lunes, 1 de junio de 2009

Relato de cuando se fue.- 4ta parte.

Ojo! Ésto tiene una PRIMERA PARTE, una SEGUNDA e inclusive una TERCERA, para que no digan que no soy correlativa con las cosas que escribo (?.-

(...)

Lo siguiente fue invitarlo con un sequisimo "pasá que tengo frio", un ademán suyo de sacarse la campera para dármela, y un consiguiente desaire mío que lo hizo cambiar de opinion.
Subimos los once pisos en ascensor, aunque yo hubiera preferido obligarlo a subir en escalera.
Al entrar a casa, (que estaba toda calentita y confortable, explicando por qué yo estaba en remerita y jean a pesar del malvado frio de fines de Junio), nos recibió la ¿dulce? voz de Joaquin Sabina, contándonos sobre el lugar donde los pájaros visitan al psiquiatra, donde las estrellas se olvidan de salir, y la muerte viaja en ambulancias blancas.

-¿Querés un té?- le pregunté cuando él estaba colgando la campera azul (¡Esa campera azul!) en el respaldo de la silla.
-No, gracias.
-Ya te preparo.

Lo siguiente que recuerdo es mi ramo de margaritas desperdigado por el suelo, el sonido del agua hirviendo, las dos tazas con los saquitos de te y las masitas en la mesada, y a él sosteniendome la cabeza con evidente desesperación y desconcierto.
No sabía como, cuando, por qué me había desmayado. Después caí. Hacía dos días ya que no comía y dormía llorando. Lo admito, me desequilibré. Y no fue su culpa. Porque una mujer no puede dejar de comer porque se vaya el hombre de su vida, no se justifica de ninguna forma.
Y menos se me justifica a mi, que vivo pregonando que las mujeres deben ser fuertes, que debemos vivir el día a día demostrándonos a nosotros mismos que podemos hacer más de lo que creemos poder hacer. Y ahi estaba yo, sorda y ciega ante esos consejos, desparramada en el piso de la cocina con la cabeza entre sus brazos.
-Te bajó la presión- se limitó a decir- ¿tenés algo dulce?
Por supuesto que tenía. Las mujeres despechadas y la época de pascua son los dos eventos que traen a las grandes fábricas chocolateras ganancias extraordinarias. Cada vez que una mujer sufre, los productos chocolatosos se ven afectados con un aumento inesperado de las ventas. Todos excepto los Ferrero Rocher que son el símbolo del aniversario del amor.
-Si, creo que algo de chocolate tengo en la heladera.
Sin soltarme, trató de hacer que me siente y me alcanzó lo que quedaba de un Tres Sueños de Cadbury (¡Acertó!) y me obligó a que tragara tres bloquecitos.
-¿Qué comiste?- Me preguntó intuyendo lo que yo sabía.
-Tengo ganas de vomitar.-Le contesté, tratando de evitar esa pregunta.
-Estás muy pálida vos. ¿Querés que llame a un médico?
-No, no quiero. Quiero que me abraces y no me sueltes nunca.-La presión baja me debilita las defensas, el orgullo, la dureza, todo. Estoy empezando a pensar que es muy peligrosa.
Me ayudó a incorporarme -si, todo ese tiempo estaba sentada en el piso de la cocina con cara de que acababa de ver un fantasma- y me abrazó. O mejor dicho me sostuvo un largo rato.
Cuando me recuperé un poco me dijo despacito al oido:
-Tenés razón. Te debo una explicación.

viernes, 29 de mayo de 2009

Relato de cuando se fue.- (3era Parte.)

Si querés, lee la PRIMERA PARTE
Y después la
SEGUNDA.

Ahora sí, esto es lo que tengo, hasta el momento.

El trayecto a casa fue más que nada para aclararme. Pude haberme tomado un taxi, o pude haberme quedado en casa de alguna amiga que me quedara de paso, pero necesitaba estar sola. Sola, o con él. Pero no iba a decírselo.
Me lo imaginaba: Con el teléfono todavía en la mano, con cara de sonámbulo, divagando de a ratos en otros pensamientos pero volviendo al mismo una y otra vez: ¿Qué era lo correcto?
Mientras yo me decía que no podía con todo, que no era mi trabajo ni mi culpa, ¿o sí lo era? Que no estaba bien que yo le diga qué hacer, que era muy subjetivo y en medio de eso me agarró Saramago, desprevenida, como casi siempre que me ataca un libro. Habrán sido las dos de la tarde, no recuerdo con precisión, pero lo cierto es que, cuando a las seis las luces comenzaron a opacarse, salí del sueño profundo en el que me había sumergido con Jesucristo y los mártires de su propio evangelio* para prender las luces.
Por supuesto, mi celular estaba en cualquier lado menos en mi sagrado jardín de invierno (y lectura, de paso) y cuando lo revisé tenía tres llamadas perdidas –léase tres en cuatro horas, no era muy insistente- de su casa; y un par de mensajes trémulos, algo inquietos y apagados. La revolución contra la conserva, así nos definía. Y es que en mi diccionario nunca existió la palabra inseguridad, y menos la frase “dejarlo todo por alguien” aunque ese alguien, al dejarte, ya te haya privado de todo.
Pero no quería pensar en eso, no quería pensar que mi extremismo –como a él le gustaba calificar- o mis medias tintas hubieran sido la razón más aproximada de su vil huida hacia no se donde. Y ahora que lo pienso, tampoco sabía con quien.
Subsumida en eso estaba, atragantándome con “agua mineral y liquido biliar” cuando sonó mi celular, y por fin lo escuché. “Estoy abajo” me dijo. “¿Y qué?” atiné a contestar, haciendo usufructo de mi ultimo atisbo de orgullo. “¿Bajás?”.
Se me derrumbó todo. ¿Cómo se puede justificar un “no estuviste cuando te necesité” si te necesito siempre? Absolutamente todo. Y después arreglarme en el ascensor para no parecer que había estado llorando tres días y medio. ¿Para qué, si de verdad había estado llorando esa cantidad de dias con sus noches, diciendo, ya fue, la cagué, y despertándome con las más terribles ojeras que nunca había tenido, teniendo que disimularlas con toda la base de Avon, para qué ahora quería arreglarlas, para verme más bonita?
Abri la puerta del ascensor con el corazón atorado en la garganta. Con la excusa de estar buscando la llave no miré hacia la puerta. Con los ojos fijos en el mármol de los escalones atravesé la puerta cancel y segui caminando hasta llegar a la puerta exterior, donde necesariamente tuve que alzar la vista para acertar el lugar de la llave.
Para mi sorpresa, cuando finalmente la aparté, vi un ramo de margaritas antes que sus ojos.
-No todo lo vas a arreglar con margaritas.-Le advertí.
-¿Pero esto sí?


*El Evangelio segun Jesucristo, José Saramago. Alfaguara 2003.-

miércoles, 27 de mayo de 2009

Relato de cuando se fue.- 2da parte.

Viene de su PRIMERA PARTE

-¿Donde estabas?- Fue lo primero que se me ocurrio preguntar cuando, despues de hacer sonar su celular por decimoctava vez me respondió.
Dudó un segundo, segundo que a mi también me hizo dudar de mi pregunta.
-Acabo de llegar a casa. Me... me quise ir un finde a algun lugar cerca, pero lejos de esto.
-Sin ninguna nota, mensaje, mail, lo que sea...
-No dejé a nadie dicho nada. Necesitaba irme. Ahora te estaba por llamar para vernos, si querés voy a buscarte.
-No, gracias. ¿Volviste? No quiero verte. No quiero verte ahora.
-Pero... estaba por... Decime donde estás.
-Estoy en Laprida y Montevideo. Pero no quiero verte.
-¿Por qué?
-¿Tengo que darte una explicación? Vos no me quisiste ver, ni escuchar, ni nada durante cuatro días y tampoco obtengo ninguna explicación.
-Bueno, avisame cuando quieras verme otra vez.
-NO, no y NO! YO no tengo la obligación de redimirme y no voy a quebrar mi orgullo diciendote "ya me desenoje, estoy en casa, ¿venís a verme?"
-¿Entonces que querés que haga?
-Que no me preguntes lo que tenes que hacer. Que hagas lo correcto y punto.

Y le corté el telefono.
Ahi mismo, en laprida y montevideo me senté en un canterito y me largué a llorar. Y lloré sin moverme como media hora. No recibí ni un mensaje, no lo vi doblando la esqina, no vi acercarse su auto. Otra vez, no había acertado. ¿Pero qué mas podía hacer yo? No iba a ir a decirle "estupido! no hay nada menos caballeroso que no ir corriendo a una mujer que llora."
Después me levanté y caminé despacito, despacito hasta doblar por Rioja.

viernes, 22 de mayo de 2009

Diatriba de Realidad contra los Hombres Perfectos.

Si hay algo de lo que me declaro culpable es de buscar hasta en el fondo de todos los paquetes de galletitas al hombre perfecto. Desde mi mas tierna infancia no quedo piedra sin levantar para ver si de ahi salia algun indicio que me condujera al tan soñado principe azul. Porque sí, lo admito, era de la que esperaba que viniera un principe azul, si era posible en un caballo blanco, sino en un Mercedes Benz nomas, que me dijera "Sos quien busco. Te necesito. Casate conmigo."
Ideal: Inteligente, bonito, buena gente, amable, cariñoso, dulce.
Después fui agregándole otras cualidades necesarias: Que no fume, que sea independiente, jugado, serio, comprometido, detallista, practico, culto.
Sin errores de ortografía, artista, pero no músico.

A la larga me plantee si ese hombre ideal existía o era una rara especie que se había repartido en dos chicos: los dos que ocupaban mi corazon en cierto momento de mi vida.
Me di cuenta tambien, a la larga, que lo que yo necesitaba era un compendio de todo eso en un amigo, pero un amigo que este dispuesto a compartir sus besos con mis labios.

Y con todo lo que significa amigo, y además con labios lindos.
Masculino y sensible. Perceptivo. Detallista.
Amante.

Y asi y todo, elucubraciones aparte, como un baldazo de realidad, se impuso una foto en mi mesita de luz, diciendome que, con defectos y todo, habia encontrado a mi hombre perfectamente imperfecto: Un moreno de ojos oscuros -como siempre habia querido- que me saluda desde el portaretrato con una sonrisa limpia, con la mas hermosa cara de boludo que vi en mi vida. Que desafió todos mis principios, hasta el de que el amor a distancia no funciona.
Absolutamente todos. A mi, qe no creia en que los opuestos se atraen, me terminó cayendo la ficha que completaba mi rompecabezas de dos piezas.
Una tarde de primavera golpeó las puertas de mi blindado corazon mi Yang. El mio, ¿pueden creer eso? Sin equivocarse. No me dijo que me había estado buscando. De hecho no me buscaba. Ni yo a él. No me dijo que me necesitaba, sino que puso su pecho por si yo lo necesitaba a él. No me pidió que me case con él. Lo dió por sentado.

Y así es como apareció en mi vida Él: Con todo lo que significa amigo, y además con labios lindos.
Masculino y sensible. Pero nada perceptivo y muy poco detallista. El Amante Ideal, sin embargo.
Inteligente, bonito, buena gente, amable, cariñoso, dulce. No fuma, es independiente, comprometido, escritor.
No es muy jugado, nada serio, totalmente impractico, ¿culto?

Pero a estas alturas, sus defectos me encantan.
Y no lo digo solo porque esté saliendo con él y sepa que lo va a leer. -Bah, cuando tenga internet de vuelta, porque los de su pack TV + Internet se burlan de él a cada rato- Sino que lo digo porque yo me di cuenta.
¿Tarde? pero seguro.

Decía que a estas alturas sus defectos son (mil millones de) razones que me incitan a seguir con él. Y agrego que sus defectos son (también) lo que lo hace tan imperfectamente perfecto para mi.
Un respiro de mis exigencias. Una brisa de diversión. Un eco de risas. Un monton de abrazos y de caricias. Cien mil millones de besos. Eso si, de besos perfectos.

TE AMO.-

jueves, 21 de mayo de 2009

Cap ou Pas Cap?

Sophiè y julièn. Una Historia Aparte.




La pelicula que mas me marcó tenia un par de actores franceses.
En este momento no podria decir si eran buenos o malos, pero el argumento de la pelicula me impacto. La cenicienta y el principe azul un tanto mezclados con les miserables.

Cap ou Pas Cap?
Es para plantearselo, no?

¿De que serias capaz para estar con el amor de tu vida?

Relato de cuando se fue.

-No sé, se fué.
-¿No dejó nada dicho?
-No, nena, se fué nomas.
-Pero nada de nada? Ni siquiera una indirecta?
-Ah si, puede ser, dijo que quería un cambio.

No quería seguir molestando. La señora del kiosco de la esquina me miraba con cara de "o comprás o te vas, y me dejás de joder" Los (¿o debería decir las?) de la peluquería de al lado me estaban comiendo viva con los ojos, iba a ser carne de chismes toda una semana entre las señoras que se iban a teñir las canas y hacerse las manos a la siesta. No insistí. Pero si no se me cayeron dos lagrimones al mejor estilo de Marcel Marceau (pero lagrimones en serio no pintados) fue porque me trague los dos meses de incertidumbre que se me estaban revelando ante mis ojos, y los mensajes secretos de miles de palabras sin sentido que había venido escuchando.

-¿Puede ser que realmente sea tan pelotuda?- mientras caminaba me preguntaba a mi misma, no con animos de ofenderme, sino sinceramente, cosas por el estilo. Con el paso firme pase España, siempre por Viamonte y decidí doblar en Italia. ¿Qué mas daba? estaba lejos de todo, lejos de casa, del centro, pero sobre todo lejos de donde en realidad quería estar. O mejor dicho, estaba demasiado cerca de donde nunca quise llegar.

Miré en el celular la hora. ¿Qué más podía ver? 17:12. Hace dos días que no sonaba. ¡Dos días! Y la ultima persona había sido Darío, creo, contandome vaya una a saber que anecdota. Pensé en llamarlo y decirle simplemente "Se fué." Pero no me dió el corazon para aceptarlo, y menos me iba a dar para comunicarselo a alguien.

"Se fué." Eso me seguia rodando en la cabeza en parte por lo que la kiosquera (¡La kiosquera!) me había dicho, y en parte por lo que yo misma habia pensado (¿Admitido?) cuando pensaba en llamarlo a Darío.

Una ráfaga de viento me despeinó el flequillo y me hizo volver a la realidad.

¿De verdad se había ido? ¿Y si era asi, y yo lo sabía, que hacía dando vueltas a la manzana?

Continúa en su SEGUNDA PARTE

Epistola de invierno.

Amor de mi Herida:

Hace frío y justamente hoy se me ocurrió escribirte, seguramente por el consabido odio mio a las emociones los días de frío. Y así, de la nada, me surgió, caminando como estaba, a orillas de un lago, escribirte. Y como Pilar a orillas del río Piedra, ahí nomas saque esta libretita y comencé a esbozar los primeros trazos de esta carta. Sin todo el misticismo de la pobre Pilar, claro está. Bolígrafo azul en mano -nada de plumas o lapiceras sofisticadas que manchan papeles como si fueran lágrimas de tinta, y que, por si fuera poco, me manchan los dedos- y una hoja. Una simple hoja anillada a un block, que siempre llevo a mano por si me ocurren cosas como esta en lugares inesperados.
Estoy sentada mirando el lago, y te digo, a pesar del frío -y quizás gracias a él- es un paisaje maravilloso: Arboles, tranquilidad que se siente, agua cristalina y un frío que cala los huesos. En este preciso instante mis manos se están congelando, aunque no resisten la tentación de escribirte por lo menos una línea mas, y es por esa razón por la que yo sigo escribiendo. Sin que mi voluntad actúe, mis manos siguen escribiendo el dictado de mi corazón.
¿Te acordás de aquella tarde en que me abrazaste porque hacía demasiado frío y yo, con mi sana costumbre de no abrigarme, estaba con una solera rosada? No tengo idea de donde pudo haber quedado, pero esté donde esté, estoy segura de que te recuerda. A esa remera jamás se le salió tu aroma. Jamás. Nunca me puse a pensar por qué. Pero me encantaría encontrarla ahora y ver que el misterio de tu perfume no se desvaneció. Valdría la pena.





El frío que intentaba maltratarla comenzó a ceder ante el calor que comenzaba a invadirla. No supo que decir, y, por enésima vez estuvo a punto de arrugar el papel. Pero continuó.





No se muy bien por qué te escribo. me dejé guiar por un impulso, supongo. Pero esta vez voy a tratar de que llegue a destino. No, no, esta vez es en serio. Me cansé de las emociones en invierno.
Nunca mas tuya.



Y sonriendo, dejo un esbozo de sus labios con rouge marcados en el papel.



Y cuando estuvo segura de que nadie la podía ver, dejó la carta en manos del viento gélido que otra vez trataba de herirla.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Supongamos que es cierto, aunque no me quieras creer.



No te extraño, te pretendo lejos, lejos de mi vida.


Son dos frases que repito a mí misma una y otra vez cada vez que tengo ganas de llamarte como si fuera un suerte de hechizo contra vos.

Y recargo mi revolver con balas de plata en contra de tu nombre, tus ojos, tu sonrisa. Un collar de ajos para exorcisarme de tu casa, tu ropa y tu teléfono que a veces todavía marco por error.


Mi hermana a veces se justifica por los mensajes del facebook. Ya fué, ya fué.

martes, 19 de mayo de 2009

ALGUN DIA...

...VOY A DESCUBRIR POR QUÉ LAS CAMPANAS DE LA IGLESIA CERCA DE CASA SUENAN A LAS MENOS CUARTO.
Y también que melodia tocan.

lunes, 18 de mayo de 2009

El lugar mas hermoso del mundo.-

Allí donde quiero volver tantas cosas han quedado...

Esta tarde, casi última me desprendí de tus brazos, antes de subir al colectivo. Vi tu cara a través del cristal como en una pelea interna para no llorar, para no demostrarme lo mal qe estabas, para no destruírme. Llevame, te dije, no dejes qe me vaya. No dejes que me olvide del calor de tus labios, del sabor de tus besos. Quedate conmigo, te dije, la vida no es justa. Quedate a mi lado, secame las lágrimas, besame y deja que me abrace a la ilusion de amarte toda mi vida.
Te dije -y no mentí- que eras el amor de mi vida, poca cosa. Además te dije -tambien sin mentir- que eras el hombre mas importante de mi vida. Y lo sigo sosteniendo: Mi pilar, mi objetivo, mi fin del trayecto, mi amigo, mi alma gemela. La persona por quien vivo y por quien moriría. El hombre que mas cuido y valoro, la persona en quien más confío y que mas respeto y admiro.
El retrato de hombre perfecto para mí. Ese qe entiende la noche perfecta como un equilibrio de magia y realidad resumido a un abrazo, a un millon de besos, a mil caricias, a mil palabras. El mismo qe sabe qe el sexo es importante, pero qe disfruta mucho más haciendo el amor, el que endulza todo a su paso, el que permite que lo ayude y lo proteja, el que, aun en las tinieblas exteriores o en los finales más ciegos, sepa siempre que soy yo la que está con él, y que soy yo y ninguna otra la única que fue mandada a hacer sobre medidas para hacerlo feliz y ser feliz con él hasta la puta muerte.
El hombre perfecto es ese que pertenece a mis brazos. Qe encaja perfectamente en mi pecho, cuyas manos tienen el tamaño justo para mi cuerpo. Ese que sabe estremecerme con una caricia en la espalda, o con un beso en el cuello, o con una simple sonrisa. Ese que no necesita estar cerca para estar conmigo, porque esta dentro de mi, dueño de un hueco de mi alma cada vez mas grande, y que desde el principio de los tiempos estuvo reservado para él.

Ese es mi hombre perfecto.
Ese es mi Albano Jofré.

Hacete fan :)