domingo, 29 de abril de 2012

Los meteoritos son así. No les gusta la compañía.

Todos los años pasa lo mismo.
No me acuerdo yo del cumpleaños, me lo tiene que hacer acordar alguien o algo. Este año fue el Facebook, una vergüenza.

No hay mucho que decir, siempre me agarran en una etapa meteorito.

Feliz Cumple Blog :)

sábado, 28 de abril de 2012

Acta de Divorcio.

A mi abogado:
      Tratá con ellos vos. Yo no los soporto más. No soporto el control verga que vienen haciendo de mi vida, como si fuera una marioneta: Que estás gorda, que no estás estudiando, que es ESTO lo que te gusta y no lo otro, que estos son  los amigos que tenes que tener, que los otros son unos delicuentes, que los tatuajes estan mal, que la carrera que estas estudiando ahora es una mierda, que estas gorda de nuevo, que tu peso oscila entre la gordura y la obesidad, que no vas a ganar plata con lo que estas haciendo, que sos impractica, peor que eso, que sos inutil.
Que si te hacés un piercing no entrás mas a esta casa, que vivis al pedo hablando con hippies, qué gorda que estás!, no puede ser esto Mercedes, perdés tiempo, podrías estar estudiando una hermosa carrera como economía que dejaste y algun dia cuando madures vas a terminar, que hermosa carrera estudia fer, ingeniería, vos deberías haber estudiado algo que te de plata, el año que viene...

Y AHI ESTA EL LIMITE:
El año que viene te la mando de nuevo. Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno. Sobre mi cadaver que lo van a tener que encontrar debajo de un puente pasado por seis camiones en Baigorria. No voy a vivir con ella ni dos minutos más de mi vida. No voy a soportar nunca nunca nunca más la manipulación y la mierda que era mi vida cuando ella estaba: Las mentiras, el racismo, los caprichos. No señores: antes me divorcio.
No sé que va a ser de mi vida el año que viene, pero algo es seguro: La dueña de este blog, aunque pierda absolutamente todas sus posesiones se lleva su computadora y el tarrito de aluminio para calentar la leche -símbolo más profundo de mi independencia- a donde carajo sea que vaya la gente cuando ya no cuenta más con la anuencia de su familia. Cuando se divorcia de todos los hilos que la tienen atada cual marioneta.
Cuando por fin es libre.

Amo lo que estoy haciendo, ambas carreras. Pero si tengo que ir a vivir a una pieza de dos por dos en el rincon más alejado de cualquier ciudad -a esta altura no descarto nada- del mundo lo juro por DIOS si es que existe y sino lo juero con mis dos ovarios, mis dos tetas y mis anteojos que son lo más sagrado que tengo que lo voy a hacer.

Y lo denuncio frente a cualquier persona que quiera leer: MERCEDES NO SE VA A BANCAR NUNCA MÁS UNA PUTA INJUSTICIA.

jueves, 26 de abril de 2012

Bizarro Made in Argentina.

La Hofstadter dice:
      Cualquiera que me conozca lo sabe, tengo una locura con lo bizarro. Mi debilidad son los travestis pero no discrimino a ningun tipo de bizarreada. Déjenme explicarles:
       Para los que no me conozcan no, no tengo ningun tipo de mambo sexual con los travestis. Pero me encantan, me gusta la gente que es auténtica y los travestis supieron llevar a un plano muy palpable su autenticidad, son auténticas mujeres, mujeres a las que les gusta reirse de sí mismas, mujeres extravagantes en general, a las que no les avergüenza su condición de no-se-que-sos porque ellas lo saben perfectamente. Eso es lo que me gusta y me llama la atención de los travestis. Y la gente bizarra también es así.
Sí, es más que probable que tengan algun mambo en la cabeza, pero ¿quién no lo tiene? Pasa que el resto de nosotros, los "normales", tratamos de mantenerlo en secreto, suavizarlo, canalizarlo (a menos que alguno que esté leyendo sea tan horriblemente normal que desde ya me horrorizaría, que no tenga hobbies, que no tenga gustos personales, que sea pura y exclusivamente construcción de la sociedad que lo mantuvo alejado de orientaciones "peligrosas" durante toda su vida y ahora responda a un burocrático sistema mental, fisiológico y metodológico). La gente bizarra es como es por naturaleza. Y no se avergüenza y se la banca como tiene que ser.
A mi me gusta la gente bizarra. Me gusta de corazón. Me gusta Zulma Lobato, me gusta Electra, me gusta la que canta La Ronchita y cuenta la anécdota de "Dame la papafrita!", me gusta inclusive La tigresa del Oriente, y hasta Verónica Christen. No me gusta la gente que hace negocio de lo bizarro y en esta categoría incluyo a Delfín Hasta el Fin y excluyo a Anabella Ascar que a esta altura es una bizarra en sí misma.
Atendiendo a esto, me copan los virales y reafirmo a internet como el centro difusor de la bizarría.
Mientras los canales de televisión fomentan un lifestyle de los noventa, todo muy grasa pero caro, donde surgís por el culo como manzanita o las tetas como sandías que tengas y tal vez, solo tal vez, por la cantidad de poder acumulado que tengan los tipos con los que te acostaste para llegar a la pantalla y asímismo quedar eliminada de la memoria popular en cosa de una semana; internet ofrece otra posibilidad: decime lo que sabés hacer, lo más raro que tengas, lo más inalcanzable, lo más ridículo, lo más inteligente, lo mejor que tengas. Te propone sacar lo mejor de vos. Te exige, somos 7mil millones, mostrame algo que vos y solo vos sepas hacer.
Cada cual tiene su talento, o sus ganas de ser famoso aunque sea 15 minutos, aunque sea a través de un único viral que sacuda un país entero y después millones te olviden, pero otros miles no. Algunas veces ni siquiera hay ganas de que se vuelva viral el video, a veces esa casualidad se aprovecha. Genera odios, amores, genera un montón de cosas excepto una: Jamás será impuesto como en la televisión. Jamás se levantará por falta de audiencia o se sobrercargará de contenido porque la gente respondió demasiado bien. Simplemente seguira fluyendo, concluirá un ciclo y pasará otro a ocupar su lugar.

A mi me gusta la gente bizarra. La gente que no discrimina, la gente que no actúa, la gente que tiene algo en la cabeza, aunque sea una locura y no se avergüenza por eso.

Distinto es el caso, claro, de las modas sin sentido que pasan de vez en cuando. Cumbio, la bisexualidad, la élite de cyberfamosos, los idiotas que creen que se puede surgir en twitter, y consecuentemente los noticieros que, como no tienen otra verga que mostrar, sacan a relucir estas cosas deplorables.
Facebook, hace unos meses, puso una categoría que a mi me parece medio complicada: La suscripción. Le resté importancia y como siempre -dije en ese momento- las minas que se saquen fotos en bikini van a tener a la horda de pajeros siguiéndolas, algo que es para ellas tan necesario como el aire.
Pero la cosa se puso seria. No eran las mismas de siempre. Eran minas con hambre de fama, gente que se vuelve completamente vulnerable frente a la aceptación popular. Que entra en un estado de éxtasis cuando encuentra que sus notificaciones exceden mucho más de las que alguna vez tuvo en su vida, desarrollando un trastorno histriónico violento y galopante.
Imaginate, vos, mina normal con lindo físico, con 698 suscriptores te preguntarás ¿Quieren leer lo interesante que soy? No. Ya sabés que no.
Ahora que el album que se llamaba "Camboriu con el Fede y la China" y que tenía 33 fotos en donde también era importante la posada, el desayuno que se mandaron, el milo en la playa y Fede y vos haciendo castillos se convirtió en "Solita en casa :$ quién me hace compañía" con 1023 fotos tuyas en distintas posiciones provocativas con poca ropa, ves que tus suscripciones van subiendo exponencialmente, y cuando subis una foto tuya te comés 268 me gusta y 75 comentarios que básicamente y en palabras a veces diferentes dicen "aaaaaeee mameeeta te chupo toda"
Ese, exactamente ESE sería el turning point que a mí, Mercedes Marighetti, la Hofstadter, me haría volver a la realidad. Al qué carajo estoy haciendo. Estoy subiendo fotos mías en bolas para que gente random se ratonee (en el mejor de los casos) y acompañándolas con estados del estilo "Quien me acompaña a la camuchii :$", "tomando la lechita :$ con oreos", o el más frenético y enfermizo "MG si te gustan los picodulces como a mí ñam ñam  :$"
 Ese, ¿es también tu turning point? Mil millones de ejemplos hay donde la respuesta es no.

Y acá es donde ya no me toca hablar a mí. Por más de que no me guste ver tetas en el costado derecho de la página de Fb, creo que esto ya no es normal.
O capaz que sí, que sea una variante de los miles de matices que tiene el ser humano para llamar la atención, para no ser uno más. Pero cosifica. Y me pone a mí, portadora de curvas -permítanme ser egoísta- dentro de un estereotipo donde la mujer no es más que una cara muy maquillada, unas tetas muy resaltadas, una bikini muy ajustada, unos comentarios muy idiotas, donde la liberación femenina no consiste más que en decir "me gusta chupar pijas y soy re liberal porque te lo digo sin tener vergüenza."
Bravo. Decime ahora algo que no sepa. Algo que todas las mujeres no sepamos.
¿Te interesa el futuro? ¿Qué querés para tu vida? Cuando seas grande, ¿qué le vas a contar a tus hijos? ¿que tenías 35.987 seguidores en Facebook porque eras una bomba sexual? ¿que eras re progre y le ponías me gusta a la foto de los nenitos africanos?
Yo quiero que me dejen de tratar de histérica por tu culpa.
Que me dejen de mirar como algo comestible por la calle por tu culpa -y culpa también, sería injusto negarlo, de los incivilizados que no saben respetar a una mujer, dueña de dos ovarios como los de su propia madre.
Quiero que dejen de surgir organizaciones feministas, porque quiero que ser mujer no sea más orgullo que ser humana. Quiero que hombres y mujeres trabajemos juntos por la igualdad y que destruyamos cualquier tipo de generismo preexistente: que los hombres no saben cocinar, que no disfrutan del arte, que las mujeres no entienden de futbol o de autos, que solo les interesa el maquillaje.
Quiero que dejen de acusarme de tener PMS cuando tengo un mal día.
Quiero que mis propios prejuicios queden lapidados.
Y terminé hablando nomás.
Porque no me gusta ver tus tetas en el lado derecho de mi pantalla de inicio de FB, porque me gusta la campaña "enseñar a los hombres a no violar antes de enseñar a las mujeres a protegerse de ser violadas", pero tiene que ser un esfuerzo en conjunto de la sociedad, y si te digo la verdad tu "AKJSDKJSAD tomando la chechona en la camuchi quien me hace compañía :$" no ayuda en nada.
Y fomenta un poquito la pedofilia, si me apurás.

Todos juntos tenemos que luchar hasta la conquista de derechos. Todos somos seres humanos.

*Me fui a la mierda, no quería extenderme tanto. El geniecillo malvado de Descartes me obligó (?

Miro al cielo y pido un deseo:

Contigo la noche más bella.
Amores imposibles que escriben en canciones
el rastro de una estrella...

Nunca voy a dejar de buscarte, 
la excusa más cobarde
es culpar al destino.


-Volví a leer la poesía que está entre sus notas y no pude reprimir la risa. ¿Puede ser posible que yo, a muchos más kilometros, con mucha desventaja, haya podido ganar?
De cualquier forma el espectáculo me parece patético: De un lado está ella, radiante, lozaa, sin tener ni puta idea de a que se enfrenta, o sabiéndolo perfectamente como todas en algun momento de nuestra vida cuandonos encaprichamos con algo estúpido; y del otro lado está esta humilde servidora que considera todo perdido (y puede que tenga razón), pero sigue sonriendo. Millones de cicatrices y la sonrisa intacta. Sabe que puede mover los hilos, no sabe cuanto, pero es consciente de que ella influye en algun punto en decisiones remotas. No, no es una simple sensación de seguridad, de soberbia. Es una realidad palpable, algo que vino probando desde hace mucho. No son marionetas, y sin embargo ella puede lograr mover algunos hilos todavía. No sabe por cuanto tiempo más, pero admite que ya es mucho más del que se hubiera imaginado (o permitido si dependiese de ella).

Se dio cuenta que poco sabe del títere al final de los hilos por los que mentalmente pelea. Ni siquiera un par de gustos o disgustos, o alguna reaccion automática irreprimible. Un tic, la forma en que tose, una sonrisa reconocible entre miles. No sabe, no sabe si alguna vez supo y no se acuerda. 
La escena es patética. 
Es pelear con una nena de 8 años por un peluche viejo del que vagamente se acordaba de la existencia.
Mentira: Todos los días tenia claro que el peluche existía, pero a fuerza de no verlo se fue olvidando de las características escenciales. Y ahora peleaba. ¿Ahora?
No... ¡Qué va a ser ahora nomás! Siempre.

Y la escena vuelve a ser patetica. Nunca va a saber si ganó o no. Es demasiado cobarde para eso.
Entonces, ¿quién termina venciendo?

Es una simple sensación de mareo. Todo comenzó a dar vueltas y yo no dejé de escribir imaginandome a la macabra titiritera y en la extensión de sus hilos. Y en los otros hilos, los interconectados como telas de araña con nudos marineros, con nudos corredizos hacia los cuellos de otras marionetas y así. Me dio miedo pensar el alcance de un par de manos. Y miré para arriba, quizás yo también veía un par de manos y un par de hilos. Y me imagine las manos que manejaban los hilos de la sinistra titiritera. Y no vi nada. Ni a su padre, ni a su madre, ni al Príncipe Kropotkin, ni a los muertos de Once más recientes. Era un solo ser con las manos atiborradas de hilos de todas las medidas. Y la dejé de ver siniestra. 
Me dio tanta pena que cuando me levanté a buscar agua, tratando de no desmayarme del mareo traje tijeras e intenté cortar los hilos uno por uno: si hubieran sido de diamante sería más facil romperlos.
Acero sólido, inquebrantable y ella mirándome suplicante.

No puedo hacer nada por vos. 

No está en mis manos.

martes, 17 de abril de 2012

De la humildad del escritor.


Ante todo, para empezar a escribir lo importante es tener voluntad. Tener voluntad de sentarse frente a la pantalla, tener las teclas bajo los dedos esperando ansiosas por formar palabras –o en todo caso, con la lapicera en mano y la hoja desafiándonos- aun sabiendo que el primer intento no siempre es satisfactorio. Estar psicológicamente preparado para soportar un error, dos errores, tres errores, arrugar la hoja –o en todo caso, seleccionar todo y apretar “suprimir”- no una, no dos, si no innumerables veces hasta que la versión de lo que hayamos querido plasmar sea suficientemente buena para nosotros mismos, que, si estamos comprometidos con la tarea de escritura y nuestro criterio no falla, deberíamos ser nuestros más implacables jueces y verdugos.
Una vez que la voluntad está presente y si la inspiración aun no se posa en nuestra mesa de trabajo, es necesario buscarla en nuestra memoria, recordando todo aquello que consideremos que nos pueda ser útil y si la memoria nos falla –por la contraria disposición de los dioses a que nuestro trabajo sea terminado en tiempo y forma- es necesario volver a las fuentes: los libros que quedaron olvidados en nuestra biblioteca, los más recientes que quedaron en la mesita de luz, el diccionario y la biblia que deben estar siempre a mano para, por lo menos, equilibrar la pata de una mesa y poner manos a la obra.
La suma, resta, multiplicación, división y simplificación (usando términos matemáticos que ilustran competentemente la metáfora del proceso de selección de datos) de las notas primas, la información y lo que sabemos, lo que nos imaginamos, lo que creemos saber y lo que queremos saber sobre el tema que vamos a escribir forman parte elemental en un proceso de escritura, así como también el modo en que vamos a emplear las palabras para que esos simples datos se conviertan en un texto maravilloso que transmita a los que tengan la oportunidad de leerlo la combinación justa de lo que realmente quisimos decir y la libre interpretación según las propias vivencias del lector.
Y para esto necesitamos la humildad de un lector que se dispone no solo a leer sino también a aprender de la lectura. Necesitamos la habilidad sagaz de un observador sistemático, aquí va un punto, así usa el autor el punto y coma; descubrir por qué prescinde de los dos puntos, de qué manera enumera, cómo es la estructura de sus diálogos. Saramago en muchas de sus novelas, por ejemplo, prefiere continuar oración tras oración separadas simplemente por puntos seguidos. Así describe, así manifiesta los diálogos: un punto y habla un personaje, otro punto y es otro el que habla.
Yo aprendí a leer y a escribir a los tres años, gracias a la paciencia de mi abuela Chilú que era maestra y encontró la manera de sentarme quietita en un lugar si lograba saciar esa curiosidad típica. Yo aprendí a escribir nuevamente el día que decidí comenzar a leer El Evangelio Según Jesucristo, ya que fue la primera vez que me fijé en la singular forma de escribir de Saramago, que sigue siendo hasta hoy, indiscutiblemente, mi maestro. Esa fluidez de palabras y conceptos, descripciones banales y reflexiones sutiles, todo utilizado como condimento a una escritura amena y, en general, bastante serena. Letras cargadas con profundo contenido y que tienen la particularidad de poder leerse fácilmente.
Yo aprendí a escribir, decía, cuando empecé a leer a Saramago: habré tenido catorce años. Y desde ese momento no dejé de practicar un solo día.

Hacete fan :)