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jueves, 5 de julio de 2012

Al trote.

"La princesa miró hacia atrás una vez más. Los muros de la ciudad se iban perdiendo en la inmensidad y ahora estaba sola. Más sola de lo que nunca había estado antes. Con un futuro más incierto del que nunca antes había planeado.
Más adelante estaba el barranco y luego el mar y un poco más abajo, pero antes, la ínfima costa de Corazas, el lugar que siempre había sido su fin último. No había más nada que la limite. Y eso la asustaba sobremanera."


-¿Es muy tarde para eliminarte de todos lados?- pregunté mirándo fijamente a su foto de perfil.- En serio, ¿ya es demasiado tarde?
Si te elimino de todos lados ahora, voy a seguir teniendo noticias tuyas, estas por todos lados, sos como una sombra.-seguí tomando el café para que no se enfríe.-y sin embargo me molesta. Me molesta no saber que puta estoy haciendo... ¡hablandole a tu foto! ¿Ves que estoy mal? Mal, mal, mal, mal. Por vos, por esa foto. Mal por mí misma. 
La ultima vez que estuvimos juntos... Me mandás señales encontradas... ¿Que qué quiero decir con eso? Lo que estás oyendo. No vos, tu foto. No tu foto, estas cuatro paredes en la mitad de Rosario, a cuatro pisos de altura.

"Se había alejado tanto de la ciudad, de ese olor a pan fresco de la panadería y del brillo de las estrellas que iluminaban la noche que ya se sintió libre de gritarlo a los cuatro vientos: Ya no era una princesa. Y como princesa se era para toda la vida tuvo la certeza de que nunca había ostentado ese título. Era una mujer envuelta en capas que la protegían del frío, con ropa de terciopelo fino, sin dioses que la protejan porque se habían quedado todos sentados alrededor de una hoguera, era una mujer llena de dudas, pero no le debía más nada a nadie. Había dado todo de sí y estaba ahora donde estaba: sola, perdida en la inmensidad y con muchísimas ganas de llorar."

martes, 22 de mayo de 2012

Pastillitas del olvido, tengan el recuerdo vivo 
de la noche que lo vi bailar.
Se movía como loco, inestable y caprichoso y era triste como mi cudad, como mi ciudad...
 
Yo, que te di todas mis noches a vos, sin lamentos ni reproches.
Te di, en las noches y los días, mis mejores melodías en las horas más tremendas de mi vida.
Yo te espero todavía, yo creo que el olvido es una fantasía.
Y así, destinada a padecerte sigo loca como siempre, inventando lo que sea para verte. 

Bailá tu milonga preferida, que está oscuro todavía, 
que amanece y se nos acaba la vida.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Preocupación de Madre.

Tengo demasiadas cosas en la cabeza.
Quiero indignarme por una cosa, por otra, alegrarme, organizarme y hacer la tarea, organizarme y planificar el programa, armar un esquema creativo de mi semana y es miércoles y ya quiero que sea viernes. Viernes, no sábado. Un especie de viernes eterno que me dure todo eso que quiero hacer para que mi semana fluya de lo más feliz bajo el manto protector de una planificación organizada, planificada y estereotipada. Quiero crear una nueva entrada en el blog y que las palabras salgan solas, querido cerebro, queridas manos, querida boca: quiero hablar de esto. Sí, Mechi, ahora empezamos. Y el ahora no llega nunca.

Quiero indignarme sutilmente. Decir cosas que no diría directamente a través del blog porque sonarían políticamente incorrectas. Quejarme de la gente sin conocimiento de métodos anticonceptivos. Pero ¿por qué? Si ellas han demostrado poder estar más tiempo felices que yo… ¿Será que hablo desde la envidia? ¿También a mí me gustaría estar embarazada? Lo pienso y me agarra un escalofrío. No. No ahora. En su momento.

Porque ¡Claro que me gustaría tener hijos! Pero… ¿y después? Cuando no pueda dormir de noche porque debo estar cuidando que el retoño –que estoy segura que va a ser lo más hermoso de mi vida, cuando esté preparada, en su momento- o cuando el padre de la criatura no me deje respirar, o cuando… Es demasiado para una Mercedes de veintiún años.

Pero quizás sólo sea demasiado para una Mercedes de veintiún años y no para otras mujeres de veintiún años, de veinte, de diecinueve o dieciocho. Quizás yo aún me veo como niña. Quizás eso no sea tan bueno.

Cuando una se queda embarazada, supongo, se produce un proceso irreversible de maduración en cierto aspecto de la vida, lo que no quiere decir que en todos los aspectos ocurra igual. El cariño se hace más intenso. Las preocupaciones cambian. Una dice “los dos amores de mi vida” por el padre de la criatura y por la criatura. Es mentira. El único amor de la vida es ese hijo chiquitito que crece todos los días y que una no deja de ver y de admirar la pequeñez y la grandeza y lo hermoso de la vida. El padre, en cambio, puede tener mil errores. Pero esa criatura no.

Y llega el punto en que mi preocupación se torna admiración. Es fantástico ver como esas mujeres que hace dos meses por ahí se ponían mal por no tener algo que les quede para salir, se preocupaban por lo que decían los demás, se enfrascaban en peleas sin principio ni fin con el novio, se quejaban de la música que pasaron en un boliche hoy tienen un aura totalmente diferente: Los pies elevados dos centímetros sobre la tierra, flotando en el aire, hinchado el pecho de felicidad, de coraje, de determinación. No debe ser una decisión fácil. Pero una vez que tomaron la decisión de querer, de amar y adorar lo que está creciendo en su vientre la vida se torna mil veces más placentera. Ahora sólo tienen que preocuparse porque esa criatura tenga el mundo más feliz posible.

Y ahora solo me queda felicitarlas. Porque no existen manuales para ser padres pero ustedes lo están llevando excelente. Porque me acuerdo de mi mamá que también se casó a los veintiún años, porque me emociono de pensar en todo el amor que van a entregarles a sus bebés.

A algunas las conozco poco, y de salidas, a otras hace miles que no las veo pero no quiero dejar de felicitarlas: Barby, Noe, Andre, Juli, ustedes inspiraron esto. Es mi humilde regalo para desearles un feliz día de la madre ahora y siempre (que el día de la madre es todos los días) y que tengan una feliz pero muy feliz vida.

miércoles, 8 de febrero de 2012

martes, 25 de octubre de 2011

¿A mí me venís a hablar de amor?

¿A mí me venís a hablar de amor?
¿Justamente a mí que tenía absolutamente todo lo que se puede pedir?
Me venís a decir que el amor es así, que hay que probar otras cosas, que hay que salir a ver que depara el destino, venís con tu cantinela de que en la vida nadie es indispensable, todo el mundo es reemplazable, todo tiene solución.
Dejame decirte que te estás equivocando. Cada uno de nosotros tiene una flecha que indica directamente el corazón de otra persona. Y cuando esa persona está cerca lo sentimos.
¿Qué me venís a hablar de amor? Ahora, que te quedás callada porque sabés que tengo razón.

jueves, 6 de octubre de 2011

La noche del vuelo.

Partió en el avión esa misma tarde. Un poco más temprano, Francisco sostenía las valijas maravillado de sí mismo: sus fuerzas no se habían agotado aun, a pesar de todo.
Sus pupilas habían archivado su rostro, sus ojos, su sonrisa, sus gestos. Él, parado frente a un ventanal veía reflejado todo lo que pasó, cada segundo que pasó a su lado. Las cosas no mejorarían con la muerte, nunca había cambiado tan bruscamente de opinión. En el mismo instante en que la vio supo, y ahora lo veía con claridad, que jamás podría olvidarla.

Fantastic Mr. Fox, Where the hell are you? What are you thinking about right now? Do you ever think of me? Do you ever think when you're all alone all that we could have been?
Or did you already move on?
Le decía Fantastic Mr. Fox para burlarse de él en los ratos libres, cuando alguno sentenciaba algo en inglés. Podían estar horas hablando, hasta que a alguno le faltaba una palabra, entonces volvían al castellano y naturalmente continuaban con la conversación. 
Ahora eran mil preguntas formuladas en inglés las que se le venían a la cabeza cuando se acordaba de Francisco.
Su perfume, el recuerdo de su perfume dulce y maderado la hacía acordarse de su cuello, de los besos que le daba, del sabor de su piel cuando ella lo rozaba con la lengua mientras sentía su aroma. Sus caricias, la sensación de sus manos perfectas recorriéndola entera, la presición de sus labios. Su risa.
Esa sonrisa delimitada por sus labios adorables, tímida. Lo recordaba sonriendo y mirándola fijamente.
Recordaba esa mirada hermosa, profunda, tierna, adolescente.
Después de la sonrisa, la mirada era lo más hermoso que tenía su Fantastic Mr. Fox. Suspicaz, pícara, inteligente. Reflejo de su alma y pura por eso mismo.

Mr. Fox, I can't forget your voice! Pensaba Milagros, abrazada a la almohada. Cuando hablaba, el tono mismo de su voz ofrecía refugio y consuelo. La voz grave, animada, armoniosa, el acento extraño al pronunciar determinadas palabras, la calidez, la candidez de su tono, la vehemencia de su discurso.
Luego la expresividad de sus abrazos, el sentir que estaba protegida, que el mundo podía caerse a pedazos si estaba entre esos brazos que lo cubrían todo, que todo lo podían.
Que la abrace y la bese en la calle.

Si existía el amor, eso mísmo había sentido ella por Francisco. Si era el amor algo, ese algo hubiese sido Mr. Fox para Milagros.
¡Que feliz había sido! Feliz como nunca antes. Mientras él la abrazaba, mientras yacían abrazados en la cama, después de hacer el amor; mientras dormía a su lado y él la veía dormir.
Había sido tan feliz, pero tanto...
Milagros dío otra vuelta en la cama y se fijó en la hora: 3:06 de la mañana. Repitió el nombre de Mr. Fox en silencio, para no olvidarlo. Lo extrañaba demasiado y sabía que no volvería a verlo.

Francisco no pudo dormir en el vuelo. Mordía las mangas de su campera para no llorar. Tenía que respetar el pacto. No podía llamarla, ella le pidió morir en paz, a los gritos.
Ninguno comprendió entonces que el uno era la paz del otro.

***
Falta poco para ensamblarla, pero la historia de Francisco y Milagros se cuenta por sí misma y no quiere terminarse. "Dioses Tiritando" ese es el título que elegí para ella.

lunes, 3 de octubre de 2011

Amandote, amandote, amándote...

Te escribo con el estómago partido y en la cabeza una replica de la guerra de los cien años, como si en este estado me salieran mejor las palabras que los silencios, como si en este estado pudiera planificar algo más que tomar una pastilla e ir a dormir.
Te escribo porque siento la necesidad de hacerlo -oportunos antojos- y poque tengo necesidad de decirte lo que tengo para decirte.
Tengo un abrazo. Una canción, un beso. Tengo una caricia para tu panza, otra para tu espalda. Tengo muchos silencios. Tengo pocas palabras.
Tengo una certeza. Una bien grande, irrefutable.
Quiero mi vida con vos y nada va a detenerme. Ni este solor de cabeza, ni la acidez de los nervios, ni la distancia que pretende hacer lo suyo, ni el tiempo. Sos lo que quiero. Absolutamente TODO lo que necesito y busco. Un refugio. Una promesa. Un barco en el medio del océano. Una sonrisa. Sos una vida que quise para mí, sos MI vida. Sos todo lo que encierran esas seis letras. Mi todo, mi océano, mi universo, mi infinidad. Lo que se ve y lo esencial. Sos mío, pero no mío en el sentido de que me pertenecés, sino mío porque me comprometí a que seas mío, te adopté como mío. Mi vida. Mi corazón. Mi razón, todas mis razones.
Cuando te pido que no me dejes en realidad no te estoy exigiendo nada, ni siquiera que no me dejes. Estoy pensando en como sería mi vida si te perdiera a vos, que sos mi vida. Y no puedo. Y no quiero que me dejes porque no puedo imaginar ni siquiera el presente sin vos. No puedo imaginar no tener noches de lectura, abrazados, yo leyendo, vos explicándome, yo metiendo comentarios, vos riéndote. No puedo imaginar no poder preparar almuerzos y cenas con toda la dedicación, no puedo imaginar no obligarte ir al supermercado.
No puedo ni siquiera plantearme la posibilidad de esperar ansiosa mirarte a los ojos (tal vez recordarte que antes de rendirnos fuimos eternos) de besarte los labios, de reírme con tu risa, de abrazarte, de recordarte a cada instante.
Sos lo primero en mi vida. Tenía demasiadas ganas de decírtelo.
Muero de ganas de verte, de verte más seguido, de sentirte cerca.

Te amo.

sábado, 13 de agosto de 2011

Pero vos, Albano, Por favor, No te vayas.-

Me pasa lo que me pasa siempre que necesito decir algo importante: No sé como empezar.
No sé como comenzar a decirte que sos lo más hermoso que me pasó en la vida, que me sigue pasando. Eso fue un buen comienzo.
Albano...no tengo palabras para expresarte todo lo que sos para mi, y es que te convertiste en tanto, mi luz, mi guía, mi sostén, mi vida entera. La última cosa que pienso antes de dormir y la primera que se me viene a la mente ni bien me levanto. El amor de mi vida. No hay nada que pueda comparársete, sos la persona mas increible que conocí, la que me vuelve loca, la que me hace reir, la que me da los abrazos más lindos, la que más me entiende. Sos todo.
De alguna forma te siento cerca a pesar de todo lo que nos separa, de alguna forma siento tus caricias y te traigo conmigo, me aferro a vos, te susurro al oido cuanto te amo, cuan enamorada de vos estoy, cuanto bien me hacés. Y para cuando tu recuerdo se va ya me ha sacado mas de una sonrisa. De alguna forma escucho tu voz cuando más te necesito, cuando necesito calma, cuando necesito apoyo veo tu sonrisa dibujada en el aire y todo comienza a mejorar, como si fueras parte de una receta mágica que funciona muy bien conmigo.
Te digo que sos todo no como licencia poética, te digo que sos todo porque inundás mis días más felices con tu alegría, con tus mañas, con tus caricias en el alma. Te digo que sos todo porque a cada momento me redibujás, me rearmás a tu gusto y yo soy feliz, tan feliz a tu lado. Cada segundo, cada sonrisa, cada suspiro. Cada vez que me tomás la mano o me agarrás de la cintura, cada vez que estás lejos y me dan ganas de escribirte para canalizar las irreprimibles ganas de comerte a besos.
Te lo digo en serio: Sos lo más hermoso que me pasó, y lo más lindo es que me seguís pasando.
Vos decís que estas cosas no se agradecen, pero gracias. En serio, mil gracias por estar, por amarme así.
Vuelvo a dedicarte a Mario Benedetti, porque es verdad cuando dice que
Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.

No.
La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.
Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
el querida muchacho que sos,
sino también los espléndidos o cautelosos hombres
que quise o quiero.

Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
que el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,
según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.
Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas

Pero vos, Albano, por favor, no te vayas.

Love of my life.

If tomorrow never comes
Will he know how much I love him
Did I try in every way to show him every day
He's my only one
And if my time on earth were through
he must face the world without me
Is the love I gave him in the past
Gonna be enough to last
If tomorrow never comes.


And I'd give up forever to touch you
Cuz I know that you feel me somehow
You're the closest to heaven
That I'll ever be
And I don't wanna go home right now
And all I can taste is this moment
And all I can breath is your life
And sooner or later its over
I just don't want to miss you tonight
I don't want the world to see me
Cuz I don't think that they'd understand
When everything's made to be broken
I just want you to know who I am
And you can't fight the tears that ain't coming
Or the moment of truth in your lies
When everything seems like the movies
Yeah you bleed just to know your alive
I don't want the world to see me
Cuz I don't think that they'd understand
When everything's made to be broken
I just want you to know who I am

lunes, 13 de junio de 2011

Que nadie te haga pensar que no fuimos los mejores cuando el sol ardía en tus labios.-

El mundo seguía girando. Ella continuaba tirada en la cama, suspirando largamente y mirando las sombras que se proyectaban en la habitación.
Y el mundo hijo de puta seguía girando. Nunca supo por qué, pero supuso que si algún día se encontraba en el estado en el que ahora se encontraba, todo iba a quedar estático, como una instantánea en donde solo ella iba a moverse de manera que el tiempo que le llevase volver atrás fuera simplemente recordado por ella.
Francisco no llamaba hacía 53 horas. Las tenía contadas, con sus minutos.
Ella desperdiciaba la vida que le quedaba mirando sombras, sintiendo su perfume en el aire, escuchando su voz en la memoria.
Por fin pasó. El lapso interminable dió paso a una voz ronca que preguntaba por ella, que pedía perdón, que susurraba te amo en su oído. Cincuenta y tres horas de suspenso acabaron en un minuto, cuando Francisco suspiraba con la voz contenida, te amo, te amo...
Milagros comenzó nuevamente a llorar.
-Quiero verte,  -susurró la voz del otro lado.-Quiero verte, abrazarte, sentirte. Quiero besar tus labios, Mili.
-¿Querés venir?- preguntó con el corazón en la garganta.
-Estoy en camino.

Se incorporó con una energía renovada, que no sentía hacía mucho tiempo. Se vió a sí misma con miedo, con amor, con orgullo, con ojeras.
Era suficiente. Ese hombre había superado las pruebas, ese hombre de verdad la amaba. Ese hombre era valiente y ahora estaba en camino a encontrarse con ella.
Ese hombre valiente la amaba, y cuánto amaba ella a ese hombre!
Quiso, como deseo, besar sus labios infinitos eternamente y quedar en su alma para no poder morir jamás. Quiso ser luna, quiso ser cielo.
Y como luna se entregó a sus brazos cuando bajó a abrazarla.
¡Cuánto lo amaba y cuánto lo necesitaba! ¡Cuántas noches llorando por él aun sin conocerlo!
Se quedaron en silencio unos instantes. No hacía falta más.
Un abrazo, la noche, Francisco, Milagros.
Ciertas certezas se dan solo una vez en la vida.

***
**
*

Te necesito, de alguna forma u otra necesito tenerte cerca. Yo no sé si sentís lo mismo o si de verdad ya me superaste, no sé si vas a leer esto, pero de verdad te necesito.

martes, 10 de mayo de 2011

Saudade.


Inés - Escucha, Pedro, voy a confesarte algo que ninguna mujer confiesa. Si la primera vez que llegaste a mi puerta, en lugar de prometerme amor eterno, me hubieras dicho que era sólo por aquella noche, me habría entregado lo mismo para tener siempre algo hermoso que recordar. Cuando volviste al día siguiente pensé que eras galante. Cuando volviste otra vez creí que eras generoso. Y de repente, cuando ya no necesitaste volver porque ya no te fuiste, toda yo me puse a temblar, con ese miedo feliz de quien está viviendo un milagro. Te hubiera dado las gracias toda mi vida por una sola noche, y no ha sido una, ni cien, ni mil. ¡Son ya diez años llenos de ti día por día! ¿Será posible todavía más... o habrá un castigo allá arriba para los que hemos sido demasiado felices?
Pedro - ¿Lo eres en este momento?
Inés. - ¿Por qué lo preguntas si estoy contigo?
Pedro. - Porque es una felicidad bien extraña la tuya, con los ojos húmedos. Una felicidad con todos los gestos de la tris­teza, como si en vez de vivirla la estuvieras recordando.
Inés - ¿No es eso lo que los portugueses llamáis "saudade"?
PEDRO. - No; saudade es la pena de ausencia que se siente
Inés - ¿Qué es lejos para ti?
Pedro - Otros árboles, otra manera de hablar... otro país.
Inés - Demasiado. Para una mujer es lejos todo lo que está más allá de sus brazos.
Pedro - Saudade es dolor del bien perdido, y tú no has per­dido nada aún.
Inés - ¿No estoy perdiendo algo tuyo a cada momento? Cuan­do acabas de besarme ya siento saudades de aquel beso que se va. Cuando te duermes, aún no has terminado de cerrar los párpados y ya tengo saudades de tus ojos.
PEDRO. - Es milagroso que podamos sentir tan igual siendo tan distintos. Tú la ternura y yo la fuerza. Para ti la caricia y la canción de cuna; para mí el grito y el caballo.
Inés. - No podemos negar nuestra tierra: España tiene nom­bre de madre; Portugal, de galán. Eso es lo que me da miedo de ti.

domingo, 22 de agosto de 2010

Fragmento nuevo.


-Upside Down, así pusiste mi mundo.-

Etérea, así le hubiera gustado ser. Sentirse todo el tiempo como se sentía cuando cerraba los ojos y al tacto y al oído esbozaba melodías en su violín. Le hubiera gustado ser menos mundana, menos vulnerable.
Esa tarde, que por fin tenía libre, había soltado El Trueno entre las Hojas, después de casi dos horas de tenerlo entre las manos, y se dirigía a la habitación de estudio para buscar el violín y las partituras cuando sonó el portero. Tres veces sonó.
Cambió el rumbo y preguntó quién estaba del otro lado.
-Joaquín,-respondió él.- y tengo sed.
Constanza hizo un balance instantáneo entre si bajar o no, la voz que escuchó no era de un niño, pero aún así tenía sed, por lo que le respondió que espere, sacó una botella de la heladera, cerró la puerta de su casa por fuera y llamó al ascensor.
Joaquín tenía una mochila verde y negra, una expresión cansada, los ojos azules, una palidez de muerte y estaba a punto de descompensarse pero tenía una sonrisa de gratitud insuperable. Ella pasó a través de la puerta cancel con la botella en una mano y la llave en la otra.
Sonriendo, destapó y le entregó la botella de medio litro llena de agua, que él tomo de una sola vez.
Cuando por fin pudo hablar, le agradeció el gesto, y le contó el por qué del insólito pedido: Le contó que era español y venía directamente de Porto Alegre, que le habían robado la billetera en el parque independencia la tarde anterior y que estaba vagando sin rumbo desde las 10 de la mañana, hora del check in del hostal. Tenía sed de casi doce horas y no comía desde la noche.
La desconfianza natural que le suscitó al principio fue superada por el instinto y la ética que le había inculcado años antes en la Cruz Roja. Ella sabía perfectamente que lo que estaba por hacer era muy peligroso en una ciudad grande, que podía estar mintiendo, pero decidió seguir la corazonada que le decía que, por lo menos, no era un mal tipo. Lo invitó a pasar.
Mientras él le contaba sobre sus peripecias del día, comiendo casi desaforadamente los pancitos de queso de la panadería de la esquina, ella entraba y salía de la cocina, poniendo la mesa detrás de él.
Cuando sonó el timer del microondas, él se calló y la miró, inquisitivo.
-En este momento,-le dijo ella- lo que querrás es un plato de tallarines con salsa y no pancitos de queso, ¿no?
Sorprendido, le respondió -Muero por cualquier cosa que tengas y no se como podré agradecerte esto.
-Sentate y comé, aprovechá que esta vez me salieron ricos.- Dijo ella con una sonrisa, sentándose en otra de las sillas con una pierna doblada debajo de la otra.
-Llamar a tu portero- Le diría Joaquín tiempo después,- fue mi instinto de aventurero: En mi noble corazón sabía que había una princesa que necesitaba ser rescatada en esta torre.
Sin embargo, estaba muy lejos de ser un caballero: Detrás de los ojos azules escondía una mirada melancólica, una sed en el alma, y una sonrisa pura que se manifestaba en todo su rostro. Tenía el encanto típico que ostentan todos los españoles, un tono simpaticón, era muy hablador pero sabía escuchar, tenía modales poco comunes y una facilidad sorprendente para los chistes espontáneos. Le gustaba mirar fijo, hablar mucho, reír otro tanto.

domingo, 4 de octubre de 2009

Si es la unica fé que me queda.-



Puse tu corazón sobre un pedestal de oro.
Me senté frente a él a mirarlo
con la cálida luz que caía
en forma de rayos.

Quedó mi corazon en tinieblas,
opacaba la luna en un verso,
y callaste, discreto y siniestro,
tu discurso sobre el universo.

Mientras tanto, yo te miraba.
Sonreía con prisas al viento,
¡Qué milagro tu boca acercando
mis labios al cielo en un beso!

Mientras tanto, yo me reía,
suspiraba mi sueño primero,
Que mania la tuya de verme
comenzar otra vez desde cero.

Te propuse mirar las estrellas,
a la noche, cobijados del viento,
me dijiste que tal si nos vamos
y emprendemos un viaje sin tiempo.

Mientras tanto, yo me acordaba
de lo mucho que amo tus recuerdos,
si es la única fe que me queda,
por lo menos es algo en que creo.

Mientras tanto, yo dibujaba
treinta cruces de trazos certeros
omitiendo los días tachados
y llenando los otros de afecto.


Te extraño mi vida :(

sábado, 19 de septiembre de 2009

Antes de cruzar por tu futuro, mirá ambos lados: Me estás dejando atras.-



-Y entonces que pretendés que hagamos? ¿Una fiesta de despedida?- Le preguntó ella, con un tono helado.
El ambiente se habia hecho tenso en ese café de la calle Sarmiento. Sonaba algun tema de Hilda Lizarazu, mientras ella lidiaba contra sus lagrimales para no ser débil. Los cuadros de Gardel, Marilyn Monroe, el Negro Fontanarrosa y Borges parecian fuera de contexto en aquel bar casi histórico. El único que mantenía la mistica era el del fondo, ese olvidado Marcel Marceau reflejandose en el espejo.
-No se, Juliana... No se que decirte, de verdad.
Ella apartó sus ojos y los posó en el ventanal que daba a la calle. Un centenar de personas, miles, quizás millones de personas totalmente ajenas a ese mundo que ahora la abstraía. Ajenas a ese único mundo que ahora le pertenecía, y no sabía por cuanto tiempo más.
-Juli...
-¿hmm?
-Te quedaste callada.
-Esta esperando tu respuesta.-Dijo, volviendo a mirarlo.
El entornó sus enormes ojos verdes e intentó sonreír.
-Sos hermosa cuando te aguantás las lágrimas.
-No empieces con la ironía, Germán. Te voy a extrañar.
-También te voy a extrañar, Juli. Y a la ciudad, a este café...
-Y entonces ¿Por qué te vas? ¿Por qué no te quedás... acá? La ciudad te adoptó, tenés amigos, me tenés a mi...
-¿Por cuanto tiempo te "tengo", Jul? No es justo que quiera atarte a mi. En cuanto a tu risa, tu oido y tus consejos, los tengo hasta que Gabriel quiera reclamarlos para si mismo. En este lugar me siento en el aire. Como edificando mi futuro sobre el agua.
-¿Por qué te sentís así?
-No se Jul,-se acomodó la melena rubia que caia sobre sus ojos- no sé.
La tomó de la mejilla y ella apartó su mano con un movimiento suave pero concreto.
-Siento,-dijo el, volviendo sus manos a la posicion inicial- que me falta algo. Algo en concreto. No se si allá lo podré conseguir, pero siento que estando aca, me es imprescindible. Por eso quiero irme.
Hizo una pausa con el café.
Ella lo miró hacerlo. Siguió el trayecto de la taza hasta sus labios y otra vez hacia la mesa. Y se quedó pensando.
-Creo que si me voy, -continuó él- voy a ser capaz de olvidarme. Y encima... hace dos años que te conozco, siempre fuiste tan independiente... Y ahora que decidí volver a España, a vos se te ocurre necesitarme. -Lo dijo en tono de broma, pero ella levantó la vista.
-No es así German.-Hizo ademán de continuar, pero se quedó callada.
-¿Y como es, entonces?
-Sos mi mejor amigo, siempre te necesité. Nunca entendí muy bien por qué te tomé tanta confianza desde el primer día, por qué siempre fuiste mi confindente con mis dramas con Gabriel, y hasta parecía que te interesaba. Y así, de un dia para otro me decis, "Me vuelvo a Cádiz" como si te hiciera ilusión volver ahí. Como si quisieras dejarme.
-¿Dejarte, Juli? Nunca dije que quiera dejarte, además no tenemos por qué perder el contacto... Graham Bell inventó el telefono, ¿no? Además la Nasa inventó internet y Facebook la CIA, ¿qué más queremos?
-No es lo mismo Ger.
-Ya sé que no, Juli, pero es lo mejor que tenemos.
-German, ¿es que vos no lo entendés?
-Entender qué, Juli, ¿qué tengo que entender?
-¡Como me tenés, German!
-¿Como te tengo Juliana?-Su tono era de resignación pura.
-¡Estoy enamorada de vos, German! ¿Tan dificil es entenderlo?- Juliana había alzado el volumen de la voz y se acababa de quebrar. Se cubrió la cara con las dos manos y trató de ahogar el llanto.
-¿Y por qué tardaste tanto?- Dijo, mientras se levantaba a abrazarla.


"Latiendo para nadie, es cuando mas duele latir" Corazón Dixit.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Podría jurar que esta historia la esuché antes.-


"También en el infierno llueve sobre mojado, lo sé porque he pasado más de una noche allí."

En una pequeña sociedad paralela, al borde de cualquier camino imaginable, se erigía, al margen de todo y de todos, a suya. Conformada solamente por ellos dos. Nadie podía conocer los secretos de esta logia perfectamente organizada e ideada para ellos desde que fueron gestados.
A la ribera de lo meramente mundano había algo más, que estaba a años luz de distancia de la vida misma, que tenía su propia razon de ser preestablecida en quien sabe que antiguo manual de procedimientos.
Todas sus palabras estaban grabadas a fuego y no había espacio para improvisar. Lo que pasaba era un atavico designio del destino.

Pero un día, los libretistas de la logia comenzaron a quedarse sin guiones. Palabras gastadas, clichès innecesarios, asiduos "ver pagina 32" y demás recursos de retórica que no hacían más que extender un panorama cada vez mas claro para mantener la mistica.
Y quiso cortar... Quiso alejarse de ese circulo vicioso, empezar de nuevo, borrar sus pisadas y compensar el tiempo perdido en otros brazos, dormirse acurrucada entre otros susurros, otras sensaciones y otras circunstancias.
Empezo por borrar, pero todos los corazones saben de los huecos. Quiso seguir, pero la curva se acercaba cada vez más a la asintota que él representaba. Se resignó. "Tal vez esto estaba en mi destino." Y aseguró, una vez más, el cinturón que la ataba a la vida que había elegido y no dejaba que la gravedad y la inercia la llevaran por ese camino.

lunes, 18 de mayo de 2009

El lugar mas hermoso del mundo.-

Allí donde quiero volver tantas cosas han quedado...

Esta tarde, casi última me desprendí de tus brazos, antes de subir al colectivo. Vi tu cara a través del cristal como en una pelea interna para no llorar, para no demostrarme lo mal qe estabas, para no destruírme. Llevame, te dije, no dejes qe me vaya. No dejes que me olvide del calor de tus labios, del sabor de tus besos. Quedate conmigo, te dije, la vida no es justa. Quedate a mi lado, secame las lágrimas, besame y deja que me abrace a la ilusion de amarte toda mi vida.
Te dije -y no mentí- que eras el amor de mi vida, poca cosa. Además te dije -tambien sin mentir- que eras el hombre mas importante de mi vida. Y lo sigo sosteniendo: Mi pilar, mi objetivo, mi fin del trayecto, mi amigo, mi alma gemela. La persona por quien vivo y por quien moriría. El hombre que mas cuido y valoro, la persona en quien más confío y que mas respeto y admiro.
El retrato de hombre perfecto para mí. Ese qe entiende la noche perfecta como un equilibrio de magia y realidad resumido a un abrazo, a un millon de besos, a mil caricias, a mil palabras. El mismo qe sabe qe el sexo es importante, pero qe disfruta mucho más haciendo el amor, el que endulza todo a su paso, el que permite que lo ayude y lo proteja, el que, aun en las tinieblas exteriores o en los finales más ciegos, sepa siempre que soy yo la que está con él, y que soy yo y ninguna otra la única que fue mandada a hacer sobre medidas para hacerlo feliz y ser feliz con él hasta la puta muerte.
El hombre perfecto es ese que pertenece a mis brazos. Qe encaja perfectamente en mi pecho, cuyas manos tienen el tamaño justo para mi cuerpo. Ese que sabe estremecerme con una caricia en la espalda, o con un beso en el cuello, o con una simple sonrisa. Ese que no necesita estar cerca para estar conmigo, porque esta dentro de mi, dueño de un hueco de mi alma cada vez mas grande, y que desde el principio de los tiempos estuvo reservado para él.

Ese es mi hombre perfecto.
Ese es mi Albano Jofré.

lunes, 27 de abril de 2009

El hombre que corría tras el viento.-

¿Que mas parecido al amor que el amor mismo?

Una vez mas Ismael hizo de las suyas con las historias que mezcla.
Una vez mas logro darle vida a un pedazo de papel manchado de tinta, pero con labios de mujer y frases marchitas que florecen en su boca.
¿Acaso existe otro tipo de amor mas que el amor a primera vista?

La dulce Carola me conmueve: Algo hippie, tranquila, apasionada. Pero el que mas conmueve es Daniel, serio, palido y delgado, como en la extraña pareja. Subsumido en la vida eterna de una persona juridica. Y con animos de compartir la vida con la unica persona fisica que lo cautivó.Y lo cautivo desde un principio, desde la unica ventana de todo buenos aires que daba a su ventana. La suya.

Y vos... ¿Crees en el amor a primera vista?

Diatriba de las Margaritas, a 2 años.

Porque cuando las margaritas hablan hay una sola cosa que puede hacerlas callar,
y cuando hablan dicen tantas verdades juntas que asusta a veces.
Dicen, por ejemplo que dos años son nada. Pasan rapido, eso dicen. Porque el tiempo no se detiene ni aunque choque con la muralla de berlin. De hecho a la muralla de berlin la derribo el tiempo.
Pero cuentan tambien que hay cosas que -aunqe son influenciadas por el- son absolutamente ajenas al paso devastador del tiempo. Hay algunas que incluso usan el paso del tiempo a su favor, y hay algunos ejemplos. Las margaritas hablan, y hay una sola cosa que las puede hacer callar.

Cuentan la historia nunca consensuada de un angel y una mujer, de una princesa y un sapo, de dos personas comunes. Ay, estas margaritas que no se ponen de acuerdo en nada. En nada excepto en que estas dos criaturas se amaban. Y se seguirian amando aun si hubiesen sido piedras, cuentan las margaritas sorprendiendose de su propio relato, y no sabiendo que tiempo de verbo usar para narrar la continuacion de la historia. Porque un dia como hoy, de hace dos años, cuando algunos dormian, cuando otros peleaban, habia dos almas que empezaban a entenderse. Y dos bocas que pronunciaron a un tiempo la frase mas hermosa del amor.

A las margaritas no las calla nada
nada de nada, excepto un beso.

Hacete fan :)