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jueves, 5 de julio de 2012

Al trote.

"La princesa miró hacia atrás una vez más. Los muros de la ciudad se iban perdiendo en la inmensidad y ahora estaba sola. Más sola de lo que nunca había estado antes. Con un futuro más incierto del que nunca antes había planeado.
Más adelante estaba el barranco y luego el mar y un poco más abajo, pero antes, la ínfima costa de Corazas, el lugar que siempre había sido su fin último. No había más nada que la limite. Y eso la asustaba sobremanera."


-¿Es muy tarde para eliminarte de todos lados?- pregunté mirándo fijamente a su foto de perfil.- En serio, ¿ya es demasiado tarde?
Si te elimino de todos lados ahora, voy a seguir teniendo noticias tuyas, estas por todos lados, sos como una sombra.-seguí tomando el café para que no se enfríe.-y sin embargo me molesta. Me molesta no saber que puta estoy haciendo... ¡hablandole a tu foto! ¿Ves que estoy mal? Mal, mal, mal, mal. Por vos, por esa foto. Mal por mí misma. 
La ultima vez que estuvimos juntos... Me mandás señales encontradas... ¿Que qué quiero decir con eso? Lo que estás oyendo. No vos, tu foto. No tu foto, estas cuatro paredes en la mitad de Rosario, a cuatro pisos de altura.

"Se había alejado tanto de la ciudad, de ese olor a pan fresco de la panadería y del brillo de las estrellas que iluminaban la noche que ya se sintió libre de gritarlo a los cuatro vientos: Ya no era una princesa. Y como princesa se era para toda la vida tuvo la certeza de que nunca había ostentado ese título. Era una mujer envuelta en capas que la protegían del frío, con ropa de terciopelo fino, sin dioses que la protejan porque se habían quedado todos sentados alrededor de una hoguera, era una mujer llena de dudas, pero no le debía más nada a nadie. Había dado todo de sí y estaba ahora donde estaba: sola, perdida en la inmensidad y con muchísimas ganas de llorar."

miércoles, 30 de mayo de 2012

Fotógrafos del Abismo

Desde lejos, Gabriel Garcia Marquez y Miguel Hernandez me hicieron señas para explicarme que estaba de verdad muy borracho.
Atiné a reirme a carcajadas, secundada por Karl.
Realmente no era que estaba un poco alegre, sino que ya no se podía mantener de pie.
"me convidás?" Me preguntó Ernesto, señalándome con un gesto la copa que vos me acababas de pasar.
"No," le conteste cuando la risa me dio espacio, "estas que no te podes parar."
Me miró con aires ofendidos y agregué "además, no es mia."
Parece que esto lo tranquilizo y dijo "tenes razón, voy a por un vaso de agua."

Solo entonces, Sartre y Marx, me miraron. Nadie mas que yo podía preguntartelo.
"¿Por qué viniste?"
Con un hilo de voz, con la inseguridad de la pelea inminente en la que yo estaría serena y vos probablemente muy alterado me respondiste "Para hablar con vos."

27 septiembre 2008.-

jueves, 10 de mayo de 2012

Si es la única fe que me queda.

Algo de lo que realmente estoy muy orgullosa es de poner el corazón en cada cosa que hago.
Por ahí me sorprendo leyendo cosas viejas, muy viejas y sintiendo lo mismo que la primera vez que las leí, o inclusive sientiendo lo mismo que cuando las escribí. Y es que así pasa cuando una persona le pone el corazon a lo que hace. Me gusta leer y releer y saber sin dudas que fui absolutamente sincera en casa palabra.
Revisar este blog para ponerle tags fue una tarea dificil pero preciosa a la vez: tardé días leyendo cada pedacito que dejé plasmado en palabras y que me arriesgué a compartirlo con todos ustedes.
Disfruté de momentos hermosos cuando el sentimiento me volvía a abrazar como la primera vez. Amar y volver a amar, supongo. Y nunca dejar de hacerlo y amar con más intensidad.
De eso se trata poner el corazón en lo que hago: de amar una y otra vez las cosas que siempre amé. Intensamente. De la misma forma. O quizás de formas distintas. Más intensas. Más maduras.
Más amadas.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Se encienden todas las luces y bailemos hasta que alguien cierre el lugar...





¡La felicidad que me produce ser Mercedes ahora es inconmensurable! Casi no reconozco a la mina que vino llorando las doce cuadras porque por cuarta vez había desaprobado una materia que sabía de memoria, que había inclusive ayudado  a otros a entenderla. Por cuarta vez ese cuatro y llorando. Había recogido sus cosas y fue la última vez que psio esa facultad de economía con intenciones de quedarse en una clase.
Hay cosas que nos marcan, un libro, una película, una música, una pieza instrumental, una persona, una pintura, un acontecimiento. Sin repetir y sin soplar: Ensayo sobre la Lucidez de Saramago, Cap ou Pas Cap escrita y dirigida por Yann Samuell, Musas de Catupecu Machu, Música para los reales fuegos de artificio de Händel, mi viejo, la Guernica de Picasso y haber dejado definitivamente de sufrir la Licenciatura en Economía para empezar Comunicación Social y Publicidad. Y definitivamente puedo decir que ese acontecimiento que me marcó, que fue un turning point en mi vida me cambió para siempre. Como persona, como ser humano, en mi manera de ver el mundo, de ver mi propia vida. Contribuyó a acercarme a mi objetivo: Ser lo más feliz posible.
Hoy, a menos de una semana de haber empezado el año académico puedo asegurar algo: JAMÁS me voy a arrepentir de la decisión que tomé. Porque pocas veces en toda la vida se te aparecen certezas tan claras como esta.

Hacete fan :)