viernes, 15 de julio de 2011

Sé que te vas a reír.

Vengo esperando un milagro, un golpe, especulando sobre el tiempo que va a durar el nudo en la boca del estómago.


Hace días, tres exactamente, que no me siento bien. Porque no me escribe, porque probablemente no quiera saber de mí. Es seguro, Mercedes, no quiere saber de vos.
¿Qué me pasó? Te quebraste, hija de re mil puta, por fin. Si lo que querías era esto, quebrarte, quebrar la voluntad y tu racional y sereno semblante lo lograste. 
Siempre te quejás Mercedes, de que no se te cae una lágrima, ¿Estas te fueron suficientes? "Segura" si, claro, por supuesto. ¿Para qué le mandaste el mensaje? Sabías que eso se te venía encima. Dos horas analizando cuando el mensaje debería haber sido "Podrías por favor confirmarme si no querés saber más nada de mí?" un poco menos gentil, si fuera posible. 
El mejor escenario? Que se arme una pelea. El peor? Que se confirme lo que pensaba, silenciosamente.
¿Pero es que todo lo pensas como un balance financiero, pendeja de mierda? Si, es como mejor me sale. Bueno esto no es así. ¿Y cómo es? Y no sé, pero así no! Así no se maneja la gente normal.
¿Quién decide que es normal...? Un día estás así, mirame. MIRAME. Un día estás así, mirando al vacío como pelotuda, analizando como mejor te sale, tratando de tragar el nudo en la panza que tenés. Te sentís gorda. Insegura, desprotegida. ¿En serio? Me extraña de vos. No lo de gorda, de hecho no  deberías ni siquiera sentirte mal para ver que estás excedida de peso. Ya sé, no jodás con eso. Además ahora me vas a decir que vos no analizás nada... No seas hipócrita.
No me cambies el tema, pendeja. El punto es que hiciste cagada. Uff, hace meses que vengo haciendo una tras otra, supuestamente en pos de mí misma. A veces hago las cosas bien, sin embargo, y me siento muy bien. Y otras me miento a mí misma, vos me despertás y me duele muchísimo.
¿Dolerte? ¿Sentís algo? Si sien... Uh, basta con el sarcasmo, encima así con las defensas bajas soy una idiota.  
Escuchame algo, aclarate. Hace un tiempo te pidió que pongas las cartas sobre la mesa y te costó admitir que vos te habías equivocado... Creo que te diste cuenta de que no sos perfecta. De que tu modus operandi no es perfecto. Te equivocaste no solamente porque le hiciste muchísimo pero muchísimo daño, le heriste la confianza que el quería depositar en vos; sino también te equivocaste porque todo lo que creías ser se derrumbó. Heriste, sin darte cuenta, tu confianza en vos misma. Siempre supe que no era perfecta. Pero sí, en lo de la confianza tenés razón.
En todo tengo razón, Mechi. Creías que tus defectos eran tan mínimos que no contaban, pero escuchame bien: Que te esfuerces en mejorar todo el tiempo no quiere decir que no tengas defectos. Pero, lastimosamente, quiere decir que no los aceptás, por lo menos. Por eso tanto empeño en el análisis. Por eso tanta mentira para intentar convertirlos en virtudes. Pará, una cosa a la vez. Y estás analizando. No creo ser una diferente persona de la qe era antes. No creo tener otra carga genética que la mina que escribió todas las cosas que escribió. Creciste. También, pero no me refería a eso. Fijate, este blog tiene casi doscientos posts, fijate. Andá a la ultima página y decime si te sentís poco identificada con la que escribió Hacé como un monólogo.Vos leelo y fijate. Decíme, hace dos años, ¿eramos otra?  
Decime vos... ¿Te sentís así? Así debería sentirme. Y no puedo. Puedo. No sé. No seas pelotuda. Podés. Creo que pensás que no es la mejor estrategia.
Sinceramente, lo que me importa no es que te sientas como mierda te sientas, mi idea es preguntarte si te sentís como cuando escribiste esto, no hace mucho. No, no me puedo sentir así. Me gustaría que te acuerdes de ese día. Sí, me acuerdo. ¿Nada más para decir? No. seguí. Bueno, te digo que me gustaría... ¿Qué mierda te estoy diciendo? Sí, si me siento así. Sí, por supuesto que sí. Sí me siento así, nunca podría sentirme de otra manera. Mentiría si dijera cualquier otra cosa. Me cuesta admitirme las cosas, soy un horror.  
Yo confío en vos, escuchame. Yo confío en que todo te va a salir bien, confío en vos. Escuchame, yo sé que sos esa misma mina, la misma que diariamente se acusa de hija de puta. No hay mucho que puedas hacer, Mechi. No mucho más. Yo sé lo que querés, yo sé las limitaciones que tenés. Y justamente por eso confío tanto en vos. No está en mis manos. Por fin lo admitís. No, Mechi, eso no está en tus manos. Lo que sí está en tus manos es hacer las cosas lo mejor posible. No amargarte por lo que no está en tus manos. Ahora que lo pienso, el mensaje no estuvo mal. ¿Es lo mejor que podés dar? No, puedo hacer otras cosas. Hiciste bien. Ahora anda, hacete los rulos, vas a quedar hermosa.

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