Y hubo tal silencio el día que nos tocaba olvidar, que de tal suerte yo todavia no terminé de callar.
lunes, 17 de diciembre de 2012
No eres Alicia todavía.
Claves secretas:
ciclo de imágenes,
Cuando sobran las palabras,
la mujer del otro lado del espejo,
LSD para todos
Dicen que es la varita mágica la que lo elige a uno.
Y el viejo Ollivander me vendió esta:
Largo: 30.5 cm
Madera: Serbal
Centro: Pluma de fénix
Flexibilidad: ligeramente elástica
Serbal
La madera de serbal siempre ha sido muy deseada para las varitas por su reputación de ser más protectora que ninguna otra. En mi experiencia hace que todo tipo de encantos defensivos sean especialmente fuertes y difíciles de romper. Se suele decir que ningún mago oscuro o ninguna bruja oscura ha poseído jamás una varita de serbal, y yo no recuerdo un solo caso en que una de mis propias varitas de serbal haya cometido hechos malvados. El serbal se lleva mejor con aquellos de mente clara y de corazón puro. Sin embargo, esta reputación no debería engañar a nadie, puesto que estas varitas son iguales que cualquier otra, a menudo incluso mejores, y frecuentemente son mejores que otras en duelos. Otra certeza que he descubierto durante mis largos años de estudios es que los dueños de saúco casi siempre sienten una poderosa afinidad con los elegidos por el saúco.
Fénix
Este es el tipo de centro más raro. Las plumas de fénix pueden producir una amplia gama de efectos mágicos, aunque pueden tomarse más tiempo que las varitas de unicornio o de dragón para mostrarlo. Son las que tienen una mayor iniciativa, a veces actúan independientemente, una cualidad que a muchos magos y brujas no les gusta nada.
Las varitas de pluma de fénix son siempre las más quisquillosas a la hora de escoger un dueño, puesto que la criatura de la que han salido es una de las más independientes y distantes del mundo. Estas varitas son las más difíciles de dominar y personalizar, y su fidelidad es difícil de conseguir.
Largo: 30.5 cm
Madera: Serbal
Centro: Pluma de fénix
Flexibilidad: ligeramente elástica
Serbal
La madera de serbal siempre ha sido muy deseada para las varitas por su reputación de ser más protectora que ninguna otra. En mi experiencia hace que todo tipo de encantos defensivos sean especialmente fuertes y difíciles de romper. Se suele decir que ningún mago oscuro o ninguna bruja oscura ha poseído jamás una varita de serbal, y yo no recuerdo un solo caso en que una de mis propias varitas de serbal haya cometido hechos malvados. El serbal se lleva mejor con aquellos de mente clara y de corazón puro. Sin embargo, esta reputación no debería engañar a nadie, puesto que estas varitas son iguales que cualquier otra, a menudo incluso mejores, y frecuentemente son mejores que otras en duelos. Otra certeza que he descubierto durante mis largos años de estudios es que los dueños de saúco casi siempre sienten una poderosa afinidad con los elegidos por el saúco.
Fénix
Este es el tipo de centro más raro. Las plumas de fénix pueden producir una amplia gama de efectos mágicos, aunque pueden tomarse más tiempo que las varitas de unicornio o de dragón para mostrarlo. Son las que tienen una mayor iniciativa, a veces actúan independientemente, una cualidad que a muchos magos y brujas no les gusta nada.
Las varitas de pluma de fénix son siempre las más quisquillosas a la hora de escoger un dueño, puesto que la criatura de la que han salido es una de las más independientes y distantes del mundo. Estas varitas son las más difíciles de dominar y personalizar, y su fidelidad es difícil de conseguir.
Claves secretas:
LSD para todos
martes, 11 de diciembre de 2012
Si total... a quién le importa la trata?
Aunque no lo podría resumir en una palabra, creo que la que más se acerca es desconsuelo. Me siento desconsolada, completamente abatida, indignada con una justicia corrupta y sucia, hambrienta de dinero y de poder, metida hasta las putas manos con el negocio de los poderosos que se ven y los que no se ven también. Estoy furiosa con la justicia tucumana, con la intransigencia del poder ejecutivo en la cara de Alperovich, con la crueldad de todos los que sistemáticamente cierran los ojos ante una realidad evidente.
Y nosotros, ilusos, que pensábamos que a esos hijos de re mil puta le iban a dar la pena máxima, una sentencia ejemplar para la punta del iceberg que es la trata de personas, sobre todo en esas provincias pobres y las fronterizas del norte. Y nosotros esperábamos festejar de corazón junto a Susana Trimarco, como una forma inútil pero significativa de reconfortarla después de estos diez años de lucha ininterrumpida. Y esperamos demasiado. Esperamos 130 testigos, esperamos diez meses, esperamos que los jueces miren con cara de incredulidad a los imputados cuando defendían su rubro como whiskeria y no burdel.
Tal vez esperamos demasiado. Tal vez hay gente que no merece llegar a lugares tan influyentes, tal vez, y solo tal vez, habría que hacerles notar que ellos también están siendo un poco putas en este momento, aceptando dinero a cambio de hacer lo que sus clientes quieren. Tal vez un retrato de sus propias madres o de sus esposas o sus hijas, inoportuna idea tardía, pueda haberlos hecho recapacitar en un momento. Pero no. La corrupción que corre por sus venas no les permitió recordar que nacieron de un puto útero, que fue una mujer quien los crió y que ellos mismos disfrutan de la libertad y del sexo.
Y no se trataba de su propia comprensión, tuvieron en frente testimonios desgarradores, chicas que habían sido liberadas por la lucha a pulmón de esa mujer que no dudó en acusar a las familias más poderosas del feudo de Tucuman, desenmascarar negocios en La Rioja, en Buenos Aires y en España. Si total eran putas, ¿y a quién le importan las putas? El grado de cinismo, la falta de respeto a la sociedad toda, la falta de justicia en sus decisiones es increíble.
Estoy hablando de ustedes, Alberto César Piedrabuena, Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lascano. Los hijos de puta de turno. Los que nos dejaron desamparadas en un simple acto, con una simple palabra, a todas y cada una de las mujeres argentinas.
Lo que ustedes hicieron esta tarde fue entregarnos a todas a las fauces del lobo. El lobo, hoy, está festejando, el gran lobo puede seguir secuestrando, torturando, esclavizando, explotando, violando y vendiendo mujeres GRACIAS A USTEDES.
Hoy más que nunca TODAS somos Marita Verón. Desde este blog, desde donde estoy parada sumo mi voz al BASTA general. Basta de trata de personas, basta de injusticia, basta de corrupción.
Y nosotros, ilusos, que pensábamos que a esos hijos de re mil puta le iban a dar la pena máxima, una sentencia ejemplar para la punta del iceberg que es la trata de personas, sobre todo en esas provincias pobres y las fronterizas del norte. Y nosotros esperábamos festejar de corazón junto a Susana Trimarco, como una forma inútil pero significativa de reconfortarla después de estos diez años de lucha ininterrumpida. Y esperamos demasiado. Esperamos 130 testigos, esperamos diez meses, esperamos que los jueces miren con cara de incredulidad a los imputados cuando defendían su rubro como whiskeria y no burdel.
Tal vez esperamos demasiado. Tal vez hay gente que no merece llegar a lugares tan influyentes, tal vez, y solo tal vez, habría que hacerles notar que ellos también están siendo un poco putas en este momento, aceptando dinero a cambio de hacer lo que sus clientes quieren. Tal vez un retrato de sus propias madres o de sus esposas o sus hijas, inoportuna idea tardía, pueda haberlos hecho recapacitar en un momento. Pero no. La corrupción que corre por sus venas no les permitió recordar que nacieron de un puto útero, que fue una mujer quien los crió y que ellos mismos disfrutan de la libertad y del sexo.
Y no se trataba de su propia comprensión, tuvieron en frente testimonios desgarradores, chicas que habían sido liberadas por la lucha a pulmón de esa mujer que no dudó en acusar a las familias más poderosas del feudo de Tucuman, desenmascarar negocios en La Rioja, en Buenos Aires y en España. Si total eran putas, ¿y a quién le importan las putas? El grado de cinismo, la falta de respeto a la sociedad toda, la falta de justicia en sus decisiones es increíble.
Estoy hablando de ustedes, Alberto César Piedrabuena, Emilio Andrés Herrera Molina y Eduardo Antonio Romero Lascano. Los hijos de puta de turno. Los que nos dejaron desamparadas en un simple acto, con una simple palabra, a todas y cada una de las mujeres argentinas.
Lo que ustedes hicieron esta tarde fue entregarnos a todas a las fauces del lobo. El lobo, hoy, está festejando, el gran lobo puede seguir secuestrando, torturando, esclavizando, explotando, violando y vendiendo mujeres GRACIAS A USTEDES.
Hoy más que nunca TODAS somos Marita Verón. Desde este blog, desde donde estoy parada sumo mi voz al BASTA general. Basta de trata de personas, basta de injusticia, basta de corrupción.
domingo, 9 de diciembre de 2012
El laberinto que empieza y termina en mí.
Soy un laberinto. Soy un laberinto complicado, lleno de espejos, de espinas, de rosas, de piedras, de palos, de árboles altos, de círculos y portales. Cada vez que me acerco a la salida una pared gira y estoy nuevamente donde empecé, donde había quedado la vez anterior. Ella, el final de mi recorrido, no se deja atrapar. No quiere caminar junto a mí porque sabe (y yo se que sabe) mucho más que yo.
Nació conmigo y hasta ahora no le conocí debilidad grande. Igual que yo, le gustan los chocolates, le duele que la gente sufra, y le molesta que yo haga estupideces.
Pero hace un tiempo se acercó peligrosamente a mí, y hasta me celebró un par de estupideces. Me la encontré cuando me duchaba, estaba bailando, sonreía y yo no entendía nada. No podía hablarme sin reírse, sin sonrojarse, sin sudar felicidad por cada uno de los poros de su alma incorpórea que a veces utiliza mi cuerpo para manifestarse. Yo trataba de calmarla, trataba de retarla pero ella seguía bailando y se alejaba y se acercaba dueña de ese laberinto que a mi me cuesta tanto atravesar. Me extendió una mano, me invitó a bailar y la seguí un ratito, me reí con ella y de ella mientras veía como no le importaba nada.
Le advertí que todo lo que haga ella me afectaba a mí y se puso seria el tiempo que su estado le permitía. Me dijo, vos siempre hiciste cosas que me afectaban a mí; le contesté que era mi vida, si a ella le afectaba era su problema.
Los anarquistas dicen que de los laberintos solo se sale por arriba. Yo digo que no, que los laberintos son divertidos, que hay que saber jugar para poder ganar. Ganar, en este caso, sería entenderla.
Este laberinto que sigo atravesando empieza y termina en mí.
En esta pasión que experimento cada vez que hago algo que me gusta,
en esta necesidad de superarme, de alcanzarla.
Esta fe ciega de saber que aunque me equivoque, estoy en el camino correcto.
Nació conmigo y hasta ahora no le conocí debilidad grande. Igual que yo, le gustan los chocolates, le duele que la gente sufra, y le molesta que yo haga estupideces.
Pero hace un tiempo se acercó peligrosamente a mí, y hasta me celebró un par de estupideces. Me la encontré cuando me duchaba, estaba bailando, sonreía y yo no entendía nada. No podía hablarme sin reírse, sin sonrojarse, sin sudar felicidad por cada uno de los poros de su alma incorpórea que a veces utiliza mi cuerpo para manifestarse. Yo trataba de calmarla, trataba de retarla pero ella seguía bailando y se alejaba y se acercaba dueña de ese laberinto que a mi me cuesta tanto atravesar. Me extendió una mano, me invitó a bailar y la seguí un ratito, me reí con ella y de ella mientras veía como no le importaba nada.
Le advertí que todo lo que haga ella me afectaba a mí y se puso seria el tiempo que su estado le permitía. Me dijo, vos siempre hiciste cosas que me afectaban a mí; le contesté que era mi vida, si a ella le afectaba era su problema.
Los anarquistas dicen que de los laberintos solo se sale por arriba. Yo digo que no, que los laberintos son divertidos, que hay que saber jugar para poder ganar. Ganar, en este caso, sería entenderla.
Este laberinto que sigo atravesando empieza y termina en mí.
En esta pasión que experimento cada vez que hago algo que me gusta,
en esta necesidad de superarme, de alcanzarla.
Esta fe ciega de saber que aunque me equivoque, estoy en el camino correcto.
Claves secretas:
Arráncame la vida,
El futuro llegó hace rato,
la mujer del otro lado del espejo,
La niña de los ojos profundos,
Nadie resiste un archivo,
revoluciones
jueves, 22 de noviembre de 2012
Loa a las Palabras.
La palabra es un instrumento. Como un pincel. Como una paleta de pinturas con óleo o acrílico seco reposando en la superficie. Un lienzo, en cambio, no es un instrumento sino un destino, un propósito, un objetivo. De la misma forma lo es un discurso. Una verdad esperando a ser dicha, una idea esperando a ser pintada en el aire y llegar al espíritu. Una verdad que necesita de palabras, de la misma forma que una obra de arte plasmada en un lienzo necesita de pinceles y una paleta de colores.
Aunque está muy afianzada la idea de que una imagen vale más que mil palabras, dos palabras bien escogidas valen más que mil imágenes; de qué otra manera se explica que haya libros que nos lleven a las lágrimas, que existan discursos que arenguen mansas masas a pelear una guerra, que sean palabras las que conformen dichos que perduran años, décadas, siglos. ¿De qué manera se explica que una palabra, una sola, haya hecho que Marta-Isabel recupere toda la esperanza en el porvenir? ¿No fueron sino las cartas falsas del nieto lo que mantuvieron viva a Eugenia?[1] Y aun volviendo a la no ficción, porque muchos gustan de despreciar este hermoso género, ¿de que otra forma sino a través de las palabras nos hubiera dicho Rodolfo Walsh que perdamos el miedo?
La palabra tiene el sentido que le damos, y la función que le atribuimos. Muchas palabras pueden arengar a un pueblo hacia una lucha ciega, multitudes envalentonadas contra “los otros”, discursos que exacerban la xenofobia, el odio, el desprecio, el desasosiego de una sociedad entera para que se levante. Otras palabras pueden calmar, pueden serenar muchedumbres enfervorizadas y coléricas, pueden sosegar una horda hambrienta de venganza. Y no dejan de ser solo eso: palabras. Instrumentos.
Pero son palabras transformadas, palabras cuya definición no comienza con un “dícese de” sino que contienen corazón en sí mismas, en cada una de ellas, en cada pronombre, en cada adjetivo, en cada sustantivo y ¡por Dios! ¡En cada verbo!. Porque ese fetichismo que le atribuimos a las palabras vivas no está tan alejado de la realidad, porque cada palabra es la persona que la pronuncia, que la transforma, que la revive, que la hace renacer. Y cada palabra también y a su vez transforma, revive y hace renacer a la persona que la pronuncia ante los ojos de los demás.
Y puede que esa seducción que nos producen las palabras –a veces más que las personas- sea lo que nos lleva cada día a no enmudecer. Y puede ser que Alejandro Casona haya encontrado estas u otras razones cuando renombró al Amor como La tercera palabra.
Claves secretas:
Libros que cayeron en mis manos,
lo cotidiano,
Principios del arte de escribir,
revoluciones
Por verte sonreír.
Hace tiempo prometí escribirte una canción,
Como siempre, mal y tarde, la tienes aquí
Sabes bien, como soy, que no suelo mentir
Siempre que lo hice fue por verte sonreír
Llámame, te quiero escuchar
Ya lo ves, no siempre me va bien
Al cantar me duele el corazón
Y enloquezco cada noche
En cada actuación
Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa
Se me enfría el café mientras dices que te va bien
Tranquila, ya no volveré a llamar, no me volverás a ver
Esta vez me marcho para no volver
Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared
Cansado de creer que todavía estás
He vuelto a recordar las tardes del café,
Las noches locas que siempre acaban bien
Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared
Por verte sonreír he vuelto yo a perder
Como siempre, mal y tarde, la tienes aquí
Sabes bien, como soy, que no suelo mentir
Siempre que lo hice fue por verte sonreír
Llámame, te quiero escuchar
Ya lo ves, no siempre me va bien
Al cantar me duele el corazón
Y enloquezco cada noche
En cada actuación
Fui yo quien dijo no, y ahora en la misma mesa
Se me enfría el café mientras dices que te va bien
Tranquila, ya no volveré a llamar, no me volverás a ver
Esta vez me marcho para no volver
Y ahora cansado de mirar tu foto en la pared
Cansado de creer que todavía estás
He vuelto a recordar las tardes del café,
Las noches locas que siempre acaban bien
Y me he puesto a gritar estrellando el whisky en la pared
Por verte sonreír he vuelto yo a perder
¿Nunca les dió bronca que una letra demasiado genial tenga una musica tan de mierda? Me acaba de pasar con esta.
Así que hago un pedido desesperado a todos aquellos que mantienen oculto su talento por vaya a saber cuales razones, se agarren un whiskey on the rocks (barato), lo revienten contra la pared, se pidan otro (ahora si un Jameson, un Jack Daniel's, u otro de su agrado)y se pongan a componer la musica para esta hermosa poesía.
De los asuntos legales me encargo yo.
(Click en el link, es imperdible)
La promesa solemne de volver a tu lado.
Te dejo, yo qué sé,
el fracaso más tierno,
la idea de no verte,
ese pequeño espejo
donde te amé durante
tanto tanto tiempo,
tanto tanto tanto tiempo.
Te dejo la palabra,
el vasito de vino,
esos pasos cansados,
el saberte conmigo,
el morir y vivir
encogida en tus besos,
encogidita en tus besos.
Vendrá la vida a vernos
en el mes del olvido
cuando tiene la tarde
el color del domingo
y sabe la nostalgia
a cuaderno y colegio,
a cuaderno y colegio.
Soy dueña de tus labios,
dueña de tus reproches
y de tus regañinas,
de tu tos por la noche
y de esa palabra
que huele a pan y a tarde,
que huele a pan y a tarde.
Te dejo todo eso
sin que nadie lo sepa.
Donde salvar la vida
efímera y pequeña,
un lugar de esperanza,
aquel dulce refugio
en que han de convertir el mundo.
Así que aquí te dejo cuando abandono tus brazos la promesa solemne de volver a tu lado
aunque esta noche el mundo me hunda y me desarme, me hunda y me desarme.
Así que aquí te dejo cuando abandono tus brazos la promesa solemne de volver a tu lado
aunque esta noche el mundo me hunda y me desarme, me hunda y me desarme.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Sin Romper Cristales.
Despues del suceso del "Aili servilleta" del viernes (una fémina de no más de 17 años sentada haciendo pis en plena calle maipú), el sabado prometía ser más normal.
Me sentía sexy anoche: tenía una pollera corta y unos tacos rojos y me dejaban las piernas a la vista, piernas que ahora siento hermosas y doloridas. Puede que me haya bailado todo, no sé. El tequila estaba muy rico.
Fui caminando sola por Sarmiento hasta Pellegrini, cinco cuadras. Descubrí (hace rato) que amo caminar de noche.
Listo, nunca llego temprano a nada, anoche no fue la excepción. Viste cuando dicen que hay decisiones que salen caras? Esta me salió, exactamente, $30. Con una consumición.
Un laberinto, digamos que el lugar perfecto para que yo me pierda sobria; imagínense anoche.
Había tiras de papel crêpes colgadas que después terminaron anudadas en una de mis muñecas y me marcaron de azul la piel.
Estabamos todos tranquilos, mucho amor, un par de parejas y nosotras ahí, desafiando el amor con fiesta, como debe ser. Un par de cervezas y música que no era la misma de siempre, pero era increíblemente bailable, un buen lugar, cómodo, limpio (sí, parecía ser limpio) y la gente de la barra muy copada.
Había un caño (daaaaa) decía que había un caño para bailar, bien ubicado. Quizás haya fotos qe nunca vean la luz.
Otra vez las mismas preguntas: ¿CON HIELO el porrón? ¿Tomás CON ESPUMA? Y la misma justificación de siempre "Así tomamos en Formosa." (mentira que no me cree más nadie pero no pienso cambiar mis hábitos etílicos ni mis justificaciones)
Mariana, de cualquier forma, recibió de mi parte el mejor regalo de la noche. No es por agrandarme, pero creo que a todos los presentes les gustó mi regalo. Soy así, casi siempre doy en el clavo. Es eso o el amor con que preparo el regalo, no sé, algo especial tiene.
Así nomás, un sabado hermoso.
Y así, las mejores historias me suceden cuando no estoy sobria.
Me sentía sexy anoche: tenía una pollera corta y unos tacos rojos y me dejaban las piernas a la vista, piernas que ahora siento hermosas y doloridas. Puede que me haya bailado todo, no sé. El tequila estaba muy rico.
Fui caminando sola por Sarmiento hasta Pellegrini, cinco cuadras. Descubrí (hace rato) que amo caminar de noche.
Listo, nunca llego temprano a nada, anoche no fue la excepción. Viste cuando dicen que hay decisiones que salen caras? Esta me salió, exactamente, $30. Con una consumición.
Un laberinto, digamos que el lugar perfecto para que yo me pierda sobria; imagínense anoche.
Había tiras de papel crêpes colgadas que después terminaron anudadas en una de mis muñecas y me marcaron de azul la piel.
Estabamos todos tranquilos, mucho amor, un par de parejas y nosotras ahí, desafiando el amor con fiesta, como debe ser. Un par de cervezas y música que no era la misma de siempre, pero era increíblemente bailable, un buen lugar, cómodo, limpio (sí, parecía ser limpio) y la gente de la barra muy copada.
Había un caño (daaaaa) decía que había un caño para bailar, bien ubicado. Quizás haya fotos qe nunca vean la luz.
Otra vez las mismas preguntas: ¿CON HIELO el porrón? ¿Tomás CON ESPUMA? Y la misma justificación de siempre "Así tomamos en Formosa." (mentira que no me cree más nadie pero no pienso cambiar mis hábitos etílicos ni mis justificaciones)
Mariana, de cualquier forma, recibió de mi parte el mejor regalo de la noche. No es por agrandarme, pero creo que a todos los presentes les gustó mi regalo. Soy así, casi siempre doy en el clavo. Es eso o el amor con que preparo el regalo, no sé, algo especial tiene.
Así nomás, un sabado hermoso.
Y así, las mejores historias me suceden cuando no estoy sobria.
Claves secretas:
Las mejores historias me ocurren cuando estoy borracha
viernes, 26 de octubre de 2012
Feminismo
-Yo de chica era feminista, luchaba por la igualdad de género y en contra de la cosificación de la mujer.
-Y qué te pasó?
-Una tía me dijo que no podía ser feminista durante la semana y el sábado aprovechar el machismo para entrar gratis a un boliche.
-Nunca lo había pensado de esa manera. Y dejaste de ir a bailar?
-No, dejé de ser feminista. Y entendí que se puede plantear la igualdad de género sin llegar a los extremos.
Me encantan las explicaciones simples.
-Y qué te pasó?
-Una tía me dijo que no podía ser feminista durante la semana y el sábado aprovechar el machismo para entrar gratis a un boliche.
-Nunca lo había pensado de esa manera. Y dejaste de ir a bailar?
-No, dejé de ser feminista. Y entendí que se puede plantear la igualdad de género sin llegar a los extremos.
Me encantan las explicaciones simples.
lunes, 10 de septiembre de 2012
¿Cómo hacer que todo lo que hagas sea un juego?
Lo pongo con nota y todo porque soy una nerd y estoy orgullosa de eso.
Este es mi Trabajo Práctico nº 14 del Taller de Redacción, Carrera de Comunicación Social, UNR.
¡Hermoso!
Sobresaliente (10)
Medio: Blog o medios digitales.
Audiencia: Chicos y chicas de más de 18 años que cursen estudios universitarios.
¿Cómo hacer que todo lo que hagas sea un juego?
Si tenés más de 18 años, seguro que hace años dejaste de jugar a las escondidas, y cuando vas caminando no se te ocurre que las líneas del piso son lava y no podés pisarlas. Vas caminando por la vida escuchando música, pensando en la facu, o simplemente con la mente en blanco, mecánicamente. Cuando te preparás la comida también es un proceso mecánico, igual cuando lees leés tus apuntes, inclusive cuando salís a bailar y a divertirte o cuando ves a tu novio o novia hay mucho de rutina y poco de novedad.
Nos contaron que eso es madurar, nos contaron que eso es sentar cabeza, que no se puede estar volando toda la vida y ¿sabés qué? No tienen razón.
Por eso te quiero enseñar a ver todo lo que hacés como un juego para que no te aburras nunca más.
¿Qué vas a necesitar?: Una alarma espiritual para despertar a tu niño interior dormido, un par de ojos curiosos, un par de manos sensibles, un par de pies exploradores, un corazón mágico, una sonrisa sincera, un cerebro inquisitivo. ¿Dónde los encontrás, me decís? Ahí, ¡dentro de vos! Vos preocupate por despertar a tu niño interior y él te va a ayudar en la búsqueda de los materiales.
Ahora que ya los tenés, te voy a enseñar a usarlos.
Primero, tenés que olvidarte de todos los procesos mecánicos de tu vida: leer, resumir, marcar un número de teléfono, escribir un mensaje de texto, ordenar tu departamento, lavar los platos, ¡caminar!; y empezar todo de nuevo y todo distinto. Interesarte por todo, hasta lo más ínfimo y repensar como cómo hacés lo que hacés.
Después de ese olvido voluntario tenés que concentrarte en tus sentidos, los colores que captan tus ojos cuando mirás por la ventana de la facu, lo que sentís al subir por las escaleras, como actúan en vos cada uno de los acordes y armonías de tus músicas preferidas, por qué te gusta como te gusta la comida que prepara tu abuela y el perfume de la mañana, por ejemplo.
Y ahora, comenzar a mezclar las cosas, plantearte desafíos tontos (“termino de bañarme antes que termine este tema”), cambiar de perfume para cambiar un poco y cambiar de ruta para ir a la facu.
Evitar la rutina conscientemente, en otras palabras. Y hablando de rutina, otra cosa que podés tomarte como un juego es tu relación amorosa. No me malinterpretes, no estoy diciéndote que no te la tomes en serio, sino que te permitas querer a la otra persona de manera menos normativa y más lúdica: Hace tres años que estaás con él o con ella y me vas a decir que no hay cosas nuevas para cambiar, yo te digo que sí. Los detalles son la base fundamental de la vida y no quiero ser escritora de Cosmopólitan, pero te cuento mi fórmula porque hasta ahora funciona. Una carta en vez del chat, un dibujo, una cosita, una canción dedicada, una llamada en vez de un mensaje, un abrazo cálido en vez de un pico frío para saludarse. Permitite jugar a que son noviecitos en vez de tener una relación, permitite jugar a explorar nuevos mundos en vez de caminar, jugar al cheff en vez de cocinar, jugar a ser grande yendo a la facu, a aprender cosas importantes en vez de ir a aburrirte en clase.
Cambiar la forma de ver las cosas, creo que esa es la base del juego eterno. Y siempre con una sonrisa, que ya lo decía el Doctor Ariel, “una sonrisa es la mitad de nuestro trabajo.”
Este es mi Trabajo Práctico nº 14 del Taller de Redacción, Carrera de Comunicación Social, UNR.
¡Hermoso!
Sobresaliente (10)
Medio: Blog o medios digitales.
Audiencia: Chicos y chicas de más de 18 años que cursen estudios universitarios.
¿Cómo hacer que todo lo que hagas sea un juego?
Si tenés más de 18 años, seguro que hace años dejaste de jugar a las escondidas, y cuando vas caminando no se te ocurre que las líneas del piso son lava y no podés pisarlas. Vas caminando por la vida escuchando música, pensando en la facu, o simplemente con la mente en blanco, mecánicamente. Cuando te preparás la comida también es un proceso mecánico, igual cuando lees leés tus apuntes, inclusive cuando salís a bailar y a divertirte o cuando ves a tu novio o novia hay mucho de rutina y poco de novedad.
Nos contaron que eso es madurar, nos contaron que eso es sentar cabeza, que no se puede estar volando toda la vida y ¿sabés qué? No tienen razón.
Por eso te quiero enseñar a ver todo lo que hacés como un juego para que no te aburras nunca más.
¿Qué vas a necesitar?: Una alarma espiritual para despertar a tu niño interior dormido, un par de ojos curiosos, un par de manos sensibles, un par de pies exploradores, un corazón mágico, una sonrisa sincera, un cerebro inquisitivo. ¿Dónde los encontrás, me decís? Ahí, ¡dentro de vos! Vos preocupate por despertar a tu niño interior y él te va a ayudar en la búsqueda de los materiales.
Ahora que ya los tenés, te voy a enseñar a usarlos.
Primero, tenés que olvidarte de todos los procesos mecánicos de tu vida: leer, resumir, marcar un número de teléfono, escribir un mensaje de texto, ordenar tu departamento, lavar los platos, ¡caminar!; y empezar todo de nuevo y todo distinto. Interesarte por todo, hasta lo más ínfimo y repensar como cómo hacés lo que hacés.
Después de ese olvido voluntario tenés que concentrarte en tus sentidos, los colores que captan tus ojos cuando mirás por la ventana de la facu, lo que sentís al subir por las escaleras, como actúan en vos cada uno de los acordes y armonías de tus músicas preferidas, por qué te gusta como te gusta la comida que prepara tu abuela y el perfume de la mañana, por ejemplo.
Y ahora, comenzar a mezclar las cosas, plantearte desafíos tontos (“termino de bañarme antes que termine este tema”), cambiar de perfume para cambiar un poco y cambiar de ruta para ir a la facu.
Evitar la rutina conscientemente, en otras palabras. Y hablando de rutina, otra cosa que podés tomarte como un juego es tu relación amorosa. No me malinterpretes, no estoy diciéndote que no te la tomes en serio, sino que te permitas querer a la otra persona de manera menos normativa y más lúdica: Hace tres años que estaás con él o con ella y me vas a decir que no hay cosas nuevas para cambiar, yo te digo que sí. Los detalles son la base fundamental de la vida y no quiero ser escritora de Cosmopólitan, pero te cuento mi fórmula porque hasta ahora funciona. Una carta en vez del chat, un dibujo, una cosita, una canción dedicada, una llamada en vez de un mensaje, un abrazo cálido en vez de un pico frío para saludarse. Permitite jugar a que son noviecitos en vez de tener una relación, permitite jugar a explorar nuevos mundos en vez de caminar, jugar al cheff en vez de cocinar, jugar a ser grande yendo a la facu, a aprender cosas importantes en vez de ir a aburrirte en clase.
Cambiar la forma de ver las cosas, creo que esa es la base del juego eterno. Y siempre con una sonrisa, que ya lo decía el Doctor Ariel, “una sonrisa es la mitad de nuestro trabajo.”
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