendote "¡Ojalá venga mi principe azul!" pero pensando "Pero es muy poco probable que venga." ¿O no es así?
-Yo lo espero. No sé si va a venir. No se sí existe. Pero yo lo espero.
-¿Cuántas veces encontraste un arito sin buscarlo? ¿Ninguna? Me parecía.
-¿Qué querés decir?
-Alina, te propongo algo: Ponete el perfume que más te guste a vos, los aritos que vos creas que te quedan hermosos; si querés, usa el collar que querías usar el día de tu boda...
-¿Ese collar? Pero yo lo guardaba...
-Para que él lo vea, ya se. Pero te queda tan hermoso, y es injusto que te prives de vertelo puesto.
-¿Vos decís?- Preguntó mientras sacaba el cofre donde lo tenia guardado. -¡Es tan lindo...!
-Ponetelo. -Pidió su reflejo mientras le sonreía. -Te queda divino.
-¿Y ahora?
-Ahora salí, caminá, juntá flores, sonreí, se feliz. Ahora te propongo que comiences a vivir. De la manera que quieras. Pero lejos de esta torre, y lejos de la idea de esperar al principe azul. De última, y si te animás, salí a buscarlo. Nunca más esperarlo.


Alina Baiduk, Te Amo.
Y sé que sos una mina con una fortaleza admirable más allá de la fachada suavecita :)

domingo, 2 de agosto de 2009

Niño del fin del mundo.

Te tocó nacer en un rincón del fin del mundo, en el medio de este banquete de serpientes y chacales. Te tocó crecer en este tiempo, que no es más que un inmenso montón de soledades.

Niño hijo de niños más grandes, que el mundo va envejeciendo a los golpes.
Niño, candilcito en la tormenta, puerta clandestina en la muralla.

Niño del fin del mundo, candilcito en la tormenta, puerta clandestina en la muralla: te traigo los abrazos que precises, mis ultimas y pobres barricadas, el mundo entero por cambiar y el corazón en esta retirada.

Niño que viniste a este mundo, ojos inmensos y el alma clara.
Niño en la tierra de nadie, ángel de barro: Abre tus alas por favor.

"Un niño nació en la ciudad
de un cielo gris en tempestad.
Un barrio, un país, una gota en el mar.
Una latitud, cuestión de azar:
Un poco al sur, un poco atrás."

Un mapa al revés, un edén sin lugar;
un barquito en la mitad de la furia de los vientos de alta mar a merced del destino.
Marioneta de azafrán en un circo despiadado y criminal de un payaso mezquino.

En las trincheras donde se pierden batallas,
Con el tramposo que paga por sus medallas.

Un ángel solo frente al caníbal de sus hermanos
Con una moneda sucia en la blanca palma de sus manos.

Niño del fin del mundo,
Luz al final de mi llanto más profundo.
Yo que fui niño hasta ayer y el mundo me ha matado alguna vez,
te puedo dar mi cruz y un pobre sueño:

Sueño perdido en un mapa de ayer, viejo cuaderno sangrando poesía.
La profecía tenaz de un mundo mejor....
La canción para borrar de tus alas las cicatrices,
Contraseña para entrar al secreto de los felices.
Cada vez que sale el sol serena y furiosamente...
Vas a sembrar con tu vida las semillas de un mundo perdido, sobre un futuro recién nacido...

Podrás construir en el barro nuevos mapas, y nuevos caminos.
En la playa de los tiempos que vengan, encontrar un secreto de luz.

Brilla el sol de un nuevo amanecer sobre un cielo que esta por nacer,
brilla el sol y vuelve a comenzar otro milagro de este ciclo sin final.
Al marchar un beso y una flor, en este mundo misterioso de cartón.

viernes, 31 de julio de 2009

La guerra en su cuerpo, creo que fue ayer.-

La primera vez que dije "no quiero"
sin cerrarle la puerta al deseo,
sin exigir demasiado valor
fue la vez que dije no quiero
sin querer cometer un error.
-
Asi que no pidas mucho esta noche,
de verdad no quisiera mentir,
porque hay un millon de palabras
que no puedo dejar salir.
-
"Que la noche es perfecta a tu lado,
que necesito nada mas dormir."
Y a veces creo que me falta mucho
para volver a sentir.
-
Así que no pidas mucho esta noche,
tengo sueño y no puedo dormir,
puede que aun me falte un tiempo
para poder ser feliz.

jueves, 23 de julio de 2009

A veces vuelvo.-

Dicen que no es bueno volver demasiado al pasado, dicen que las cosas buenas son las que estan por venir y no las que ya se han ido. Pero hay veces que es inevitable.
Hay veces en que el pasado vuelve a uno, por ahí un poco buscado, por ahí simplemente porque tiene que intervenir en tu futuro.
Lo cierto es que la H1N1 está dándome más tiempo para "estudiar" -rascarme en mi tierra natal, mejor dicho- y es así como el pasado se mezcla en un mes de pura -y puta- nostalgia. Nostalgia del boliche al que no iba de hace seis meses, de la costanera por la que no paseaba desde hace cuatro, de los lugares a los que no iba desde hace mucho, la gente que no saludaba hacía siglos. El pasado no tan cercano que vuelve.
Dicen que estar mucho tiempo estancado en él hace mal. Debería creerlo.
Pero la estoy pasando tan bien en esta ciudad de mierda, con toda esta gente de mierda que tan putamente extrañaba, recorriendo todos esos lugares que alguna vez rogué olvidar, que alguna vez quise cambiar por otros, más amplios, más prometedores.
Pero estos lares tienen ese "nosequé" de pueblo conocido, de tierra prometida, de lugar de refugio y descanso. Y vale la pena venir dos veces al año.-

miércoles, 15 de julio de 2009

Benedetto el día después del día.-

En el imperio de los tristes finales,
en el pasado rencoroso de los que qieren olvidar,
en la sumisa atencion de los corazones rotos,
en las vanas promesas de la oscuridad,

En el recóndito fin de la lujuria macabra,
en el clasico comienzo de la armonía sin fin,
en la dulce alegría de los muertos sin habla,
en la fina ironía de las cosas por decir,

Allí donde nadie qiere volver, yo habito,
curiosa fantasía de la evolucion de ayer,
que acabó en nefasto, furioso y mal hablado
teorema del caos, función sin ser,
alma sin ente, fuero del fracaso
que alega en el caso
para poder volver:
"Qe el mundo termina, la vida se acaba,
que el cielo de antes no era el de ayer,
que las aguas chocan y grandes gigantes
hacen que la lid comience en esta mujer
."

El imperio desteñido de los sueños.-

-¡A la carga!

Una voz beligerante e inesperadamente familiar me había despertado del mediosueño para sumirme de lleno en el sueño entero. Asúmase un hermoso pasillo oscuro, una hoja, y eco de gritos al final. Seguía yo caminando como hipnotizada atraída por el manantial de imágenes que recordaba a cada paso.
Una sensación como las de antes me invadió el estómago, los pulmones y finalmente se estancó en el cerebro: algo que me decía que aun no había encontrado lo que me propuse desde que llegué al mundo; algo que estaba planeado sería para mí desde el principio mismo de los tiempos. La sensación se hizo cada vez mas fuerte y una vez más me vi caer al suelo mientras todo se iluminaba a mi alrededor. Estaba en el centro de un circulo asombrosamente místico y por lo tanto imposible de entender para mi. Y respiraba.
Gracias a Dios resiraba.

Atormentada, mirando alrededor con la oscuridad todavia guardada en la retina, sin darme cuenta me desizaba hacia uno de los extremos de piedra, sintiendo la sed que no pretendia calmarse.
-Hoy voy a encontrarlo- me dije a mi misma. -Hoy voy a saber de qué se trata.
Asumí que estaba sola y traté de incorporarme. Se hacía de noche, y yo no había superado el pánico; no quería largarme a llorar. Me senté en uno de los bancos de piedra, comenzaba a tener frio. Frio y miedo. Pánico.
Las ganas eran demasiado fuertes. La sensación no desaparecía.
Cuando por fin me vencieron, me sumergí en un llanto incontrolable, forzando a mis brazos a que me abracen, mordiendo mis manos para no gritar. El miedo no dejaba que me enfoque en otra cosa mas que en la sensación, en la oscuridad y en la soledad.
Cerré los ojos, me mantuve así unos segundos intentando cantar, pensar en algo más, pararme, caminar, encontrar algo de luz.
Cuando volvi a abrirlos, un sentimiento de calidez me había invadido. Me sentia segura, sin miedo.

-Gorda, ¿estás bien?- Me preguntó él preocupado.-Dabas muchas vueltas en la cama y pensé que habías tenido una pesadilla.

La sensación iba desapareciendo, pero no podía hablar. Tomé del vaso de agua de mi mesita de luz y traté de tranquilizarme. Otra vez había dormido demasiado tapada y volaba de fiebre.
-Estoy bien, -le dije - volvé a dormir. -Y lo besé.-

sábado, 11 de julio de 2009

Si me costara dormir...

Si me costara dormir, diría que ella es la culpable.

Una característica particular en mi es la ausencia total de celos. No tengo celos de mi viejo, de mis amigos, y ni siquiera -y acá empieza el problema- tengo celos de mi novio. De la persona que amo, y que ni muerta me gustaría perder. Pero no soy celosa.
No está por desequilibrarme nunca un "Amore, una amiga viene a casa a estudiar." de su parte, y tampoco un "Mechi, mirá que una amiga de Albano estaba en su casa cuando llegué" de mi mejor amiga sin que él me lo haya contado. "Se habrá olvidado" pienso, sin hacerme demasiado drama.
El tema es que no soy pelotuda, o soy lo suficientemente perceptiva como para poner un freno hasta en contra de mi voluntad cuando algo me viene doliendo en el pancreas. Y es así como llegó ella a mi vida.

Asumamos que se llama Fernanda. Que tiene una vida como cualquier otra y que está a punto de irrumpir en la mía como si tal cosa. Y está nomas. Porque no hace nada, existe. Y para mí no es una amenaza, no es una revelación o un dolor de cabeza. Es un mal presentimiento.
Como cuando estas en el colectivo y tenes la sensación de estar olvidandote de algo. Y cuando llegás te cerciorás de si tenés o no todo. A veces, solo queda en la sensación. Otras, termina en una puteada porque te diste cuenta de que no llevaste la calculadora al exámen de matemática.
Es como algo irremediable, como una marea que te arrastra a ese mal presagio inevitable, y que, una vez sumergida en él, lo único que te queda es remarla.
Lo bueno de esto es que, si ocurren, vos ya deberías tener algunas vagas estrategias para protegerte. Lo malo, ya lo dije, es que son inevitables.
La certeza que tengo es que esta mujercita es un Mal Presagio. Como todo Mal Presagio, existió antes de que existiera ella, pero ella fue la que le dio el cuerpo y la personalidad, el ruido y las nueces. Personalidad que, a decir verdad, me llama mucho la atención. Somos parecidas. Y me encanta. Me hubiera gustado conocerla en persona, saber que perfume usa, escuchar el timbre de su voz, el sonido de su risa, ver la profundidad de los hoyuelos de sus mejillas.
Pero ya va a haber oportunidad, ¿no? Es que ella piensa quedarse mucho tiempo mas en mi vida, antes de convertirse en alguien, y dejar de ser ese mal presagio que desde ahora no me deja dormir.

sábado, 27 de junio de 2009

Uno de estos días.

Si te escribo esto, a las 4 y 27 AM es porque es esta, como tantas, una de esas noches que lleva tatuado tu nombre en la estrella mas brillante.
"Uno de estos días voy a verte llegar desde el horizonte, ese mismo que guado tu corazón un tiempo atrás allí donde soliamos refugiarnos de la soledad"
Uno de estos dias voy a definir a la mujer de mi vida en algún punto entre la palma de tu mano y la curva de tu cintura"
Y vos, desde el norte de algún sueño reciente, vas a llegar con tu valija en una mano y en la otra el corazón; lastimado quizás, pero eso es inevitable.
De cualquier forma, quien nos dijo que el amor se inventó para ser feliz?
Yo, lo digo yo.
Y en el umbral del inicio de lo que me queda para ser feliz con vos, vamos a olvidarnos del tiempo y el espacio. Te invito a soñar a mi lado, y después, si querés, tambien te invito a mi cama y a mis brazos; que hay un lugar que te queda por ser reclamado.
Uno de estos dias voy a verte llegar desde mil fronteras, trayendo la tan ansiada calma.
"No es que me guste acostumbrarme a extrañarte, preferiría perderte, a empezar a olvidarte"
Y entonces te tomo, te secuestro, y me mudo a otro universo. Uno que se esconde entre tus labios, y se revela entre tu piel y recuerdo lo eterno del primer segundo a tu lado, lo distante de la distancia en el pasado y las ansias de volver a encontrarte.
Uno de estos dias voy a verte llegar desde el horizonte, ese mismo donde se escribió esa historia que te llevaba a esa esquina, a esa noche, en ese lugar. Recitando la canción que cantabas, aquella tarde que me comenzaste a extrañar.
Y vamos a bautizar la noche, y a celebrar porque a la vida prefiero pasarla contigo.
Que así no ha habido otros, porque yo lo digo,
Porque el amor, se inventó para nosotros.
Uno de estos dias, voy a verte llegar desde el horizonte...
Y no te vas a ir nunca mas.
Te amo con todo mi corazón.

Albano Jofré, para la dueña de este blog.-
Gracias, Amor de mi Vida, por hacerme tan pero tan feliz, por esto, por todo.

miércoles, 24 de junio de 2009

Quién dejó entrar al perro.

El amor es así, un juego de dos,
la armonía plasmada en un plan de cuentas,
las reglas establecidas en un manual de procedimientos,
los límites asignados por sendas políticas.

Y cuando hay un defasaje existencial
-diferencia entre lo que tengo y lo que quiero-
se arma la trifulca sobre quién dejó entrar
al perro.

Volví sobre esas líneas porque me asustaron. Hace horas estoy tratando de concentrarme en Vectores, en Recta en el plano y el espacio. Y no puedo. "se arma la trifulca sobre quién dejó entrar al perro." Y llego a la respuesta de siempre.
Y me doy cuenta que soy yo. Yo y nadie mas. ¿Te asombra la conclusion? Pero es así.
Y también noto que quiero desaparecer del mundo un ratito.
Un rato. Un rato largo. Unos treinta y seis años.
O hasta que se pase la locura del milagro a largo plazo. La boludez de las promesas acotadas a tiempo y espacio. Y la tremenda pelotudez de cumplirlas, Dios.

Unos diez años, por lo menos. Diez años que me permitan revisar el manual y las políticas. Y también el plan de cuentas. Tiempo en el que pueda darme cuenta si de verdad es armonía lo que necesito.
O una marea de emociones y sensaciones nuevas que me hagan revivir la muerte y resurrección de mis cinco sentidos y un par mas: mi intiución, mi facilidad de palabra, mi capacidad de adaptarme y desadaptarme rápidamente.
Atormentarme y herirme, curarme con besos venenosos, derribar muros con caricias, volverlos a construir, modificar a piaccere una tortuosa y fugaz lid enamorada.
Vivir.

Y luego, entre risas, contruir un imperio en el que vos seas el Rey y yo la Reina.
Viviendo de nuevo. Armando la armonía otra vez. Pero esta vez, una armonía verdadera.

domingo, 21 de junio de 2009

Al primer amor de mi vida.-


No podía menos que dedicarte esto a vos, justamente hoy que no es nada original. Pero lo que pasa es que estoy lejos de tus brazos y siento la imperiosa necesidad de hablarte. De decirte las cosas tal y como son. De mostrar mi corazón entero ante tus ojos. Solamente ante tus ojos.

Porque sos la única persona en este universo con la que me siento tan compenetrada, tan amiga, tan hija, tan pequeña y protegida. Porque fuiste el primer amor de mi vida, el primer hombre del cual me enamoré -y aun hoy sigo enamoradísima-, porque tus manos me trasmiten seguridad y tus ojos confianza, porque aprendí a reir con tu risa y a ser fuerte, pero valiéndome de mi misma. Me enseñaste a ser independiente y me regalaste ese gusto tan lindo por la palabra escrita, por los autores latinoamericanos, por devorar los libros que caigan en mis manos. Me enseñaste a no caerme, o a caerme la menor cantidad de veces posible. Y a incorporarme rápido y seguir camino. Siendo fuerte, siendo necesaria para mi misma.
Es inexplicable lo que siento por vos, realmente indescriptible. Cuando era chica tenía la impresión que vos eras una suerte de príncipe de los cuentos, con esos ojos verdes tan lindos, con esa sonrisa fugaz y de costado; pero después me di cuenta que eras mucho mejor: mundano, increíble, grandioso, en todos los sentidos.
Me enseñaste a luchar por mis ideales, pero tambien me pusiste parámetros para elegirlos, no vaya a ser que me tire debajo de un tren por defender el ideal del color de la mayonesa. Me dijiste que hay cosas importantes en la vida, que varían de persona a persona, y yo era la única que podía establecer un orden de prioridades en mi propia vida.

Y cuando aprendí a caminar sola, cuando intenté mover las alas me apoyaste, me dijiste que no sea tan sensible y que preste atención al camino y no mire demasiado hacia atrás, porque lo que yo necesitaba estaba hacia el frente, siempre hacia el frente.

No tengo más nada que decirte. En realidad todo lo que escribí hasta ahora pude haberlo simplificado en un "Gracias" y sé que lo ibas a entender en toda su extensión. Así somos. Pero capaz que yo necesitaba expresarme. Te extraño Papá, como te dije, ya vamos a festejar tu día cuando nos veamos.

Te amo, Ingeniero, gracias por ser el primer hombre de mi vida.

viernes, 19 de junio de 2009

Relato de cuando se fue, Ultima Parte.

La carta.

Sacó del bolsillo del pantalón una carta escrita -muy a su estilo- en dos hojas de carpeta, con birome azul y detalles tachados. Amo que no se fije en esos detalles, le da mas sentimiento a los que escribe. Es de los pocos que quedan que pueden expresarse con la palabra, y haciendo algo tan dulce como una carta. Su fuerte es la letra directa, no es adicto a la retorica, se remite a los hechos. Sus recursos literarios son mas bien pragmáticos y concretos. Y lo que yo tenía en mis manos no carecía de ninguna de esas características:

Es la decimocuarta vez que intento escribirte. Franco a veces me mira con lástima, a veces con exasperación. A veces ni siquiera me mira. "¿Seguís con eso?" me pregunta. Y yo no se que contestarle. Quisiera que todo fuera más facil, diferente, pero es asi como se dieron las cosas y así es como tengo tenemos que aceptarlas, no te parece?
Yo quise escaparme, la situación me estaba matando, y no quería que te mueras conmigo. Si yo me hundía iba a ser por mi culpa, pero no quería cargar con la culpa que hubiera supuesto el que vos también te hundas.
Por eso vine a lo de Franco. Por eso no llamé, no avisé nada a nadie, espero que no estés preocupada, aunque es casi inevitable. Perdoname, pero no podía hacer otra cosa. O sí, pero no se me ocurrió. Andá a saber. Vos sabes de mis limitaciones. No tengo mucho que decirte. No me aclaro a mi mismo, así que no puedo aclararte mucho a vos tampoco. Esta carta es solo para decirte que aunque dude de absolutamente todo, nunca dudaría de lo que siento por vos. Nunca. Eso lo tenés que tener clarísimo.
Yo a vos te amo y no hay circunstancia terrenal que pueda cambiarlo. [...]

La carta seguía, pero no quise leer más que eso.
No lo necesitaba.
Le hice un lugarcito debajo de mi frazada y lo abracé.
-Lo que yo siento por vos tampoco va a cambiar, nunca.

jueves, 18 de junio de 2009

Juguemos a que el amor es un juego de dos.

Así podría llamarse la historia del juego amable que venimos jugando. Amable, poco sedicioso, bastante tranquilo, hasta maduro, se podría decir. La pareja perfecta, el hogar encendido, los besos frente a la chimenea, el balcón a la calle, el té de las cinco.
Un sueño hecho realidad, a no ser por un pequeño detalle. Yo tengo diecisiete años y vos diecinueve.
No era lo que tenía planteado yo de antemano.

De hecho mi vida perfecta de claustro patentado no incluía tacitas de porcelana ni salsas preparadas con amor. No incluía una vista al pacífico, no incluía un viaje a Pinamar, y estaba terminantemente prohibido hablar de lágrimas dedicadas.
Definitivamente, Susanita me repugnaba. Y no por el simple hecho del elitismo, -defecto que me vino, pero de otra forma- sino por la idea de repetir una historia. No es lo mío. El amor se siente a lo lejos, y es muy difícil ganar la batalla. Algunas han inventado la promiscuidad como arma de defensa y no, no sirve. Alarga la batalla, pero no nos asegura victoria. De ningún modo.
¿Por qué? Por que para nosotras, -y hablo de las idealistas- un beso es mucho mas que una colisión de labios enfrentados y de ardua lid en la que intervienen también los dientes y la lengua. No me voy a cansar de decirlo. Las que inventaron la promiscuidad, siglos atrás, comenzaron a confundir ese concepto. Pero somos mujeres, milenaria raza con tradiciones marcadamente sentimentales, emocionales y apasionadas, y algo queda.

Pongamos ahora sí que el amor es un juego de dos.
Juego, porque es un ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde. ¿De a dos? Aunque podría ser de a tres, la idea es lastimar lo menos posible. Después de todo, solo se trata de un juego. "Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño." Lo define Sabina. Nada mas cerca y más lejos de la realidad.
Comiendo saludable, bebiendo sin alcohol se configura la rutina. ¿La nuestra? La de todos. La de todos los imbéciles que establecieron reglas.
Y tentándonos con comida rápida -nunca mejor dicho- y con spirits para la garganta y para calentar el alma.
Es que el agua mineral se hace las veces fría, las veces turbia, y elegimos no tomarla. Esperemos a que se pase.
¿Y quién se hace ese planteo con el alcohol?

El amor es así, un juego de dos,
la armonía plasmada en un plan de cuentas,
las reglas establecidas en un manual de procedimientos,
los límites asignados por sendas políticas.

Y cuando hay un defasaje existencial
-diferencia entre lo que tengo y lo que quiero-
se arma la trifulca sobre quién dejó entrar
al perro.

Y cuando el culpable no está
migas de rencor y gotas de bronca se acumulan
en un tupper hermético
a punto de estallar.

Asi es el amor,
así la vida,
también,
se podría definir como un juego.

miércoles, 17 de junio de 2009

El día que aprendí a resignarme.-


Dedicado a la mujer más paciente que conocí en mi vida. Aunque se podría aplicar
a muchas otras.

"La conocí unas semanas después -exactamente tres semanas y dos días después- de que el me confesara que no quería saber más nada de mi.- La conocí cuando apenas comenzaba a revivir de mi estado de coma romántico en el que él me había dejado. Así como Bella en Luna Nueva, le había dicho. Sólo que él no dejó sus fotos y canciones debajo de una tabla en mi habitación: en realidad creo que a duras penas me dejó una tabla para que naufrague en el medio del mar, no me ahogue -supongo- y no me canse de nadar.
La conocía de antes, pero ella me conoció de verdad una noche de verano extendido -era casi invierno y no se notaba-. Al día siguiente tenía que ir al colegio, al que había faltado más de una semana por el estado de depresión profunda, y sin embargo, me quede hablando con ella hasta mas de la una. A la mañana siguiente, no se por qué, me levante un poco -un poquito, muy poco- mejor. Ya era algo. El estado de animo me asustó: Una de dos: después de la tormenta siempre llega la calma o la calma que antecede a la tormenta.
Nunca en mi vida pensé que solución y problema fueran tan unidos, tan iguales, tan... Él.
Nicolás, la solución a mis problemas, Nicolás, mi único problema.

Me parecía verlo en cualquier esquina, acontecido, gigante. Su espalda, sus besos que reverberaban en mis labios, me parecía sentir sus caricias jugueteando con mis orejas, el sonido de cien palabras que quedaron sin decir, o escuchar sus pasos firmes caminando hacia el muelle, nuestro refugio del resto del mundo.
Soy una chica normal, como todas, alterno entre comer chocolates y no comer absolutamente nada cuando estoy en este estado. Como todas, voy a los sitios a los que solíamos ir juntos, no para recordar sino para ver -¡Como funciona la psiche femenina!- si a él se le dio por ir a recorrer todos esos recovecos de mi alma la ciudad en un día como aquel. Lloro los días de lluvia. Río los de sol, cuando estoy con mis amigas. Y ni bien se van, se descarga sobre mis mejillas una tormenta de verano. Vamos, como todas.
Erika Solange no es tan diferente del resto.

Pero ahí empieza la historia. La segunda historia.
Las mujeres siempre somos más ansiosas, es regla general. Así que no pudiendo aguantar más las ganas, le mande (a él) un mensaje por una de esas páginas -de las que ella es fanatica- para arreglar algo. Y un viernes, como cualquier otro, decidí(mos) vernos.
No era lo mismo, aunque me quise imaginar que sí. Su voz, aunque dilapidadndo palabras vanas, me tranquiliza, me pone en un estado de extasis del que no me gustaría salir nunca. No quería verme mas. No me dijo por qué. Pero después me invitó a comer otro día.
Es algo que nunca voy a entender de él.
Pero me encanta.
Nos vimos un par de veces más hasta un sabado, bastante raro. Soy de las que dan todo sin medir demasiado las consecuencias.
Fui a su casa, y todo termino en donde (no) tenía que terminar. Y terminó nomas.
Nos vimos una vez más. Algo sin relevancia. Nos mandamos un par de mensajes. Me destruyó. Y me olvidó.
Así de simple.
Ahora estoy en intento de recuperación, tratando de entender la vorágine de hechos que se sucedieron en ese mes y en proceso de aceptar el hecho de que, por mucho que me duela, Él no es para mí.-"

domingo, 14 de junio de 2009

Cuando la vorágine se calmó.

Eran demasiados sentimientos juntos, lo admito.
Era demasiado hasta para mí.

Ahora creo en el tarot -no, no es cierto.- Pero viste cuando "para probar" jugas un ratito, y causa del azar decis 'POSTA' y te quedas con la mejor cara de Dos Puntos Ese que el messenger pueda imaginar.
El sistema es sencillo: Virtualmente, en una página -de la que soy casi fan- cartas boca abajo, tres clicks y click en la primera carta para leer la interpretación. Todo en el marco de concentración que se debe tener en la preugnta realizada.
El primer espacio, "Tú", "Las vibraciones" y "La respuesta" los dos últimos.
La rueda de la fortuna, La justicia, La emperatriz.
Como funciona esto de la psiche humana, que si me hubieran salido las cartas "La excusa, el celular y Franccella" hubiera interpretado el problema de alguna manera.
Las cartas no nos dan la respuesta. Las cartas, simplemente hacen click con nuestros sentimientos, cosas que postergamos o queremos disimular. Asi funcionan.

Pero eran demasiados sentimientos juntos. Lo admito. Por eso recurrí a ellas.
Anoche. A las doce y media.
Mientras vos dormías y yo quería acariciarte. Mientras estabas despierto y quería comerte la boca a besos. Vaya una a saber.
Mientras soñabas conmigo y mientras yo aparecía en tus sueños.
Sin posibilidad de aparecerme entre tus sabanas. Para que me cuides.
-Esto es grandioso, prueblenlo-
Te pedí que me cuides, te agradecí por que me cuidaste. A la distancia.
Tengo muchas ganas de verte, a pesar de las cartas, a pesar de los desafios y a pesar de todo.
Tengo ganas de hacerte el hombre mas feliz del mundo.
Y dejar que vos hagas de esta nenita, de esta princesa, la mujer mas feliz del mundo.
-Posta es increible, pruebenlo.-

jueves, 11 de junio de 2009

El témpano en el cielo.

"Y entre muerte y muerte miro a la ventana con la vana esperanza de ver que Rosario se consume entre llamas."

Hay veces en que me gustaría dejarlo todo. Todo todo, no una pequeña parte. Olvidarme del mundo un viernes y levantarme treinta y cinco años despues con veinte desengaños menos.
Pero no se puede. No es humanamente posible, y aunque así lo fuera, no sería algo muy yo como para ser factible. Estoy atascada en una provincia -hermosa, lo admito- en el medio de la Argentina. Sin posibilidades de ir al Norte o al Sur, y cada vez que me levanto a once pisos del nivel de la calle Rioja me acuerdo que una vez , no hace mucho, viví en una casa de una planta, con jardín y todo. Que se podían ver los techos de las casas. Que se respiraba.
Hay veces que me agobia. Saber que hay gente alla que me está esperando, pero que quiere que me quede acá. Saber que extraño demasiado a mi familia y que no me puedo hacer un tiempo para ir a verlos.
Pero hay veces que digo "Qué grande es el mundo, que suerte que tengo." y esa frase es la que más uso. Y no miento.
A veces se extraña, pero no puedo estar más agradecida a la vida de estar hoy sentada en frente de la computadora, haciendo tiempo antes de ir a rendir contabilidad, a once pisos de la calle Rioja, a 800 km de mi familia y a 300 km lejos de mis amigos y de él, pero recibiendo en mi alma todos los abrazos juntos de la gente que sé que me quisiera estar abrazando en este momento.

Me fui a rendir, contentisima. Y si, esta vez estudié :)

miércoles, 10 de junio de 2009

Viernes Open Doors 00.00

Lo mejor de esta noche es que no estamos peleando.

Pero me estas mirando con cara de "no te creo".
No se a que se debe. Dale que el free se vence a la una.
No quiero ir. Pero tampoco quiero estar aca. Quiero que me hables. Que me digas algo.
Pero no lo haces. Mantenés ese silencio impasible. Tus gestos hablan por vos. No estas aburrido, estas a la defensiva. Estas esperando cualquier palabra mia para defenderte.
No hablo. Soy demasiado ogullosa. Lo pongo en la coleccion de mis defectos: Orgullo.
Pecado capital: puedo terminar en el infierno o lo qe es peor: lejos de tus brazos.-
Y te extraño.
Y necesito un abrazo.
Pero un abazo valiente. No uno que me hable con gestos.
Te necesito. Pero te necesito como yo te quiero.



Dale que vence la free. No quiero ir. No voy a ir.

sábado, 6 de junio de 2009

Auí no queda sitio para nadie, pongamos que hablo de Joaquín.

Tengo ganas de escribir. No se qué, no se por qué. O puede ser que sí. Que sepa cual es la razon por la que decidí quedarme en casa, no salir y ponerme a escribir esto.

Todo lo que antes era no está resultando. La fortaleza que antes podía mantener de pie una ciudad entera, o por lo menos la parte de la ciudad que me importaba no está pudiendo soportar el peso de la mitad de lo importante.
Necesito un buen discurso, puede ser eso. Un discurso que motive a mi fortaleza, y no está resultando. Podría tambien necesitar una motivación, otra más, aparte de levantarme todos los días con mi mejor sonrisa diciendo "¡Cada vez falta menos!"
Y tratar de no terminarlo con un sabor horrible en los labios pensando "Qué manera de perder una hora de mi vida."

No sé que me pasa, por ahí es que me pongo a pensar cosas imposibles, por ahí es mi personalidad pero no creo. No creo que esto de hacerme la fuerte dure muchisimo tiempo más.
Más porque cuando escucho demasiado tiempo Ismael Serrano sin cansarme es una mala señal. O cuando paso escuchando los temas tristes de Joaquín Sabina...
Lo admito, no me siento bien. ¿Pero que puedo hacer?
Por ahí soy la unica que hace problemas por nada.

Gracias.

miércoles, 3 de junio de 2009

Relato de cuando se fue.- 5ta parte

Por supuesto que tenía una explicación: Siempre tiene una explicación para todo. Lo peor de todo es que no necesita recurrir a la mentira, y siempre hace tambalear mis decisiones "definitivas."
Así que me dispuse a escucharlo, pero él me dijo "estás muy pálida ahora, te debo una explicación pero te la voy a dar cuando te mejores" y me acompañó a la cama. Me acosté -sin mediar palabras- y él se sentó a mi lado. Solo ahí le dije:
-Necesito esa explicación. Estoy bien y me va a hacer mejor escuchar un justificativo de tu desaparición. Nunca te pido tickets de vida, lo sabés. Pero esta vez quiero saber, por lo menos donde dormiste este ultimo fin de semana.
Ahí comenzó su larga historia, que empezaba -como yo suponía,- un poco más de dos meses atras.
-¿Te acordás del día en que vos querías salir a tomar mate al parque y yo no tenia ganas?
-Si, me acuerdo, fue en abril, hacía un sol con frio espectacular para mate y facturas.- No lo dije en tono de reproche, sino acordandome simplemente, y teniendo en cuenta que la mayoria de las comidas eran como mate y facturas para él: No le gustaban pero las comia igual como si no tuvieran sabor. (siempre me acuerdo de esas cosas, no tengo idea por qué.)
-Bueno, ese día nos quedamos en casa mirando tele, ¿no?
-Si, la pelicula (mas aburrida que vi en mi vida) de los dos vagos esos de 40 años (que siempre pasan en el Pulqui, no tienen otra parece.)
-Si, esa misma. Vos estabas aburrida, se te notaba. - me dijo. (NOOO, mentiiraaaa ¿por que decis eso? ¬) -Además agarraste tus apuntes en medio de la peli.
-Si, un poco, porque yo quería salir.
-Exacto.
-Pero vos estabas congestionado.
-...
-¿Y?
-Que podríamos haber ido, pero el tema era que yo no tenia ganas.
(Nooo, no me di cuenta, en serio? Ni congestionado estabas¬)
-Ah, ¿Y? Es decir, ¿en que me beneficia o me perjudica eso ahora?
-¿Querías que te explique o no?
-Si, pero odio que no la hagas corta.
-Bancate- y me dedico la más linda sonrisa suya- Ese día vos querías salir porque no te podias quedar conmigo, tenías que ir a estudiar a no se donde y rendías al día siguiente.
-Ajá. -Clasica respuesta mía cuando completo mentalmente la informacion.
-Ese día cuando te fuiste yo te di un beso y te dije éxitos, mañana te mando un mensaje. Y el mensaje no llegó. Por supuesto, vos tenías cosas en que pensar pero te acordaste de eso, como siempre. Y yo no, yo me olvidé. A las seis de la tarde, cuando yo yacía inconsciente de mi "corta" siesta, me llega un mensaje tuyo diciendo "Si te interesa, me fue bien."
Yo me re calenté, ¿como no me iba a interesar? Y no me di cuenta que de verdad yo era el del error.
Y ahi fue que hablamos, de lo mismo de siempre, y peleamos por lo mismo de siempre, como siempre, y así puedo darte mil ejemplos.
Yo, mientras tanto, lo miraba con una expresion que pretendía ser entre incrédula, amable y paciente, intentando demostrar o menos posible que odio esos relatos que tardan dos siglos en terminarse.

-Te la hago corta,-me dijo, quizá adivinando mi expresión- me puse a pensar y creo que tenías razon en todo lo que me dijiste. De hecho no me dijiste ni el 10% de lo que debías decirme, de lo que estabas en todo tu derecho de decirme. Y ahí fue que te hable del cambio. Bah, unas semanas despues.
Yo me acordaba perfectamente de eso: a 300 km de distancia, yo sentada como indiecita* frente a la PC, llenando con lágrimas el océano atlántico balbuceando un apenas entendible "no me podés estar diciendo eso, no me dejes, no me dejes." y vos, del otro lado, casi apoyando todo tu peso contra el teclado, cuidando que ni vos mismo escuches el sonido de tu llanto, tratando de explicarme las razones de esa decision, de por qué me querías dejar para poder cambiar.
Yo te dije algo que para mí era lógico: No te voy a dejar solo porque sos lo que elegí, y me prometí a mi misma acompañarte en todo lo que necesites. Terminaste...
-Terminé llamandote.-me dijo, sacandome del letargo, como si hubiera escuchado todo lo que dije mentalmente. -Y rogandote que volvamos, que no podía estar sin vos, que de verdad te necesitaba. No mentí, y lo sabés.
-Si, lo sé- le dije con un hilo de voz.
-Pero como te dije ese mismo día, los cambios a mi me duran dos días: De hecho me duró una semana, exactamente una semana el cambio: de Jueves a Jueves.
El Jueves hablamos por teléfono un rato largo. El viernes casi ni hablamos. El sabado vos me dijiste que estaba cortado, y ese domingo...
Me quedé a la espera del fin de esa oración. Un interminable segundo despues, la completo:
-Ese domingo, lunes, digamos, me olvidé que era nuestro aniversario. Una desfachatez total. Sabía que no servía pedirte perdón, sabía que no iba a servir darte la razon, que no servía decirte te prometo que... Porque esa frase en mí tiene menos validez que en un politico. Tan distinto de vos. Vos nunca usas esa frase, pero cada palabra que sale de tu boca es un juramento, y así como juramento te encargas de cumplirlo al pie de la letra.
-Debe ser la personalidad de cada uno.- le dije, usando por enesima vez la misma frase.
-El día que te comenzo mi cambio te dije (¿prometí?) que iba a demostrarle a la personalidad y a la naturaleza que eso puede cambiar. Y, raro de mi, no lo hice.
-¿Y por eso te fuiste un fin de semana?
Se quedó callado un momento, el suficiente para que yo reevalúe mi postura.
-No, me fui porque no podía hablarte. Me aterraba el hecho de escuchar del otro lado "una semana duró el cambio" o lo que es peor "nunca vas a cambiar, no se que hago yo con vos"
-¿Tan cruel me consideras?
-Cruel no, hubieras estado en todo tu derecho. Siempre trato de arreglar los mocos con mensajitos, como si eso supliera algo de lo que te falta. Me di cuenta que mis celos residen en que yo sé lo que soy y soy consciente de que podés encontrar alguien mejor que yo.
-¿Mejor que vos? Es imposible, ya estas diciendo boludeces. No necesito a nadie mas que a vos. Pero aun no entiendo por qué te fuiste el fin de semana.
-Te dije que necesitaba irme.
-¿Para...?
-Para... no tengo idea. Escaparme de mi realidad, supongo. Me fui a Paraná, a la casa de un amigo que vive ahí. Pensaba salir, hacer algo que me alejara de todo el nudo en el que me había metido.
Y solo conseguí hacer esto.
Y mientras me decía lo ultimo, sacó del bolsillo del pantalón una carta.

Él tiene Plan Familia con mi numero.-

Una vez por día me llega un sms, tipo nueve y media, o diez menos cuarto, que dice simplemente "gorda, cambiá el chip" y que tiene por respuesta un "Ahi cambio."
Que da origen a un llamado que dura, como mínimo una hora y media.
A veces hablamos, a veces nos reímos, a veces nos ponemos tiernos y melosos, a veces peleamos, nos reconciliamos, o a veces nos quedamos en silencio. Me gusta escuchar su silencio, y que él escuche el mio. Todo en el marco del ritual de la llamada por celular.

Él es mi mejor amigo, es un grosso. Una persona que logró inspirar en mi una confianza extraordinaria. Por eso hablamos. De todo.

Y entre los temas de conversación que surgen en las dos horas por día que hablamos por telefono no puede faltar el que los hombres tienen (muchos) menos problemas que las mujeres.
Mi periodo es religiosamente regular y si hay algo que odio es estar indispuesta. No me cambia el ánimo, no me pongo histérica. Me duele el vientre. Eso nomas. Pero es suficiente para que odie esos seis días de mi mes.
Los hombres no tienen ese problema.
Tampoco tienen que arreglarse para salir, se bañan, se visten "masomenos", se peinan "sitenesmuchasuerte" y listo. Yo superé eso, salgo sin pintarme, a lo sumo me pongo rimmel. Pero conozco casos de pobres mujeres que pierden una parte importante de su sábado pintándose, peinandose y eligiendo lo que se van a poner durante toda la tarde, para que a las 1:45, cuando está a punto de vencer el free para el boliche, se saquen todo, y se sienten en la cama con cara de "me empaqué, estoy gorda, no quiero salir." Y terminen saliendo con ese vestido negro salvador que va con todo, y haciendo magia para hacer correr la free,
Las mujeres necesitamos tener una mejor amiga a la que le contamos todo. Si es posible, dos. Así se puede ir a llorar con la otra cuando una la traiciona. Porque las mejores amigas tienen que tener una potencial característica de cagarte en algo. Las minas buenazas no sirven de mejores amigas. Son demasiado buenas. Los hombres, en cambio, llaman amigos a todos aquellos que ponen plata para las cervezas de la previa. A los que dicen "dale, boludo" cuando los invitan a jugar futbol/tennis/rugby un dia de la semana. A los del gimnasio, con los que cruzan dos palabras. Y a los que, cuando tienen demasiada necesidad de hablar, los escuchan y aconsejan.
Por eso me copa nuestra relación mixta.
Los hombres no lloran, no son emocionales, en general. Les chupa todo un huevo.
Las mujeres hacemos un problema existencial de una uña rota. Y tenemos la impostergable necesidad de llorar una vez por mes. Por cualquier razón. A veces ni razon necesitamos. Se nos acumulan las lágrimas como un nudito en la garganta que a fin de mes necesitamos expulsar. Y por eso ponemos musica y lloramos. Y al día siguiente nos sentimos mejor. Mucho mejor.
Eso, entre otras cosas. Pero yo soy feliz siendo mujer.
Soy muy feliz.
Me banco los seis días al mes, las horas frente al espejo. Hasta te diría que las disfruto.

Pero lo que no aguanto, de verdad, son las minas huecas.
Son la muestra mas ferviente de involucion de la especie. Y tampoco banco a las feministas. No banco a los sexistas, de hecho.
Creo que las mujeres, todas, somos hermosas y perfectas. Pero necesitamos de un complemento.
Alguien que nos llene. Que nos diga "no es para tanto" cuando hacemos un problema de una uña rota. Alguien a quien decirle "Insensible" cuando de verdad se lo merezca.
Todos necesitamos alguien a quien querer.
Por eso me copa la relación que tenemos.

lunes, 1 de junio de 2009

Relato de cuando se fue.- 4ta parte.

Ojo! Ésto tiene una PRIMERA PARTE, una SEGUNDA e inclusive una TERCERA, para que no digan que no soy correlativa con las cosas que escribo (?.-

(...)

Lo siguiente fue invitarlo con un sequisimo "pasá que tengo frio", un ademán suyo de sacarse la campera para dármela, y un consiguiente desaire mío que lo hizo cambiar de opinion.
Subimos los once pisos en ascensor, aunque yo hubiera preferido obligarlo a subir en escalera.
Al entrar a casa, (que estaba toda calentita y confortable, explicando por qué yo estaba en remerita y jean a pesar del malvado frio de fines de Junio), nos recibió la ¿dulce? voz de Joaquin Sabina, contándonos sobre el lugar donde los pájaros visitan al psiquiatra, donde las estrellas se olvidan de salir, y la muerte viaja en ambulancias blancas.

-¿Querés un té?- le pregunté cuando él estaba colgando la campera azul (¡Esa campera azul!) en el respaldo de la silla.
-No, gracias.
-Ya te preparo.

Lo siguiente que recuerdo es mi ramo de margaritas desperdigado por el suelo, el sonido del agua hirviendo, las dos tazas con los saquitos de te y las masitas en la mesada, y a él sosteniendome la cabeza con evidente desesperación y desconcierto.
No sabía como, cuando, por qué me había desmayado. Después caí. Hacía dos días ya que no comía y dormía llorando. Lo admito, me desequilibré. Y no fue su culpa. Porque una mujer no puede dejar de comer porque se vaya el hombre de su vida, no se justifica de ninguna forma.
Y menos se me justifica a mi, que vivo pregonando que las mujeres deben ser fuertes, que debemos vivir el día a día demostrándonos a nosotros mismos que podemos hacer más de lo que creemos poder hacer. Y ahi estaba yo, sorda y ciega ante esos consejos, desparramada en el piso de la cocina con la cabeza entre sus brazos.
-Te bajó la presión- se limitó a decir- ¿tenés algo dulce?
Por supuesto que tenía. Las mujeres despechadas y la época de pascua son los dos eventos que traen a las grandes fábricas chocolateras ganancias extraordinarias. Cada vez que una mujer sufre, los productos chocolatosos se ven afectados con un aumento inesperado de las ventas. Todos excepto los Ferrero Rocher que son el símbolo del aniversario del amor.
-Si, creo que algo de chocolate tengo en la heladera.
Sin soltarme, trató de hacer que me siente y me alcanzó lo que quedaba de un Tres Sueños de Cadbury (¡Acertó!) y me obligó a que tragara tres bloquecitos.
-¿Qué comiste?- Me preguntó intuyendo lo que yo sabía.
-Tengo ganas de vomitar.-Le contesté, tratando de evitar esa pregunta.
-Estás muy pálida vos. ¿Querés que llame a un médico?
-No, no quiero. Quiero que me abraces y no me sueltes nunca.-La presión baja me debilita las defensas, el orgullo, la dureza, todo. Estoy empezando a pensar que es muy peligrosa.
Me ayudó a incorporarme -si, todo ese tiempo estaba sentada en el piso de la cocina con cara de que acababa de ver un fantasma- y me abrazó. O mejor dicho me sostuvo un largo rato.
Cuando me recuperé un poco me dijo despacito al oido:
-Tenés razón. Te debo una explicación.

viernes, 29 de mayo de 2009

Relato de cuando se fue.- (3era Parte.)

Si querés, lee la PRIMERA PARTE
Y después la
SEGUNDA.

Ahora sí, esto es lo que tengo, hasta el momento.

El trayecto a casa fue más que nada para aclararme. Pude haberme tomado un taxi, o pude haberme quedado en casa de alguna amiga que me quedara de paso, pero necesitaba estar sola. Sola, o con él. Pero no iba a decírselo.
Me lo imaginaba: Con el teléfono todavía en la mano, con cara de sonámbulo, divagando de a ratos en otros pensamientos pero volviendo al mismo una y otra vez: ¿Qué era lo correcto?
Mientras yo me decía que no podía con todo, que no era mi trabajo ni mi culpa, ¿o sí lo era? Que no estaba bien que yo le diga qué hacer, que era muy subjetivo y en medio de eso me agarró Saramago, desprevenida, como casi siempre que me ataca un libro. Habrán sido las dos de la tarde, no recuerdo con precisión, pero lo cierto es que, cuando a las seis las luces comenzaron a opacarse, salí del sueño profundo en el que me había sumergido con Jesucristo y los mártires de su propio evangelio* para prender las luces.
Por supuesto, mi celular estaba en cualquier lado menos en mi sagrado jardín de invierno (y lectura, de paso) y cuando lo revisé tenía tres llamadas perdidas –léase tres en cuatro horas, no era muy insistente- de su casa; y un par de mensajes trémulos, algo inquietos y apagados. La revolución contra la conserva, así nos definía. Y es que en mi diccionario nunca existió la palabra inseguridad, y menos la frase “dejarlo todo por alguien” aunque ese alguien, al dejarte, ya te haya privado de todo.
Pero no quería pensar en eso, no quería pensar que mi extremismo –como a él le gustaba calificar- o mis medias tintas hubieran sido la razón más aproximada de su vil huida hacia no se donde. Y ahora que lo pienso, tampoco sabía con quien.
Subsumida en eso estaba, atragantándome con “agua mineral y liquido biliar” cuando sonó mi celular, y por fin lo escuché. “Estoy abajo” me dijo. “¿Y qué?” atiné a contestar, haciendo usufructo de mi ultimo atisbo de orgullo. “¿Bajás?”.
Se me derrumbó todo. ¿Cómo se puede justificar un “no estuviste cuando te necesité” si te necesito siempre? Absolutamente todo. Y después arreglarme en el ascensor para no parecer que había estado llorando tres días y medio. ¿Para qué, si de verdad había estado llorando esa cantidad de dias con sus noches, diciendo, ya fue, la cagué, y despertándome con las más terribles ojeras que nunca había tenido, teniendo que disimularlas con toda la base de Avon, para qué ahora quería arreglarlas, para verme más bonita?
Abri la puerta del ascensor con el corazón atorado en la garganta. Con la excusa de estar buscando la llave no miré hacia la puerta. Con los ojos fijos en el mármol de los escalones atravesé la puerta cancel y segui caminando hasta llegar a la puerta exterior, donde necesariamente tuve que alzar la vista para acertar el lugar de la llave.
Para mi sorpresa, cuando finalmente la aparté, vi un ramo de margaritas antes que sus ojos.
-No todo lo vas a arreglar con margaritas.-Le advertí.
-¿Pero esto sí?


*El Evangelio segun Jesucristo, José Saramago. Alfaguara 2003.-

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